La Luna recibe un masaje

Cortesía Nasa/LRO

La Tierra, aunque se encuentra a más de 380.000 kilómetros de distancia, está masajeando la Luna. Sí, La masajea a medida que esta se va encogiendo y.. alejando.

Eso se desprende del análisis de información enviada por la nave Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la Nasa.

En 2010, científicos, con base en imágenes de la sonda, reportaron el hallazgo de 14 hondonadas en la superficie lunar, aparte de 70 conocidas ya con una cámara de las naves Apolo.

Dada su distribución al azar, los científicos concluyeron que la Luna se está encogiendo.

Esas fallas son en general de menos de 10 kilómetros de longitud y solo unos metros de altura, formadas probablemente por la contracción surgida del enfriamiento del centro caliente de la Luna: a medida que se enfría el interior y se solidifica el núcleo externo el volumen disminuye y la Luna se encoge, resquebrajándose.

Luego de 6 años de trabajo de la LRO, se encontraron más de 3.000 nuevas fallas. Un análisis de la orientación encontró que están en el mismo sentido.

¿Por qué? Son influenciadas por una fuerza inesperada: las fuerzas gravitacionales de marea de la Tierra.

Una contracción global generaría fallas sin un patrón de orientación pues las fuerzas que se contraen tienen una magnitud igual en todas las direcciones. Y eso no fue lo que se halló, hay un patrón, según Thomas Watters del National Air and Space Museum en Washington.

El autor principal del estudio aparecido en Geology explicó que las fuerzas que actúan no proceden del interior de la Luna sino de la Tierra, fuerzas que al superponerse sobre la contracción global pueden imponer un orientación.

Nave detecta rastros dejados en la Luna

Las huellas dejadas en la Luna por los astronautas y vehículos de las misiones Apolo fueron detectadas por una cámara de la Lunar Reconnaissance orbiter. Se ven los rastros, así como los equipos que quedaron allí. Nadie los ha tocado, ni un extraterrestre ni los ha tapado el polvo lunar. Todo es quietud. Foto cortesía de la Nasa: en ella se ven las huellas en el sitio donde alunizó la Apolo 17.

Un buen baño para lunáticos

¿Será que los lunáticos se bañan? Un estudio de científicos del Laboratorio de Geofísica de la Institución Carnegie con otros colegas, concluye que en la Luna hay más agua de lo que se cree.
La investigación sugiere que el agua fue preservada del magma caliente que estaba presente cuando la Luna comenzó a formarse hace cerca de 4.500 millones de años y está probablemente dispersa por todo su interior, de acuerdo con la publicación en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.
“Por 40 años pensamos que la Luna estaba seca”, enfatizó el investigador líder, Francis McCubbin. “Recientemente los científicos detectaron agua de las muestras que trajeron las Apolo, en un orden de 46 partes por millón. Nosotros estudiamos otras muestras y un meteorito lunar utilizando espectrometría de masas de iones secundarios, que puede detectar elementos en un rango de partes por millón. Combinamos las mediciones con modelos que caracterizan cómo el material se cristalizó al enfriarse la Luna. Hallamos que el rango mínimo de contenido de agua va de 64 partes por mil millones a 5 partes por millón, al menos dos órdenes de magnitud mayor que los resultados previos”.
Se considera que la Luna se formó de un enorme impacto, cuando un objeto del tamaño de Marte chocó con la Tierra y el material eyectado se agrupó para formar ese satélite natural.
El estudio de Carnegie determinó que el agua está presente en la Luna desde casi el comienzo de su historia cuando el magma caliente comenzó a enfriarse y cristalizarse, lo que sugiere que el agua es nativa de este astro.

Alta precisión

¿Nos vigilan desde allá arriba? Si hoy no, pronto será así. No queda duda, por los desarrollos en uso.
No era fácil imaginar que una nave que sobrevolara la Luna, captara lo que dejaron allá los astronautas de las seis misiones Apolo que pisaron suelo selenita.
Pues bien, la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter empleó instrumentos de imágenes en estéreo para tomar fotos en 3D de tres objetos y las huellas que dejaron los astronautas del Apolo 14.
Mediante imágenes de alta resolución en dos sobrevuelos de la nave, se obtuvo la definición de la parte del módulo lunar Antares de la Apolo que quedó en el lugar.
Las múltiples huellas de los astronautas se distinguen por el suelo lunar alterado que produjeron los pasos de los visitantes terrícolas.
Los métodos de procesamiento de los datos pueden ser utilizados para identificar los objetos así como para medir sus formas y tamaños. La información se emplea luego para reconstruir los modelos en 3D, que son presentados en el modelo digital del terreno del lugar, que es automáticamente generado de la misma base de datos.
En la foto se aprecia el cráter Cono, al nordeste del recorrido de uno de los astronautas.
Foto cortesía Nasa.