La hazaña del tiburón Harry Lindo

Cortesía Nick Filmalter/Danah Divers

¿Quién puede viajar 44.000 kilómetros y sin dársele nada? Ese es Harry Lindo.

Reconocibles sí, pero misteriosos todavía. Los tiburones tigre son de los más grandes de su género, pero muchos de sus hábitos permanecen ocultos.

Un estudio en Science Reports muestra que cumplen maratónicas jornadas migratorias en el mar, tal como las aves, las tortugas y otros mamíferos marinos.

En un seguimiento de dos años vía satélite se encontró que realizan una migración de más de 7.500 kilómetros, viaje anual de ida y vuelta entre dos ecosistemas muy diferentes, los arrecifes de coral del Caribe y las aguas abiertas del Atlántico del Norte medio.

Es más: regresan a la misma área donde pasan el invierno.

No son, como se creía, animales costeros, de acuerdo con el rastreo.

Mahmood Shivji, uno de los investigadores, explicó que “como grandes depredadores la presencia de los tiburones tigre y otros tiburones es vital para mantener la salud y el equilibrio en los océanos”. Por eso es importante conservarlos, para lo cual se necesita entender su comportamiento migratorio.

Los dispositivos para seguirlos, que usualmente duran poco, les fueron colocados en las Bermudas y duraron algunos más de dos años, incluso tres, enviando datos cada que el tiburón emergía.

Se detectó un tiburón, llamado Harry Lindo, que viajó 44.000 kilómetros, la mayor distancia documentada para un tiburón tigre.

Los investigadores determinaron que los tiburones pasan el invierno en las islas caribeñas, como Bahamas, islas Turcas y Caicos, y Anguila. En el verano viajan al norte, fuera de las costas, por medio del océano.

Y aunque pueden regresar a cualquiera de las islas, por lo general cada uno regresa siempre al mismo sitio, un hallazgo inesperado.