Chuparse los dedos no es tan malo

Foto P. Reyna/Flickr

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Chupar dedo no tiene nada de malo. Tampoco comer uña. Bueno, al menos no sería malo para los bebés y niños.

Un estudio publicado en Pediatrics sugiere que aquellos que que hacen lo uno o lo otro son menos alérgicos a los ácaros, los perros y gatos, los caballos, la grama y algunos hongos en el aire.

Pero si tienen los dos hábitos… también es menos probable que sean alérgicos.

El estudio fue realizado en Nueva Zelanda en la Escuela de Medicina Dunedin.

Nuestros hallazgos son consistentes con la teoría de higiene de que exponerse pronto al mugre o los gérmenes reduce el riesgo de desarrollar alergias”, explicó Malcoln Sears, en McMaster Unviersity.

Si bien no recomendamos estos hábitos, parece que hay un lado positivo”.

Los científicos investigaban la idea de si hábitos infantiles comunes aumentaban la exposición a microbios, afectando el sistema inmunitario y reduciendo el desarrollo de reacciones alérgicas o sensibilización atópica.

La chupada de dedo y la mordida de uñas fue medida en una cohorte longitudinal de más de 1.000 niños de 5, 7, 9 y 11 años. Y la sensibilización fue medida mediante procedimiento en la piel a los 13 y 32 años de edad.

Se encontró que 31 % de los niños tenían esos hábitos. En los de 13 años, 45 % mostró la sensibilización atópica y entre aquellos con solo un hábito, solo 40 % tenía alergias. Entre los que poseían los 2 hábitos, la cifra era aún menor: 31 %.

La tendencia se mantuvo en la edad adulta, independiente de si se fumaba en casa o se convivía con gatos y perros o si había ácaros en la vivienda.

El estudio no encontró una asociación entre esos hábitos y el desarrollo de asma o al alergia de temporada.

Resumen científico de la semana

Dibujo del sistema solar con un planeta. ESO/Calcada

Dibujo del sistema solar con un planeta. ESO/Calcada

1. El planeta con el día eterno

¿Será que nunca anochece ni amanece? Astrónomos, utilizando instrumentos del Very Large Telescope hallaron un planeta que gira alrededor no de 1 ni de 2 sino de 3 soles, algo que no se creía posible pues la órbita sería inestable y terminaría expulsado. En este caso no parece funcionar así. El planeta con sus estrellas se encuentra hacia la constelación austral del Centauro y reside a unos 320 años luz de nosotros. Tiene una masa como 4 Júpiter y una temperatura dulce de 580 grados Celsius, poco para su tamaño y ubicación. El hallazgo fue publicado en Science.

2. Virus vs. bacteria

Con solo 7 genes identificados en un examen de sangre, científicos lograron distinguir cuándo una infección es provocada por virus o por bacterias, algo fundamental para el tratamiento con antibióticos, pues los primeros no responde a estos, y el uso de esa medicina es innecesario en al menos 30 % de las veces favoreciendo la resistencia bacteriana. El avance fue presentado en Science Translational Medicine. La prueba parece muy confiable, dijeron.

3. Cucarachas con GPS

Como los humanos y las ratas, las cucarachas poseen un GPS similar que les permite caminar por nuevos entornos, según un estudio publicado en Current Biology, un claro ejemplo de evolución convergente: distintos animales que desarrollaron sistemas similares para resolver los mismos problemas. El estudio se hizo mediante un experimento en una plataforma que rotaba, hallándose que la respuesta celular del cerebro difería si rotaban contra o en dirección a las manecillas de un reloj.

4. Enana mojada y nublada

Desde su detección en 2014 la enana marrón Wise 0855, a solo 7,2 años luz de nosotros, ha intrigado a los astrónomos: es el objeto más frío conocido fuera del Sistema Solar. Ahora se obtuvo su espectro con el telescopio Gemini y se halló que contiene nubes de hielo o hielo de agua, las primeras nubes de ese tipo halladas también fuera de nuestro Sistema. El anuncio se hizo en el Astrophysical Journal Letters.

5. Desorientación fatal

A medida que crece la contaminación del aire, los contaminantes interactúan con las moléculas de esencias emitidas por las plantas y las descomponen, dificultando el hallazgo de alimento por parte de polinizadores. Como resultado, disminuye la eficiencia de las abejas en proveerse alimentación mientras el tiempo de búsqueda aumenta, reportaron los científicos en Atmospheric Environment.

6. Agujero especial

En Monthly Notices of the Royal Society astrónomos revelaron el hallazgo de un objeto particular de los comienzos del universo, solo 0,5 billones de años tras el Big Bang: un agujero negro de colapso directo, que la teoría había predicho hace una década. Con este objeto podría comenzar a develarse el misterio de cómo se formaron los agujeros negros supermasivos en las primeras épocas del universo. Aquellos agujeros como el encontrado se formaron por un conjunto muy preciso de condiciones en aquellas épocas.

7. A correr descalzos

Correr descalzos de manera apropiada reduciría el riesgo de lesiones porque modifica de manera sustancia la forma como golpea el pie independiente de la velocidad, de acuerdo con estudio de investigadores españoles publicado en el Journal of Sport and Health Science. Correr de ese modo parece contribuir a la adquisición de un modo más eficiente de patrón biomecánico.

8. De visita

En el primer acercamiento de tal magnitud, la Nasa colocó el lunes la nave Juno en órbita alrededor del mayor de los planetas del Sistema Solar, Júpiter, donde adelantará una misión de 20 meses en los cuales completará 37 órbitas alrededor de este gigante gaseoso. La nave debe soportar una radiación intensa que al final irá desgastando sus componentes. Juno se destruirá contra el planeta apenas termine su misión.

9. Paradigmas al suelo

En un nuevo paradigma en investigación sobre el cáncer de seno, científicos están probando con rapidez nuevas y promisorias medicinas experimentales mientras desechan tratamientos que no parecen responder reveló un estudio en New England Journal of Medicine. Se halló por ejemplo que pacientes con ciertos tipos de cáncer neratinib con velparib más carboplatin resulta más eficiente para erradicar tumores antes de cirugía que la quimioterapia sola.

10. Sí enferma

Un estudio en el Journal of Respiratory and Critical Care Medicine sugiere que el smog que invadió Londres durante 5 días en 1952 derivó en miles de más casos de asma en niños y adultos, con consecuencias severas a largo plazo: muchas de las personas padecen aún hoy esos problemas de salud dijo el estudio, lo que refuerza el impacto que las crisis de polución sobre las ciudades puede tener en sus habitantes.

Niños con perros sufren menos de asma

Foto Pixabay

Si la muestra es de 1 millón de niños, debería ser válida. Y el resultado sugiere que el contacto de los niños con los perros a temprana edad tienen menos riesgo de desarrollar asma.

“Otros estudios han mostrado que crecer en una granja reduce el riesgo de asma a la mitad. Queríamos ver si esa relación era similar para niños con perros en sus hogares. Nuestro estudio confirma el efecto granja y vimos que los niños que crecen junto a perros tienen 15% menos asma que aquellos sin perros”, dijo Tove Fall, profesor de Uppsala University.

Como la muestra, de 9 bases de datos, fue tan amplia se pudieron tener en cuenta factores como asma en los padres, sitio de residencia y estado socioeconómico .

En Suecia cada persona tiene un número nacional, cada visita a un médico especialista y cada fórmula son registradas en una base de datos nacional, a la que pueden acceder investigadores. Incluso es obligatorio registrar los perros. Así, los investigadores pudieron estudiar si tener un padre registrado con perro o animal de granja estaba asociado con diagnóstico o medicación posterior de asma en los niños.

“Esta clase de estudios epidemiológicos buscan una asociación en grandes poblaciones pero no responden si y cómo podrían proteger los animales a los niños de desarrollar asma. Sabemos que los niños con alergias a perros y gatos deben evitarlos, pero nuestros resultados indican que niños que crecen con perros tienen menor riesgo de sufrir luego de asma”, explicó Catarina Almqvist Malmros, autora senior del estudio que apareció en Jama Pediatrics.

Que el bebé se ensucie todo lo que quiera

Nada de estar alzándalo del piso ni de lavarle todo lo que se le caiga. No, déjelo ensuciar, aunque tampoco lo lleve al depósito municipal de basuras.

Los niños expuestos a las pelusas de roedores, gatos, perros y otros animales, alérgenos de cucarachas y una amplia variedad de bacterias caseras durante su primer año de vida parece menos dado a sufrir de alergias, moqueadera y asma.

Eso dice un estudio de científicos del Centro Infantil de John Hopkins y otras instituciones.

Algunos estudios habían demostrado ya que los niños que crecen en granjas padecen menos alergias por su exposición continua a microorganismos presentes en el suelo; otros han reportado un crecimiento en el riesgo de asma en los citadinos.

El nuevo estudio confirma que los bebés que viven en casas con esos alérgenos tienen más alergias y asma, pero con una salvedad: expuestos antes del primer cumpleaños se benefician. Si es después del primer año no parece haber beneficio alguno.

El estudio apareció en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology.

“Nuestro estudio muestra que el momento de la exposición inicial puede ser crítico”, dijo Robert Wood, uno de los autores. Esto sugiere que algunas de nuestras respuestas inmunológicas se moldean en el primer año de vida y que algunos alérgenos y bacterias tienen un papel en la estimulación y entrenamiento para que el sistema inmunitario se comporte de cierta forma.

Los perros muerden… las alergias

Desde hace más de una década se habla de la conveniencia de que los niños pequeños compartan con mascotas: reducen el riesgo de alergias, llegándose incluso a decir que si son dos diferentes mejor.

Pues bien, un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences reporta a qué se debe la protección que ofrecen los perros.

Al exponer ratones al polvo de casas donde había perros que se mantenían adentro como afuera de la residencia, la comunidad de microbios de los intestinos, el microbioma gastrointestinal, se modificaba y se reducía la reactividad del sistema inmunitario a alérgenos comunes. El estudio fue encabezado por Susan Lynch, PhD, profesora en la Universidad de California en San Francisco.

Los investigadores identificaron además unas especies de bacterias dentro del intestino fundamentales para proteger las vías respiratorias contra alérgenos y las infecciones respiratorias virales.

Los resultados fueron obtenidos luego de someter los ratones a alérgenos luego de una exposición al polvo de casas con perros y también explicarían probablemente el menor riesgo de desarrollar alergias en niños criados con perros desde el nacimiento, según los investigadores.

En el estudio se descubrió que las respuestas asociadas a la inflamación por asma en los pulmones se reducían mucho en ratones expuestos previamente a polvo asociado con perros en comparación con aquellos que fueron expuestos a polvo de casas sin mascotas o no expuestos a polvo.

Entre las bacterias intestinales que podrían brindar protección al asma se encontraría Lactobacillus johnsonii: podía prevenir la inflamación por alérgenos o infección con el virus respiratorio sincitial, que en la infancia está asociado con un elevado riesgo de asma.

En 2011, en el journal Clinical & Experimental Allergy, Ganesa Wegienka y colegas habían demostrado que los niños que vivían desd pequeños con perros y gatos tendían a desarrollar luego menos alergias relacionadas con esos animales.

Especial fin de semana: nuevos trucos para medicinas viejas

Loro viejo no aprende a hablar dice el dicho popular, pero cuando las circunstancias obligan… debe aprender.

La crisis económica, los altos costos de los desarrollos y tanta enfermedad que hay por ahí ha derivado en una tendencia mundial: enseñarles nuevos usos a viejas drogas, una idea que viene de la mano de una rigurosa revisión para encontrar entre los medicamentos ya aprobados la solución a enfermedades raras o a las llamadas del tercer mundo, las enfermedades olvidadas.

Un trabajo coordinado por el Chemical Genomics Center de los Institutos de Salud de Estados Unidos comenzó a examinar la colección de drogas aprobadas para ver si sirven en la lucha contra las enfermedades olvidadas y las más de 6.000 enfermedades raras que existen y afectan y acaban la vida de miles de personas.

“Es el primer paso para explorar el potencial completo de esas drogas para nuevas aplicaciones”, dijo Francis Collins, director de los Institutos. ”La esperanza es que el proceso permita identificar algunos nuevos tratamientos para las enfermedades raras y las olvidadas”.

La iniciativa llega casi junto a la emprendida por empresas como Biovista, de los hermanos Persidis, quienes tratan de responder una pregunta elemental: si se conoce cómo trabaja una droga, ¿podemos analizar datos de estudios de laboratorio y ensayos clínicos para predecir qué otras enfermedades podría combatir un determinado medicamento? “Las drogas nos sorprenden todo el tiempo con nuevas actividades”, explicaron los Persidis.

Créase o no, hay escasez de nuevos productos terapéuticos mientras una creciente población mundial los demanda casi suplicante.

Es que el uso de un medicamento para otro propósito o para reposicionarlo no es idea nueva. El Viagra, por ejemplo, se examinó primero para tratar la hipertensión antes de llegar a ser la punta de lanza contra la disfunción eréctil. El arsénico, utilizado alguna vez para tratar la sífilis, se emplea hoy para combatir la leucemia. Y la talidomida, desarrollada para evitar las náuseas en mujeres preñadas y que fue retirada del mercado en los años 60 luego de comprobarse que causaba terribles defectos en los bebés, recibió en 1998 2006 una segunda oportunidad para combatir la lepra y en 2006 para luchar contra un cáncer.

El estudio de los Institutos de Salud se basa en una completa información acerca de los casi 27.000 ingredientes farmacéuticos activos, incluidas 2.750 moléculas pequeñas aprobadas.

La colección se puso a disposición de los interesados, que pueden buscarla por el nombre de las medicinas, la estructura química, su estatus de aprobación y las indicaciones. También se incluyen drogas en investigación. La meta final es coleccionar los más de 7.500 compuestos que han sido probados en humanos y que constituyen un potencial para luchar contra aquellas enfermedades.

El desarrollo de una nueva medicina es costoso y en el caso de las enfermedades raras y las olvidadas, no llama mucho la atención por el poco retorno de la inversión: reducido número de pacientes o muy pobres para pagar por las medicinas. Así, hoy se dispone de terapias para menos de 300 enfermedades raras.

Los medicamentos aprobados son razonablemente seguros y efectivos para el tratamiento de una determinada condición. Cuando se usan en grandes poblaciones, nuevos beneficios o efectos adversos son descubiertos. Por eso el empleo de drogas aprobadas puede ser extendido más allá del objetivo inicial para el cual fue autorizada.

Hace poco, un grupo que examinaba muestras de sangre de un paciente para ver qué genes y proteínas estaban activos en un síndrome llamado fiebre infantil periódica asociada con estomatitis aftosa (aftas), faringitis y adenitis cervical, que provoca cuadros mensuales de fiebre con dolor de garganta, lesiones bucales y glándulas inflamadas, detectó genes hiperactivos en la respuesta inmune del paciente, incluyendo interleucina-1, una molécula importante en la fiebre y la inflamación. Con esos datos, lanzaron la hipótesis de que la anakinra, una droga que previene que la interleucina se una con su receptor, podría ayudar. Y así fue.

Una aproximación más es el estudio de drogas que provoquen alguna actividad biológica en modelos de enfermedades basados en células. Aquellas que registren tal actividad podrían ser estudiadas luego por su potencial terapéutico.

Hasta hoy se han examinado drogas aprobadas para unos 200 de esos modelos.

Solo con identificar una enfermedad distinta que puede ser tratada con una medicina existente, las compañías pueden saltarse los ensayos clínicos iniciales y reducir los 10 a 15 años y los más de 1.000 millones de dólares que toma llevar una droga hasta el mercado, aparte de que se podrían recuperar pérdidas por intentos fallidos con algunos candidatos a medicinas.

En el pasado, el reposicionamiento de una medicina ha sido un proceso impredecible, en ocasiones un feliz accidente cuando un médico notó algún efecto extraño o un investigador documentó un uso fuera de etiqueta.

“El valor de un nuevo propósito para una droga ha sido poco apreciado”, según Pankaj Agarwall, director de Biología Computacional y Bioinformática en GlaxoSmithKline. “Si usted puede hallar un nuevo uso para algo que ha estado en el mercado por 5, 10, 20 años, es algo muy poderoso”.

En uno de esos intentos trabaja NuMedii, una compañía californiana nacida en 2008. Atul Butte, propietario y pediatra endocrinólogo, mapea patrones de actividad de genes de una base de datos con más de 300 enfermedades. Si dos enfermedades comparten un perfil molecular –un set similar de genes activados- quizás también podrían compartir drogas.

Medicinas que funcionan para pacientes con ataques al corazón, por ejemplo, podrían quizás ser examinadas en personas con distrofia muscular.

Hasta ahora tiene resultados prometedores en modelos animales para dos drogas que podrían ser reposicionadas para combatir la enfermedad de Chron y el cáncer pulmonar.

Melior Discovery emplea drogas en una serie de 40 modelos animales que representan una amplia gama de enfermedades, del Alzheimer al asma y la vejiga hiperactiva.

Acercamientos diferentes con un mismo objetivo: descubrir nuevos usos para viejas drogas. O, para ser más exactos: enseñándole a hablar al loro viejo.

Algo debe funcionar.

Fuentes: The Scientist-ScienceDaily

Dejad que las niñas se ensucien más

La niñas son vestidas para que no se ensucien, juegan más adentro de la casa que afuera y su diversión la supervisan más sus padres que las de los niños. Sí, en nuestra sociedad, las niñas deben estar aseadas y relucientes.

Las niñas, entonces, parecen enfermarse más que los chicos. Eso es lo que dice un trabajo continuo de Sharyn Clough, filósofa de Oregon State University. Cuando llegan a la edad adulta, dicen las estadísticas, parecen enfermar más, aunque no se haya demostrado en un estudio de largo plazo esa relación.

Las mujeres tienen una tasa más alta de asma, alergias y desórdenes autoinmunes, lo que parece se explica con la llamada hipótesis de la higiene, un vínculo muy documentado, aunque el rol de género ha sido poco explorado como parte del fenómeno.

En el estudio publicado en Social Science & Medicine, señala que las mujeres tienen una mayor incidencia de aquellos problemas y ofrece su explicación.

Clough documenta una variedad de investigación sociológica y antropológica mostrando que nuestra sociedad socializa las niñas distinto a como hace con los niños. En general, ellas son alejadas del mugre.

“Existe una diferencia significativa en los tipos y cantidades de gérmenes a los que están expuestos niñas y niños, y esto puede explicar algunas de las diferencias en la salud que encontramos entre hombres y mujeres”, dijo.

No se trata de que los padres las envíen al patio o a la calle hasta que estén negras de polvo y pantano. Lo que desea la investigadora es una nueva mirada a viejos estudios, para que epidemiólogos y clínicos vuelvan a examinar los datos a través del lente del género.

La hipótesis de la higiene vinculó no hace mucho el aumento en la incidencia de asma, alergias y desórdenes autoinmunes como la enfermedad de Crohn y la artritis reumatoide, con localidades geográficas y ambientales determinadas, en especial áreas urbanas y naciones industrializadas. Diferentes estudios han mostrado que cuando los países se industrializan más y se hacen más urbanos, las tasas de esas enfermedades suben, como en el caso de India con la enfermedad de Crohn.

En Estados Unidos se ha encontrado que la prevalencia de asma es más alta entre las mujeres (8,9 por ciento comparado con 6,5 para hombres) y ellas tienen mayor probabilidad de morir por asma. Los Institutos de Salud reportan que las enfermedades autoinmunes golpean a las mujeres tres veces más que a los hombres.

Un reporte en la llamada Task Force on Gender, Multiple Sclerosis and Autoinminity muestra que entre la gente con esclerosis múltiple y artritis reumatoide, la relación mujer-hombre es entre 2 a1 y 3 a 1. Con lupus hay nueve veces más mujeres afectadas que hombres.

“Estamos apenas comenzando a aprender sobre la compleja relación entre bacterias y la salud. Más del 90 por ciento de las células en nuestro cuerpo son microbianas antes que humanas. Parecería que hemos coevolucionado con las bacterias. Necesitamos explorar más esta relación y no en los términos de ingerir un yogur prebiótico”, indicó.

No se trata de darles a las niñas una cucharadita de polvo, que contendría millones de células microbianas de todo tipo. La idea es clara:

Por favor, más tiempo para juegos en la calle, y no dentro de la casa, es bueno para todos los chicos, aún si eso significa que se ensucien un poco más.

Que permanezcan fuera de la casa tanto tiempo como sea posible, es la recomendación final de Clough.

Del cielo llueven microbios de verdad

Si huye de los ambientes sucios y contaminados, debería armar, quizás sin mucho éxito, una fortaleza bajo tierra.

Cada metro cúbico de aire contiene cerca de 100 millones de microorganismos. Tranquilo: no todos hacen daño, aunque no se concoe tampoco qué hace cada uno.

Gracias a la neuva generación de técnicas de secuenciación, la ciencia finalmente comienza a descubrir los microbios del aire, que hacen algo más que viajar empujados por el viento transmitiendo enfermedades: los microbios crean también las llamativas formas de los copos de nieve y facilitan la formación de nubes, por lo que su estudio también incidirá en campos como el cambio climático, en la predicción de ciclos climáticos y en la aparición de brotes de alergias y enfermedades.

“Habrá una explosión de estudios usando esas técnicas”, dijo a The Scientist Jessica Green, ecóloga de microbios en University or Oregon.

Un estudio reciente publicado en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences sugiere que la diversidad de la vida microbiana en el aire va a la par con la del suelo, al menos en las áreas urbanas, pero el aire aún es virgen en materia de aproximaciones científicas.

“Hace siete o diez años no intuíamos que las bacterias existían en las nubes”, explico Anne-Marie Delort, profesora de Microbiología y Química Orgánica en Université Blaise Pascal en Francia. Hoy los científicos saben que los microbios actúan como una superficie para la condensación del vapor de agua en la atmósfera, formando entonces nubes. Una reciente investigación publicada en Science mostró que los microbios también obran sobre la formación de copos de nieve y otros tipos de precipitación.

Los microbios aéreos podrían desempeñar también un rol en el impacto del cambio climático. Christine Rogers, aerobióloga en University of Massachusetts, indicó que el incremento del dióxido de carbono en la atmósfera podría estar produciendo plantas más grandes, que son alimento para hongos microscópicos. Más hongos podrían afectar a las personas con alergias y asma, y crearían una mayor base para la formación de nubes. Y más nubes significan más calor atrapado en la atmósfera, así como más calor solar reflejado. Aún o se sabe bien cómo afectaría esto al cambio climático.

El calor dispara el asma

Otro problema ante el aumento de la temperatura del planeta: Aunque muchos padres saben que los cambios en el tiempo pueden causar una mayor presencia en los síntomas del asma de sus hijos, un estudio confirma su conocimiento básico.
Investigadores hallaron que si los niveles de humedad en el aire aumentaban en más de diez por ciento o si la temperatura subía más de 5.6 grados centígrados en un mismo día, más niños terminaban acudiendo al departamento de emergencia de un hospital de Detroit por síntomas de asma.
Para Alan Baptist, autor del estudio y director del programa de Asma de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, los papás deben estar pendientes de esta situación.
Los hallazgos fueron publicados este mes en Annals of Allergy, Asthma & Immunology.

Queman y enferman

Poco se ha investigado sobre los resultados de los incendios forestales. Un estudio de Gabriele Pfister, del Centro para la Investigación Atmosférica en Estados Unidos, encontró que incrementan la producción de ozono, que se puede formar cerca al fuego o en otros sitios debido al viento.
Aunque se sabe que esos incendios afectan la calidad del aire al emitir partículas, poco se ha averiguado de sus impactos en la salud.
El ozono cerca de la superficie provoca tos, irritación de la garganta y agravamiento del asma, la bronquitis y el enfisema. Además daña plantas y afecta las cosechas.
El estudio se publicó en Geophysical Research Letters.
En la foto se aprecia un incendio en Turquía, a comienzos de agosto, captado por un satélite de la Nasa.