En 2019 habría penes hechos en laboratorio

Una fábrica de penes. Reales, humanos. Una esperanza para quienes por una razón u otra han perdido su miembro viril.

No es una fábrica en verdad. Se trata de penes crecidos en laboratorio con las células del paciente, un avance más de la medicina regenerativa y el centro insignia, el Wake Forest Institute for Regenerative Medicine.

En un informe publicado en The Guardian los investigadores informaron que en 2019 podrían probar los órganos en personas si se obtiene la aprobación.

“La meta es implantar el órgano en pacientes con lesiones o anormalidades congénitas”, explicó Anthony Atala, líder del Instituto.

Hasta hoy ha habido varios intentos fallidos por recrear o reproducir un pene. No es fácil crear un órgano que a la vez permita orinar y experimentar la respuesta neurológica y sexual de un macho.

Si esas dos funciones no se cumplen simplemente no sirve.

Ya en 2008 el grupo de Atala presentó cierto éxito al desarrollar penes para conejos, pero para replicarlo en humanos se necesita mucho trabajo y probar que es eficiente y seguro.

Para la ‘fabricación’ se usarán las células genitales del paciente para evitar el rechazo inmunológico. Se hacen crecer de 4 a 6 semanas.

Darle la forma requiere tener un pene de donante fallecido. Ese órgano sería lavado con enzimas detergentes para eliminar las células del donante y reducir el riesgo de rechazo. Ese sería el molde. Luego se regarían las células del paciente, comenzando con las más suaves musculares y luego agregando las del endotelio que revisten los vasos sanguíneos.

Hoy e varios centros se intenta desarrollar el pene. En 2004 médicos chinos trasplantaron uno a un hombre de 44 años que lo había perdido en un accidente, pero al tiempo solicitó que se lo quitaran en parte porque producía dificultades sicológicas en su mujer.

Otras opciones que intenta los investigadores es usando tejido del antebrazo o nalga. Estos pacientes tendrían que usar una prótesis para su función sexual, bien rígida para que siempre se mantuviera la erección o con una bomba para inflar a voluntad.

El grupo de Atala creó y trasplantó ya una vejiga en 1999, una uretra en 2004 y la primera vagina e 2005.

Es la hora del pene.