Un modo sencillo para no morir

Simple: estaba haciendo ejercicio, jugaba un encuentro de fútbol y pum, cayó redondo al suelo y cuando fueron a reanimarlo ya no había anda que reanimar. Murió. ¡Pero si era tan joven!

El síndrome de la muerte súbita. Sí, síndrome que a veces se emplea cuando no hay a nada más que echarle la culpa.

Es un misterio para la ciencia porqué atletas jóvenes, en especial los hombres, comienzan a experimentar una arritmia inusual del corazón. Con el ejercicio fuerte, el corazón deja de palpitar y la persona muere.

Un examen para ver si alguien tiene ese riesgo es muy costoso. Pero a veces lo costoso y difícil se vuelve simple. Sami Viskin, de Tel Aviv University desarrolló un test nuevo que ya utilizan médicos y que ha salvado vidas.

La prueba Viskin se basa en el descubrimiento del investigador de que anormalidades casi imperceptibles entre los pacientes normales y aquellos con riesgo podrían hacerse más visibles mediante un examen simple al lado de la cama que requiere que la persona se levante de prisa. Cuando se para, aquellos con riesgo experimentarán una diferencia medible en una porción de los laditos de su corazón llamada intervalo QT. Esa diferencia puede ser detectada con un electrocardiograma.

El estudio apareció publicado en el reciente número del Journal of the American College of Cardiology.

“Los métodos actuales de exámenes no tienen valor terapéutico real, dado que muy pocas personas que experimentan arritmias, un 20 por ciento de la población, morirán de muerte súbita”, dijo Viskin.

“Es más: existe tal traslape entre lo que es normal y lo que es anormal en un electrocardiograma que necesitamos parámetros adicionales de evaluación. Esta prueba, cuando se practica en personas con síntomas fuertes, puede darnos una mejor medición para comparar aquellos en riesgo de muerte súbita de quienes de otro modo vivirían una vida saludable”.

Un corazón… inalámbrico

En la Pontificia Bolivariana de Medellín se desarrolló un procedimiento, sistema inalámbrico de monitoreo cardiaco automatizado, que consta de un dispositivo la mitad de un teléfono celular, que se ubica en el tórax con unas cargaderas especiales. El paciente puede activar y desactivar el registro y monitoreo de su actividad cardiaca cuando lo considere o vaya a cambiar la batería.
Las señales que registra son transmitidas por la red inalámbrica celular a una unidad de monitoreo, que trabaja con un software desarrollado por el Grupo de Investigación en Dinámica Cardiovascular, la que es vigilada por una enfermera o personal médico.. De esta manera, el paciente puede ser contactado de inmediato para indicarle qué hacer en el caso de una arritmia.

Cuidado con el inhalador

Peligro… peligro… Un broncodilatador muy usado en nuestro medio y que ha estado en el mercado por más de 10 años, ha sido vinculado al incremento de un tercio en el riesgo de muerte cardiovascular.
Se trata del ipratropium, vendido con distintos nombres.
El estudio de Feinberg School of Medicine en Northwestern Universitys halló que las personas mayores diagnosticadas con Epoc (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) tenían 34 por ciento más probabilidades de morir de un ataque al corazón o de arritmia que quienes usaban otro broncodilatador, el albuterol o aquellos que no usaban ninguno.
El estudio fue publicado en Anales de Medicina Interna el lunes pasado. Todd Lee, profesor en esa escuela, fue el investigador principal.