Estrella supergigante de medidas descomunales

Astrónomos acaban de encontrar que una vieja conocida es en verdad una estrella supergigante amarilla, la más cercana a la Tierra, de acuerdo con información del European Southern Observatory en La Silla (Chile).

Esta monstruosa estrella, conocida por los astrónomos como IRAS 17163-3907, tiene un diámetro unas mil veces mayor que nuestro Sol. A una distancia de 13.000 años luz presenta un brillo 500.000 veces mayor que el de nuestra estrella. Es una de las 30 estrellas más brillantes en el espectro infrarrojo.

Su masa total es unas 20 veces la del Sol.

“Se sabía que brillaba mucho en infrarrojo, pero nadie la había identificado como una supergigante amarilla”, dijo Eirc Lagadec, quien encabezó un grupo que tomó nuevas imágenes de este colosal objeto.

La estrella presenta una doble capa de polvo, que en conjunto semejan un huevo frito, por lo que se le llama la Nebulosa del Huevo Frito.

Pero no solo en eso es llamativo. Si esta estrella estuviera situada en nuestro Sistema Solar, la nebulosa habría engullido todos los planetas e incluso aquellos menores y cometas que residen mucho más allá de la órbita de Neptuno: la corona más externa tiene un radio de 10.000 veces la distancia Tierra-Sol (que es de 150 millones de kilómetros aproximadamente).

Las amarillas supergigantes se hallan en una fase muy activa de su existencia, con una serie de sucesivas explosiones que eyecta el material que ha formado las dos coronas a su alrededor. La fase dura solo unos millones de años

Esta estrella ha eyectado cuatro veces la masa del sol en sólo unos cientos de años.

Dada la inmensa actividad que genera, morirá pronto (en términos estelares) en una enorme explosión de supernova, luego de pasar por la fase de estrella Wolf-Rayet (que pierde masa a enorme velocidad dados sus poderosos vientos).

Un coloso del cielo, hacia la constelación Escorpión.

Foto cortesía ESO

Uno de esos objetos rarísimos

Un desafío. Una galaxia que reta la ciencia. NGC 4696 no se parece a nadie. Ni a nada. Reside en la gran nube de galaxias Centauro (Abell 3526) y tiene unas peculiaridades.
Una galaxia elíptica surge del choque de galaxias espirales, tras lo cual experimentan un breve estallido de estrellas nacientes mientras el polvo y las partículas chocan y se reúnen. Al acabarse el gas, las galaxias se vuelven viejas y débiles. No brillan tanto.
Pero esta galaxia es rara, según un reporte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el telescopio Hubble.
Presenta un filamento de polvo que se extiende unos 30.000 años luz, lo que le da un aire muy particular. Observado en ciertas longitudes de onda, se aprecian filamentos delgados de hidrógeno ionizado.
En el centro galáctico habita un supermasivo agujero negro que está expulsando chorros de materia a casi la velocidad de la luz.
Todo un monstruo espacial, bien lejos de nosotros, a unos 150 millones de años luz. La foto es cortesía de Hubble-ESA.