Así actúan ellos cuando las mujeres escasean

Cuando escasean las mujeres, los hombres se tornan más impulsivos, ahorran menos y aumentan los créditos de acuerdo con un estudio de University of Minnesota’s Carlson School of Management.

“En otros animales vemos que cuando las hembras escasean, los machos se tornan más competitivos, compiten por un mayor acceso a las hembras”, explicó Vladas Griskevicius, profesor y cabeza del estudio. “¿Cómo compiten los humanos para acceder a parejas? Lo que se halla a través de las culturas es que los hombres a menudo lo hacen mediante el dinero, el estatus y diversos productos”.

Para examinar cómo la relación entre sexos afecta las decisiones económicas, los investigadores realizaron diversos experimentos en los que se creaban historias en las que había menos mujeres en su ciudad, o se disponían filas de fotos con mujeres y hombres en distintas cantidades.

En los distintos casos, ellos ahorraban menos, gastaban más y pedían más créditos en los casos en los que había menos mujeres.

“La economía nos dice que los humanos hacen decisiones midiendo cuidadosamente las opciones, no son como los animales”, dijo el investigador. “Pero tenemos mucho en común con otros animales. Algunas de nuestras conductas son más reflexivas y subconscientes. Vemos que hay más hombres que mujeres en nuestro ambiente y eso cambia automáticamente nuestros deseos, nuestros comportamientos, toda nuestra psicología”.

El estudio fue publicado en el Journal of Personality and Social Psychology.

Mientras que la relación entre los sexos no influyen en las decisiones económicas de las mujeres, sí moldean las expectativas de cómo los hombres deberían gastar su dinero al cortejarlas. Tras leer un artículo informándoles a mujeres que había más hombres que mujeres, ellas esperaban que los hombres gastaran más en citas para cenar, regalos del Día de San Valentino y anillos de compromiso.

“Cuando hay escasez de mujeres, ellas sentían que los hombres debían hacer algo diferente para conquistarlas”, dijo Griskevicius

En un ambiente con más hombres, ellos sentían que necesitaban gastar más en sus esfuerzos por conseguir pareja.

Mamuts volverían a nacer: clonarán uno

Les tocó a otros humanos cuando los mamuts vagaban por diferentes regiones del planeta. Su extinción se debió dar entre hace 10.000 a 3.700 años apenas y ahora podrían renacer.

En los últimos años debido al calentamiento global los hielos perennes de Siberia han cedido dejando al descubierto varios de estos gigantescos animales bien preservados.

Dos grupos de científicos del museo del mamut de la República de Sajá (Rusia) y la Universidad Kinki de Japón planean extraer ADN de la médula de un mamut descubierto hace poco y utilizarlo para clonarlo según informes de prensa citados por The Scientist..

El mamut elegido fue desenterrado en agosto pasado en Liberia. Los científicos informaron que el hueso de la cadera está en muy buenas condiciones y debería contener ADN, que podría ser colocado en el huevo de una elefante para que el mamut crezca en el vientre de esta, pariente cercano del mamut.

Para tener éxito deben encontrar un pedazo de ADN que no haya sido dañado por los cientos de años que pasó bajo el hielo.

Lo curioso del asunto no es un tema científico: tras el anuncio de la posible clonación, la empresa de apuestas irlandesa Paddy Power comenzó a tomar apuestas sobre si estos gigantes del hielo pueden ser clonados dentro de 5 años. Las apuestas iniciales son 8 a 1 contra un mamut clonado hacia 2014 y de 5 a 2 para una fecha de 2017 a 2020.

Los mamuts eran mamíferos proboscídeos de la familia Elephantidae y vivieron desde hace unos 4,8 millones de años hasta 3.700 años más o menos.

Fósiles se han hallado en Norteamérica, Eurasia y África.

Algunos llegaron a tener 5,3 metros de altura y 9,1 metros de largo, con peso entre 6 y 12 toneladas,, según la especie, de las que se han establecido 11.

La mayoría se extinguió a finales de la última glaciación, sin conocerse una explicación científica válida hasta la fecha.

¿Estará de vuelta?

Gusanos regresaron de viaje al espacio

Con éxito, sanos y salvo, no se sabe si estresados o extrañando la Tierra, regresaron a casa gusanos que durante seis meses estuvieron en órbita alrededor del planeta entre 1.60 y 2.000 kilómetros de altura.

Los animalitos fueron alimentados todo el tiempo por un sistema de cultivo completamente automático, operado a remoto, que cada mes los transfería a un caldo de cultivo líquido.

El sistema también los filmó nadando en ese medio, por si de pronto no regresaban a casa conocer posibles cambios en su comportamiento.

En sus 6 meses en la Estación Espacial, los gusanos C. elegans, pasaron 12 generaciones. Exhibieron la misma conducta natatoria cuando fueron alimentados y actuaron similar a sus congéneres en Tierra cuando soportaron hambre.

Los resultados del estudio fueron publicados en el Journal of the Royal Society Interface y demostraron que los gusanos se podían desarrollar desde el huevo hasta la adultez, y tuvieron descendientes al mismo ritmo que sus parientes en tierra.

Los resultados sugieren que estos gusanos sirven como modelo para detectar cambios en el crecimiento animal, la reproducción y el comportamiento en respuesta a las condiciones ambientales de un vuelo espacial de larga duración.

Foto Nasa

Conchudos: tortugas transportan decenas de animales

Uno de los últimos ecosistemas descubiertos en el mundo, uno en especial que camina lento es un viejo conocido de la humanidad: la tortuga.

“Es extraño pensar en ella como un ecosistema”, dice Amanda Feuerstrin, investigadora del Museo de Historia Natural Smithsoniano. “Pero lo son”.

Aunque resulte difícil de digerir, llevan en su caparazón y en su piel una amplia variedad de animales.

Sobre las tortugas se encuentran crustáceos, moluscos, algas y otros organismos marinos en las tortugas Olive Ridley tortugas verdes del Pacífico.

Durante tres años examinó con colegas la caparazón, el cuello y las aletas de tortugas hembras, documentando esos organismos, conocidos como epibiontes.

Se encontraron 16 especies asociadas, incluyendo cangrejos, rémoras, sanguijuelas y una variedad de cirrípedos. La mayoría son epibiontes obligados o sea que sólo se encuentran encima de las tortugas y en ningún otro sitio.

En comparación con sus similares del Atlántico, las tortugas del Pacífico son muy limpias. Las del Atlántico cargan hasta 90 especies de epibiontes.

No se sabe porqué las del Pacífico tienen menos.

“Durante años consideramos que los epibiontes eran polizontes no nocivos para las tortugas”, según Eric Lazo-Wasem, del Museo Peabody.

“Los cirrípedos en alto número pueden provocar un lastre importante para ellas. Algunos se adhieren tanto a la piel que pueden atravesarla. Y se sabe que las sanguijuelas pueden transmitir enfermedades.

Un ecosistema que viaja sin afanes.

En la foto, crustáceos que viven sobre las tortugas, cortesía Museo Peabody.

Nuestro cerebro tiene una región para los animales

El afecto, el temor o el disgusto con lo animales está entronizado en el cerebro, de acuerdo con una investigación de esta semana publicada en Nature Neuroscience.

Un grupo de científicos encabezado por Florian Mormann demostró que solo el lado derecho de la amígdala en el cerebro está involucrado en el procesamiento de imágenes de animales, sea en términos de aversión, temor o afecto.

Que así sea subraya la enorme importancia que los animales han tenido a lo largo de la historia evolutiva de los humanos.

La amígdala es la parte del cerebro relacionada con el procesamiento del miedo y otras emociones y tiene un lóbulo en ambos hemisferios (derecho e izquierdo).

En su estudio los científicos grabaron la actividad de cerca de 500 neuronas individuales de 41 pacientes de neurocirugías que presentaban resistencia a los medicamentos para la epilepsia, mientras les mostraban un rango de fotos de personas, animales, señales y objetos.

Antes de la operación, les implantaron electrodos en el cerebro para registrar qué áreas causaban los ataques epilépticos para que la cirugía pudiera dirigirse a ellas. Los autores quisieron evaluar, aprovechando la ocasión, la reacción ante aquellas imágenes.

Solo las neuronas en la amígdala derecha respondieron con consistencia a las fotos de los animales, tanto de aquellos que parecían tiernos como de aquellos que podían evocar temor o disgusto.

Esta selectividad parece, dijeron los científicos, independiente de la excitación emocional y reflejaría aquella historia evolutiva de cercana relación, aunque los autores creen que hay que profundizar más. Esa posible explicación va en el camino de otros estudios recientes sobre la respuesta de las personas ante los animales.

Curiosidades científicas

Atracción fatal. Uno de los sanitarios de la naturaleza emplea olores de frutas para atraer animales a sus peligrosos bordes. En Borneo, la planta carnívora Nepenthes rajah es favorita de musarañas y ratas. Mientras agarradas a ella, los animales saborean el jugo y depositan su popó rico en nutrientes. En ocasiones se ahogan en esa especie de jarra repleta de jugos digestivos, insectos y materia fecal. Científicos de Alemania y Malasia acaban de descifrar lo que atrae a aquellos pequeños mamíferos; el exudado de la planta, compuesto por ésteres, hidrocarburos, quetones y alcoholes, compuestos que producen una tentadura y frugal oferta, según informaron en el journal of Tropical Ecology. Curioso.

Animal precavido. La taira o ulama que recoge frutos inmaduros ingresó de este modo al selecto grupo de animales que toman previsiones con miras al futuro, según un estudio en Naturwissenschaffen. Mediante observaciones de científicos y cámaras, se han detectado tairas recogiendo plátanos y zapotes que han alcanzado su máximo tamaño pero que no han madurado aún. En vez de comerse las frutas, las esconden. Los animales que recogen y almacenan alimentos tienen una gran ventaja en asuntos de supervivencia. Curioso.

Memoria genética. Las personas que pueden almacenar mucha información al tiempo, deberían agradecerles a sus padres sugiere un estudio en el Journal of Neuroscience. La llamada memoria de trabajo es utilizada para guardar piezas de información en la mente de manera simultánea y algunas personas tienen mejor memoria que otras. Gabriela Blokland, de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia y colegas escanearon los cerebros de 319 mellizos que realizaban tareas don la memoria de trabajo. Los cerebros de mellizos idénticos –gemelos- se desempeñaban de manera similar que los de los no idénticos, sugiriendo que se debe a factores genéticos. Curioso.

Planeta recalentado. El infierno mismo: el planeta gigante Wasp-33b, que orbita una estrella hacia la constelación de Andrómeda a 378 años luz, es el más caliente de los hallados hasta ahora según un artículo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Su superficie hierve a 3.350 grados centígrados gracias a la influencia de su estrella, de la que el planeta está muy cerca al punto de orbitarla en apenas 1,22 días de acuerdo con el equipo de Alexis Smith de Keele University en Inglaterra. Algo curioso.

Curiosidades se ven

Cerebro que se cansa. Los músculos exhaustos son la imagen viva de un gimnasio, pero ¿qué pasa con el cerebro? Un estudio acaba de demostrar que el cansancio físico agota el cerebro también. En el estudio, los participantes elegidos mantenían una pesa con su brazo extendido tanto como podían. Inmediatamente después se les pedía imaginarse apuntando a tres objetivos mientras los científicos contabilizaban el tiempo. cuando el brazo estaba cansado, los participantes se imaginaban a sí mismos acelerando a través de la tarea, sugiriendo que la el cansancio había alcanzado el cerebro. Los resultados obtenidos pueden ayudar a los entrenadores deportivos a diseñar técnicas más efectivas, de acuerdo con lo expuestos por los investigadores franceses en el Journal of Neuroscience. Bien curioso.

 

Ojos más grandes en los Polos. Tal como se sabe de algunas aves y primates, el ojo humano y tamaño del sistema visual varía de acuerdo con los niveles de la luz ambiente en determinada situación. En un estudio publicado en Biology letters, se demostró que cerca de los Polos terrestres, donde la duración promedio del día y los niveles de luminosidad se reducen, los habitantes han desarrollado volúmenes orbitales más grandes, que se sabe corresponden a un globo ocular más grande así como a un mayor volumen de la corteza visual. Sin embargo, la agudeza visual no varía con la latitud, lo que sugiere que los cambios en el tamaño ocular compensa exactamente el nivel de la luz para mantener un desempeño visual promedio. Es la primera vez que se precisa tal variación en humanos, sabido que algunas aves y otros primates activos al amanecer y en la noche tienen un tamaño visual distinto. Ojos más grandes con córneas mayores y pupilas y más conos y bastones permiten una sensibilidad y precisión más alta. Qué curioso.

Orangutanes felices viven más. Los orangutanes en cautiverio que tienen una mirada más positiva viven más años. Los grandes simios calificados por sus cuidadores en los zoológicos como de tener buen genio, de ser capaces de interactuar bien con otros animales y exitosos al lograr las metas diarias, vivían más de 7 años más que los que recibían menor calificación, reportó el psicólogo Alexander Weiss, de la Universidad de Edimburgo en Escocia. La ventaja para los orangutanes más felices sobre los más malgeniados era equivalente a si los individuos en el grupo de los felices tuvieran 11 años menos, se informó en un artículo en Biology letters. Curioso.

Gigante con miedo. Puede que a los elefantes, contrario al cuento, no les de miedo de un ratón, pero hay un animalito más pequeño al que sí le tienen fobia: un insecto. La abeja. Esto ha servido (nadie sabe para quién trabaja) para que los agricultores de Kenya protejan sus cultivos. En el último número de The African Journal of Ecology, científicos instalaron 1.700 metros de barreras a lo largo de los linderos de 17 granjas en el norte de ese país, con una colmena cada 10 metros y compararon tal montaje con el de los 1.700 metros que protegían otra granja, que poseían sólo palos como defensa. En dos años, sólo un elefante traspasó la barrera con las abejas, mientras que 31 no respetaron las barreras con palos. Muy, pero muy curioso

Humanos pagan el alto costo de vivir más

Tener un cerebro grande, que no ser cabezón, parece ser el principio del fin de los humanos. Un precio quizás alto para la inteligencia.

Las noticias que llegaron la semana pasada hablaban de que el cerebro de los chimpancés no perdían volumen cuando los animales envejecían, lo que en humanos es una señal clara de declinación cognitiva general.

El hallazgo publicado en Proceedings ot the National Academy of Sciences sugiere que la degeneración neurológica extrema es el precio que pagamos los humanos por unos cerebros más grandes y mayor ciclo vital.

“Los seres humanos y los chimpancés siguen un ciclo vital simlar en años absolutos hasta que se envejece, entonces los humanos se las han arreglado para extender su vida”, dijo Todd Preuss, antropólogo y neurocientífico del Yerkes National Primate Research en Atlanta, citado por The Scientist pero no involucrado en el estudio. El estudio muestra que durante esos años extras experimentamos una mayor declinación en la función cerebral, agregó.

Vaias especies sufren una reducción cerebral pequeña al envejecer, pero en los humanos el proceso de degeneración neuronal es tan extremo que se pierde de un 10 a 15 por ciento del volumen cerebral durante la vida, según Chet Sherwood, líder del estudio citado, antropólogo en The George Washington University en Washington.

Para ver si ese encogimiento cerebral se presentaba en otros animales, Sherwood y colegas analizaron nuestros parientes más cercanos, los chimpancés. Con imágenes de resonancia midieron el volumen cerebral de 87 humanos, de 22 a 88 años y el de 90 chimpancés de 10 a 51 años de edad.

A diferencia de los órganos humanos, que comienzan a encogerse cuando las personas entran en sus 40 y que disminuyen de tamaño más dramáticamente tras los 70, el cerebro de los chimpancés no se encoge al envejecer. Esto sugiere que el fenómeno en los humanos se puede atribuir a los 40 años promedio de vida que adicionalmente viven los humanos luego de los 45.

Vivir más, sí, pero ¿a qué precio?

La rata inmune al cáncer y al envejecimiento

La rata. La rata pelada. La rata pelada y sin cáncer. Científicos de la Universidad de Liverpool secuenciaron por primera vez el genoma de la rata topo desnuda, un roedor resistente al cáncer y que vive más de 30 años.

Nativa de los desiertos de África Oriental posee unas características físicas únicas que le permiten vivir en ambientes difíciles por varios años. Carece de sensación de dolor en su piel y tiene una tasa metabólica baja que le posibilita vivir bajo tierra con poco oxígeno.

La secuenciación pretende entender su longevidad y su resistencia a las enfermedades del envejecimiento, para lo cual se estudiará la reparación del ADN y los genes asociados con estos procesos.

A la fecha no se han detectado cánceres en estas ratas. Estudios recientes sugieren que sus células poseen capacidades antitumorales que no están presentes en otros roedores ni en humanos.

Aunque ha fascinado a los científicos desde hace tiempo, sólo en años recientes se descubrió que podía vivir tantos años, explicó Joao Pedro Magalhaes, del Laboratorio de Biología Integradora: no es más grande que un ratón, que vive 4 años.

Se espera encontrar en su genoma una o más pistas que indiquen porqué humanos y otros animales son más proclives a las enfermedades.

El borrador del su genoma, explicó Mario Caccamo, director de Bioinformática en TGAC, se secuenció en unos pocos días dadas las modernas técnicas usadas.