Créalo: las plantas no son sordas

Cortesía U. Missouri

No están locos ni se la fumaron verde. Científicos reportaron que las plantas pueden oír, algo que ha sido enunciado en algunos medios cuando se refiere a los sistemas de defensa de ellas.

Se sabía que pequeñas plantas de mostaza reaccionan a los sonidos de orugas que comen las hojas y establecen defensas químicas para impedir que la fiesta continúe. El nuevo estudio publicado en Oecologia muestra que ante el sonido otra planta también reacciona para evadir el ataque.

Heidi Appel, bióloga de la Universidad de Missouri y su colega Rex Cocroft diseñaron un experimento para ver si de verdad escuchaban a su depredador. Colocaron un pedazo de cinta reflectiva en una hoja, luego pusieron en una hoja vecina gusanos hambrientos. Y pusieron un laser que daba sobre la cinta. Si se movía aún imperceptiblemente, la luz reflejada lo haría. Y la rapidez en la variación daría una medida del movimiento de la hoja.

El trabajo se hizo con Arabidopsis, la planta que se ha convertido en conejillo de indias para infinidad de investigaciones. A medida que los gusanos se daban un festín, registraron las vibraiones. Luego las hicieron sonar en otra planta. Un pequeñísimo parlante movía las hojas 10/1.000 de una pulgada. Se movían pero no había gusano.

En la etapa final colocaron gusanos en las plantas que habían ‘escuchado’ los sonidos, mientras otras servían de control. A los dos días removieron los insectos y analizaron varias hojas de cada planta. Comparadas con las que permanecieron en silencio, aquellas que habían escuchado los sonidos tenían un 30% de más químicos defensivos.

Fue sorprendente, pero querían saber si había una respuesta similar al viento y otros movimientos no relacionados con los gusanos.

Diseñaron el experimento colocando distintos sonidos, como el del viento o los chillidos de un insecto. Solo aquellas a las que se les puso el del gusano masticando generaron más químicos defensivos.

La idea de Appel y su grupo es hacer el trabajo con otras plantas y distintas clases de insectos.

Resumen científico de la semana (10-16)

1. Llegaron mensajes de las estrellas

Las partículas del más allá. Al fin se esclarece. La nave Stardust, que viajó por el espacio para capturar partículas interestelares sí cumplió su cometido. Lanzada en 199 voló cerca del cometa Wild 2 para recoger material en un gel especial y luego cayó sobre el desierto del Lago Salado en Utah, Estados Unidos, en 2006. Se dijo que el golpe del aterrizaje había contaminado las muestras. Ahora un estudio en Science demuestra que 71 rastros de partículas, 25 parecían haber sido atrapadas en el espacio y 7 tienen origen interestelar. En la foto se aprecia uno de esos finos granos traídos por la sonda.

2. Salados hasta la muerte

Cerca de 1.650.000 personas mueren cada año por exceso de sal. No es que suden mucho ni que les caiga un bulto encima. No. Ingieren más de los 2 gramos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud y en consecuencia mueren por enfermedades cardiovasculares reportó el New England Journal of Medicine. El consumo promedio mundial es de 3,95 gramos, de los 2,18 en África subsahariana a los 5,51 en Asia central. Salados.

3. Edición de genes

Nuevas tecnologías en uso permitirán la edición de genes en distintos productos agrícolas como las frutas, no solo para mejorar su sabor sino agregarles algunas características como el dulzor. El estudio fue publicado en Trends in Biotechnology. La edición de genes comienza a ser empleada además en el arreglo de mutaciones que causan enfermedades. La edición permitiría mejorar incluso frutos modificados genéticamente para crear, por ejemplo, un superbanano.

4. Tatequieto a la fiebre

La chikungunya es una enfermedad de reciente aparición en las Américas aunque lleva tiempo deambulando por el planeta. Provoca fiebres, dolores articulares y de cabeza entre otras manifestaciones, aunque rara vez ocasiona la muerte. Científicos revelaron que los primeros ensayos clínicos de una vacuna en desarrollo provocó reacción inmune en 25 personas. El anuncio fue de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

5. Mente y cuerpos conectados en la enfermedad

El sistema inmunitario estaría ligado a las enfermedades mentales. Científicos reportaron en Jama que los niños con niveles altos de una proteína liberada en la sangre en respuesta a infecciones tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades mentales como sicosis o depresión, lo que sugiere que la enfermedad mental y las enfermedades físicas crónicas como la diabetes 2 y la enfermedad coronaria pueden compartir un mecanismo biológico común.

6. Obesidad cancerígena

Ojo al sobrepeso. Un índice de masa corporal alto aumenta el riesgo de desarrollar 10 de los más comunes tipos de cáncer. Cada 5 kilos por metro cuadrado de aumento en ese índice está claramente relacionado con un mayor riesgo de cáncer de útero (62%), vesícula biliar (31%), riñón (25%), cerviz (10%), tiroides (9%) y leucemia (9%). También aumenta el riesgo general de cáncer de hígado, colon, ovario y seno. El estudio apareció en The Lancet.

7. Hablando en silencio

Científicos descubrieron lo que parece una nueva forma de comunicación entre las plantas por medio de la cual comparten una gran cantidad de información genética. El estudio se hizo con dos plantas (Arabidopsis y tomate) y su parásita. Esta envía una gran cantidad de moléculas mensajeras, al parecer diciendo las acciones que quiere que desarrolle la planta atacada, tal vez para que reduzca sus defensas, algo que será objeto de otro estudio. La investigación fue publicada en Science.

8. Un sueño desordenado

Un gen, Lhx1, responsable en gran parte de los ciclos de sueño y vigilia, fue identificado por científicos del Instituto Salk, lo que lo convierte en un objetivo claro para tratamiento de desórdenes del sueño y para el reconocido efecto del jet lag que afecta a los viajeros, se reveló en eLife. Hay varios genes relacionados con el sueño, pero este parece ser pieza clave en mantener todos en sincronización. El hallazgo podría derivar un día en un medicamento que regule su funcionamiento.

9. El hombre encoge los glaciares

El derretimiento de los glaciares se ha acelerado por razones antropogénicas, reveló un estudio publicado en Science. Aunque estos responden a variaciones como la radiación solar, queda claro que el ritmo actual se debe a la acción humana. La desaparición de estas masas de hielo incide en el aumento del nivel del mar y en la disponibilidad de agua. En las dos últimas décadas la tasa de deshielo aumentó de manera significativa por la mano del hombre.

10. Esporas al ataque

Las esporas de una bacteria común en el ambiente ayudas a encoger los tumores sólidos reveló un estudio en Science Translational Medicine, una estrategia que sería útil dado que no afecta las células vecinas al tumor. El procedimiento se hizo con perros mediante inyecciones de la bacteria Clostridium novyi modificada. El resultado podría deberse a las enzimas de la bacteria que destruirían células cancerígenas una vez adentro del tumor explicaron los científicos.