Mis 10 noticias científicas de la semana (6-12)

1. La piel también hace sniff

No solo olemos por la nariz aunque eso es lo que siempre se nos dijo. Tejidos internos como el corazón, el hígado y el estómago tienen receptores olfativos. Es que solo una pequeña cantidad de olores son recogidos por la nariz. Bueno, científicos reportaron en el Journal of Investigative Dermatology respuestas olfativas de la piel. Pero los receptores en este órgano no cumplen especialmente el papel de oler, no: ayudan a cicatrizar. Hasta ahora se conocen más de 150 receptores olfativos por fuera de la nariz, en otros órganos, cumpliendo otras funciones. Tal parece que el olor tiene un papel secundario en el cuerpo humano.

2. Descuido mortal

Tras la erradicación de la fatal viruela, muestras del virus permanecen en solo dos sitios del planeta, en Rusia y Estados Unidos para el caso de que volviera a presentarse en la población. Y aunque se ha dicho que las muestras se mantienen bajo estrictas medidas de seguridad, el asunto podría no ser tan seguro. Es más, es inseguro. En una nevera en la sede de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos se encontró una muestra mientras se hacía un inventario. No estaba abierta, por lo que se descarta contagio, pero demuestra una ligereza absoluta con algo tan delicado. El virus dataría de los 50, pero es aún activo, reportó Scientific American.

3. Mi mamá era la inteligente

Sí, puede que los factores ambientales incidan, pero no son determinantes. La inteligencia de los chimpancés está determinada básicamente por los genes que heredan de sus padres sugiere un estudio de Georgia State University publicado en Current Biology. Los investigadores especulan que puede tratarse por la importancia de la búsqueda de comida y la solución de problemas en grupo: los más inteligentes pueden tener más acceso a comida y a parejas.

4. Bigotes táctiles

No son dedos pero parecen. Las ratas utilizan sus bigotes como los humanos usamos los dedos sugiere un estudio de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido publicado en Current Biology. De manera deliberada cambian el modo de sentir el ambiente empleando los bigotes faciales, dependiendo si el ambiente es nuevo para ellas, si hay riesgo de colisión o no pueden ver para dónde van. Las ratas mueven sus bigotes hacia adelante y hacia atrás mientras se mueven. Un interesante hallazgo.

5. Siguiendo las enormes huellas

En el Parque Nacional Denali en Alaska se encontraron miles de huellas fosilizadas de dinosaurios, de uno en concreto: el hadrosaurio, llamado el dinosaurio pico de pato. Las impresiones fueron dejadas hace 72 a 69 millones de años, tienen cuatro tamaños representando igual número de edades, una manada intergeneracional. Un 13% eran menores, quizás dinosaurios de menos de 1 año, 84% fueron hechas por adultos y solo 3% por jóvenes, lo que sugiere que había una rápida transición de la infancia a la edad adulta. El llamativo estudio fue presentado en Geology.

6. Muy, pero muy lejos

Astrónomos de reportaron la detección de las dos estrellas más lejanas observadas hasta hoy: se encuentran a entre 770.000 y 900.000 años luz, en el halo externo de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Hasta ahora solo se habían detectado 7 estrellas a distancias cercanas a los 400.000 años luz. La titánica tarea fue posible mediante análisis de rastreos celestes en infrarrojo. Son estrellas gigantes rojas, en su etapa final de vida. El medio donde habitan es parte del remanente de la fusión de galaxias enanas para formar la Vía Láctea. El hallazgo fue reportado en Astrophysical Journal Letters.

7. Señales de más allá

Un estallido rápido de radio fue detectado por el observatorio de Arecibo, lo que tiene pasmados a los científicos, que no saben de dónde proviene aunque aprece que es del espacio profundo, más allá d ella galaxia. Esa clase de estallidos solo habían sido detectadas por el observatorio Parkes en Australia, por lo que se creía que era un error y las ondas procedían de alguna fuente en la Tierra. Ahora se sabe que no, que algo, bien sea agujeros negros que se evaporan, la fusión de estrellas de neutrones o explosiones de un magnetar (un tipo poderoso de estrella de neutrones) podrían ser algunos de los orígenes, pero el abanico es mayor. En todo caso, algo llegó de lejos. El estudio fue publicado en el Astrophysical Journal.

8. Antioxidantes: ¿Y si lo que hacen es daño?

Desde hace años se sabe del beneficio de los antioxidantes y es común que la gente trate de ingerir alimentos que los contengan o suplementos. Una manera de contrarrestar los oxidantes que afectan el sistema celular. Pero dos investigadores publicaron en el New England Journal of Medicine un artículo en el cual sugieren que los antioxidantes podrían estar acelerando los cánceres. En algunos estudios la suplementación ha sido ligada a un mayor número de ciertos cánceres y en una prueba fumadores tomando dosis extras de betacaroteno tenían altas y no reducidas tasas de cáncer de pulmón, ¿Qué pasa entonces? La duda queda.

9. A madre desnutrida, el hijo le sale con líos

Cuando una madre gestante padece desnutrición, esto se reflejará en los espermatozoides de sus hijos reveló un estudio en Science, que demostró de manera clara cómo se afecta el epigenoma (factores no genéticos que intervienen en la determinación del desarrollo de un organismo) de sus descendientes machos. El estudio se hizo en ratones y es más difícil de seguir en hembras. Esa transmisión intergeneracional no se pasan a la segunda generación. Algunas de las regiones del ADN identificadas en los hijos estaban cerca a genes relacionados con la secreción de insulina y estudios previos han demostrado menor peso al nacer y una función alterada del páncreas.

10. Nos bajaron de tamaño

Un estudio publicado en Human Molecular Genetics sugiere que en nuestro genoma tenemos unos 1.700 genes menos de los estimativos previos, quedando con unos 19.000. El estudio mostró además poca evidencia de expresión de proteínas en los genes más recientemente evolucionados que solo se pueden rastrear hasta los linajes primates. Se halló que el número de genes que separan a los humanos de los ratones pueden ser menos de 10.

Hallan galaxia vecina que no se había dejado pillar

A veces resulta más fácil conocer personas lejanas que los propios vecinos. Y con el telescopio espacial Hubble se han hallado galaxias formadas apenas 400 millones de años tras el Big Bang.

El asunto es que a tan solo 5 o 6 millones de años luz fue encontrada una vecina, la galaxia Leo P, según publicación en The Astronomical Journal. Lo extraño es que parece que no ha interactuado con otras galaxias, como sí lo hacen muchas otras.

Se trata de un entre la casi docena de galaxias que no andan en enjambre alrededor de la Vía Láctea ni de su masiva hermana Andrómeda, que han sido muy observadas para conocer sus galaxias acompañantes.

Pero galaxias que andan solas como Leo P son difíciles de hallar porque son débiles y distantes. Esta parece haber llevado una vida serena, sin los disturbios que provocan los jalones de otra galaxia. “Es producto de un ambiente sedado, lejos de grandes galaxias”, en palabras de Ricardo Giovanelli de Cornell University, uno de los astrónomos que participó en el descubrimiento.

Primero se encontró una nube de hidrógeno con el radiotelescopio de Arecibo y luego se confirmó con telescopios ópticos en el Kitt Peak National Observatory en Arizona, que identificó estrellas individuales en la galaxia.

Mientras nuestra galaxia posee miles de millones de galaxias, Leo P posee unos cientos de miles, aunque se detectó que está activa produciendo más: se hallaron brillantes estrellas azules y una región de gas ionizado que indica la presencia de una estrella joven luminosa

La galaxia se encuentra hacia Leo y la P indica prístina, pues ha sido poco tocada por otras galaxias. En su hallazgo, se indicó, se contó con suerte de que tuviera estrellas azules brillantes, pues si no hubiera pasado desapercibida.

En la foto, la galaxia.

Confirman existencia de agua en Mercurio

Aunque podría creer uno que anda achicharrado y sudando la gota amarga, solo en parte es verdad. Mercurio, el planeta más pequeño del Sistema Solar y el más cercano al Sol, tiene agua en la región que permanece en la oscuridad.

El hallazgo proviene de información transmitida por la nave Messenger, que orbita ese planeta desde marzo de 2011.

Así, los científicos están viendo con claridad por primera vez en detalles sin precedentes cómo los planetas del Sistema Solar interior adquirieron agua.

Mercurio se encuentra a solo 57 millones de kilómetros del Sol en promedio, frente a 150 millones de la Tierra.

Messenger detectó abundante agua en forma de hielo y otros minerales volátiles congelados en los cráteres polares en sombra perenne.

“Los datos indican que el agua está diseminada por un área del tamaño de Washington DC y tiene un grosor de más de 3 kilómetros”, dijo David Lawrence, científico de la misión en el Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory y autor principal de tres papers que describen los hallazgos en la edición de Science Express ayer.

Los instrumentos de la nave completaron la primera medida del exceso de hidrógeno en el polo norte de Mercurio e hicieron las primeras mediciones de la reflectividad de los depósitos polares en longitudes de onda cercanas al infrarrojo, permitiendo los primeros modelos detallados de las temperaturas de la superficie y cerca de esta en esas regiones.

Pese a su cercanía a la estrella, la inclinación del eje de rotación de Mercurio de menos de 1 grado permite la existencia de pedazos de los polos que nunca ven la luz solar.

Hace varias décadas se había sugerido la existencia de hielo y otros volátiles atrapados en los polos, una idea que recibió apoyo en 1991 luego de que el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico detectó brillantes parches en los polos, algunos correspondientes a las localidades de cráteres por grandes impactos vistos por la sonda Mariner 10 en los años 70. Pero como esta nave detalló menos del 50 por ciento del planeta, se carecía de un diagrama completo de los polos para comparar con las imágenes de radar de Arecibo.

Las imágenes de Messenger tomadas en 2011 y a comienzos de 2012 confirmaron los rasgos brillantes en los polos dentro de las regiones de sombra permanente. Un hallazgo consistente con la hipótesis del agua en forma de hielo.

La temperatura en el planeta varía de 350°C en pleno día a -170°C en la noche.

En la foto, las zonas brillantes en el polo norte, que coinciden con las de Arecibo. Cortesía Nasa.