El acetaminofén reduce las emociones

La medicina con un doble efecto: físico y emocional

Quita el dolor, no hay duda. Pero también podría reducir las emociones.

Sí, el acetaminofén tiene un efecto que era desconocido: reducir el placer. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que los participantes que tomaron esa sustancia reportaron menos emociones fuertes relacionadas tanto con fotos placenteras como con otras desagradables.

Estudios anteriores habían demostrado que ese ingrediente trabaja no solo sobre el dolor físico sino también sobre el dolor sicológico. El nuevo estudio va más allá al demostrar que también reduce la intensidad con la que se sienten las emociones positivas, indicó Geoffrey Durso, cabeza de la investigación en The Ohio State University.

Es decir, tomar ese medicamento podría tener consecuencias mayores a las consideradas hasta hoy.

“Puede ser visto como un liberador multipropósito de emociones”, dijo, no solo del dolor físico.

Una situación clara es que las personas no se dan cuenta de cómo se impactan sus emociones cuando toman acetaminofén. “La mayoría probablemente ni se entere”, dijo.

En el estudio se trabajó con 82 participantes, a la mitad de los cuales se suministraron 1.000 miligramos y a la otra un placebo. Luego se esperó 60 minutos a que obrara.

Después se les mostraron 40 fotos de bases de datos usadas para generar respuestas emocionales.

No se sabe si otros analgésicos como ibuprofeno y la aspirina tendrían el mismo efecto.

Aspirina e ibuprofeno, ¿el dúo dinámico?

Bronceado: camino al cáncer de piel. Cortesía

Que esto cura, que lo otro no. Puede que sí, puede que no, pero no es para todos. El beneficio de una droga es limitado a ciertas personas, no solo por razones genéticas.

Casi al tiempo, aparecen dos nuevos estudios sobre posibles beneficios de dos de los medicamentos más populares: ibuprofeno y aspirina.

La aspirina y la metformina parecen alargar la vida en ratones y gusanos. Eso han mostrado algunos estudios. Y a la lista se suma ahora ibuprofeno, que ya era conocido por reducir las inflamaciones y disminuir el riesgo de Alzheimer y Parkinson. Esto según un estudio aparecido en Plos Genetics, que mostró que moscas de las frutas y gusanos vivían 17% y 10% más con esta droga.

Mientras, un estudio en el Journal of Investigative Dermatology sugiere que la aspirina y otras medicinas antinflamatorias no esteroides reducen la probabilidad de que una persona desarrolle ciertos tipos de cáncer de piel, como el carcinoma celular escamoso. La aspirina ayudaba más a incrementar esa probabilidad hasta el 18%.

¿Qué significan estos resultados? En el primer caso, posiblemente tras funcionar en aquellos animales podría servir en humanos también, pero habría que investigarlo. Y estudiar dosis y casos en los que el ibuprofeno aumentaría la expectativa de vida, que sería muy relativo.

E igual con la aspirina: hay que determinar en quiénes y cómo funcionaría, pero inicialmente se antoja buena alternativa para quines ya han sufrido cáncer de piel.

Nuevas aspirinas contra el cáncer

Una nueva clase de aspirina puede reducir el crecimiento de cánceres de colon, páncreas, seno, pulmón y próstata, así como ciertas clases de leucemia, dijeron científicos en Nueva York.

Los investigadores de la Escuela de Medicina de la City University of New York crearon cuatro formas nuevas de aspirina que liberan óxido nítrico y sulfuro de hidrógeno que, reportaron en un paper en medical Chemistry Letter, tienen propiedades anticancerígenas.

Aunque la aspirina regular y otras drogas antiinflamatorias no esteroides se han mostrado promisorias para detener el crecimiento de tumores al atacar la inflamación, producen efectos indeseados, como el sangrado cerebral y gastrointestinal, así como toxicidad hepática.

Las llamadas aspirinas NOSH no parecen afectar los tejidos adyacentes al tumor. Uno de los cuatro tipos examinados parece ser más de 100.000 veces más efectivo contra el cáncer que la aspirina normal.

Especial fin de semana: el cáncer hoy

Un enemigo duro de roer

Con los tiempos que corren en ocasiones se pierde la perspectiva del terreno, aunque, reconocerlo se debe, no todas las cosas cambian mucho de año en año.

¿Se está ganando la batalla contra el cáncer? Difícil respuesta. En Estados Unidos, donde conmemoran los 40 años del Instituto Nacional del Cáncer las conclusiones son ambivalentes. En esas cuatro décadas se han gastado 90.000 millones de dólares en investigación y tratamientos. Cada año el costo de la enfermedad demanda 125.000 millones de dólares, que hacia 2020 serán 157.000 millones. Eso, en un solo país.

El cáncer es un enemigo nebuloso en algunos casos y elusivo en grado sumo. Hoy se reconocen más de 100 formas de cáncer, por lo que es imposible crear modelos uniformes. Para ajustar, en cada categoría los casos individuales presentan innumerables variables, que han permitido pensar en terapias personalizadas, como Provenge, autorizado en 2010.

Aún dentro de un paciente, la población de células en un tumor es muy heterogénea, haciendo improbable que una sola terapia las pueda abarcar a todos”, como explica Bruce Alberts, editor jefe de Science. Han escapado a la detección o acción de los mecanismos que defienden el cuerpo.

El paisaje se complica más al ver que aún no se conocen los mecanismos por los cuales un cáncer se extiende a otros órganos, la temida metástasis, que como explican Christine Chaffer y Robert Winberg, del Whitehead Institute for Biomedical Research y el Massachusetts Institute for Technology “provoca la mayoría de las muertes por cáncer, permaneciendo como uno de los aspectos más enigmáticos de la enfermedad”.

El cáncer es un grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento descontrolado y la diseminación de células anormales, provocado por factores externos (tabaco, químicos, radiaciones y organismos infecciosos) a internos (mutaciones heredadas, hormonas, condiciones inmunológicas y mutaciones que se presentan por el metabolismo).

En las últimas décadas el estudio de esa enfermedad se ha ido extendido a otras disciplinas, de la genética y la genómica a la inmunología, sabido que el sistema inmune desempeña su papel en la protección frente al mal. “Controla no solo la cantidad del tumor, sino su calidad”, expresaron investigadores en un reciente artículo en Science.

En algunos países, las tasas de mortalidad van en descenso, pero en solo Estados Unidos se esperaban 1.500.000 nuevos casos en 2010.

La situación es mucho más difícil en los países en desarrollo o más pobres, en donde de 10 niños diagnosticados con leucemia 9 fallecen, mientras en Europa occidental la tasa de supervivencia es 85 por ciento.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer estimaba el número de nuevos casos en el planeta, en 2008, en 12.667.500, 7,1 millones en países en desarrollo y de ellos 650.100 en Suramérica, región donde se estimó que 386.000 personas murieron por la enfermedad. En el mundo murieron por esa causa 7,6 millones de personas, 28.000 cada día.

Se considera que a 2030, de acuerdo con el reporte Global Cancer Facts & Figures 2011, habrá 21.4 millones de casos nuevos y 13,2 millones por el simple hecho del crecimiento poblacional y el envejecimiento. Unos datos que podrían ir al alza por la adopción del estilo de vida occidental en países en desarrollo: cigarrillo, alcohol, dieta inapropiada, baja actividad física y factores reproductivos.

La disposición de recursos tecnológicos y médicos hace la diferencia entre la vida y la muerte. Y, junto a ellos, los estilos de vida. El citado reporte indica que las diferencias en los tipos de cáncer incluyen variaciones regionales en la prevalencia de grandes factores de riesgo, la disponibilidad y el uso de prácticas médicas como los exámenes, la disponibilidad y calidad del tratamiento y la distribución por edades.

Dos de los cuatro cánceres más comunes en hombres en 2008 (estómago e hígado) y en mujeres (cerviz y estómago) en países en desarrollo estaban relacionados con infecciones, siendo el de estómago relacionado con las infecciones el más común en todo el mundo. Cerca del 15 por ciento de todos los cánceres en el mundo son atribuibles a esa causa, un porcentaje tres veces más alto en los países en desarrollo (26%) que en los desarrollados (8%).

Todos los esfuerzos, toda la afectación y todas las pérdidas a pesar de que se considera que más de la mitad de los cánceres son potencialmente prevenibles, como aquellos vinculados con el tabaco, el alcohol y la obesidad.

Aunque cualquier persona puede desarrollar una de las formas del mal, el riesgo aumenta con la edad. En los países más desarrollados, 78% de los casos nuevos ocurren después de los 55 años o más, en comparación con el 58 por ciento en los países en desarrollo.

Se cree además que un 5 por ciento de todos los cánceres son hereditarios. Esta condición genética, junto con los factores ambientales, responde por la mayoría de todos los casos.

Cada año, 175.300 niños de 0 a 14 años desarrollan la enfermedad, el 80 por ciento de ellos en países en desarrollo, en donde el subregistro es alto por las frecuentes muertes por desnutrición y enfermedades infecciosas.

Células de cáncer de pulmón

Las estadísticas revelan con crudeza la importancia e incidencia de todas las formas de cáncer en la vida moderna. El Foro Económico Mundial enfatizó que el cáncer y otras enfermedades no comunicables (diabetes, cardiovasculares) son una de las tres causas más probables y severas de amenaza a la economía mundial, pese a lo cual se considera que son males subestimados por la comunidad mundial: menos del 1 por ciento de los fondos públicos y privados para salud están destinados a prevenir y controlar el cáncer y esos otros problemas en países de ingresos medios y bajos.

El panorama preocupa, pero la ciencia sigue enfrentando el problema y propone alternativas todos los días. En uno de los últimos anuncios, por ejemplo, Peter Rothwell, del John Radcliffe Hospital y colegas, analizaron pacientes que tomaban una aspirina al día para prevenir enfermedades del corazón y advirtieron que esas personas tenían una menor tasa de mortalidad por cáncer, un hallazgo que se compadece con estudios previos que mostraban que el uso diario de aspirina y otras medicinas antiinflamatorias no esteroides durante periodos prolongados reducían el riesgo de cáncer de colon o la recurrencia de pólipos. La aspirina podría aliviar el riesgo en otros tipos de cáncer.

Un hallazgo casi a la par del descubrimiento de que las células madre en el tejido óseo serían responsables de la metástasis a los huesos de las células cancerosas de próstata y que implicaría otros tipos como el de colon, pulmón y seno, que también tienden a dirigirse hacia los huesos, hallazgo revelado en el journal of Clinical Investigation.

Quizás, dada la complejidad de la enfermedad, ese sea el futuro: soluciones parciales para compartimentos cancerígenos específicos.

Por ahora, mantener el enemigo a raya parece ser el mayor logro, con victorias parciales y la conciencia de que la prevención es condición vital para contenerlo, una alternativa secundaria en países en desarrollo, como el nuestro, con sistemas de salud centrados más en la intervención a posteriori.

Échele ojo al acetaminofén

Ojo con el acetaminofén. Muchos lo prefieren sobre la aspirina y en condiciones normales, cuando se trata de tratamientos cortos, no importa tanto. Pero si hay ciertos estados cardiacos…

Un informe de Harvard Medical School cita un reciente estudio suizo que revela que ese medicamento no sería tan inofensivo.

Muchos lo ingieren como alternativa sana a la aspirina y las drogas antiinflamatorias no esteroides (AINE) como el ibuprofeno, pero el grupo suizo en un estudio pequeño encontró efectos del acetaminofén en la presión arterial de quienes padecen enfermedad arterial coronaria, lo que incluye aquellos con angina (dolor de pecho con el ejercicio o el estrés) y quienes han sido sometidos a bypass o angioplastia. También entre quienes han sido diagnosticados con obstrucción arterial por el colesterol.

Tras la retirada de Vioxx del mercado en 2004, los analgésicos quedaron en la picota excepto el acetaminofén, por lo que pudo haber un mayor uso.

Esta droga sienta mejor al estómago que la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroides y es quizás una buena opción para quienes toman warfarina. Pero como es tan usada y percibida como segura se toma sin pensar en sus consecuencias, por ejemplo problemas del hígado y rechazo de órganos trasplantados.

Si usted tiene enfermedad cardiovascular, está bien que tome acetaminofén antes que un AINE para una fiebre, dolor de cabeza u otro problema ocasional, pero si necesita calmar todos los días el dolor de la osteoartritis o la artritis reumatoidea no es una mejor opción que un AINE y puede elevar la presión.

Últimas recomendaciones para evitar el cáncer de seno

Antes de que sea tarde. A personas que tienen riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, les recetan estatinas. ¿En qué otra condición se puede anticipar el riesgo?

Así como no por tomarme un analgésico no me dará dolor de cabeza mañana, en algunos casos puede funcionar: tome esto para que evite lo otro.

Atención: un panel de expertos sugirió prescribir tamoxifeno y raloxifeno a las mujeres con un riesgo mayor del 4 por ciento de desarrollar cáncer de seno. La recomendación fue publicada en The Lancet Oncology.

“La evidencia para ello es contundente”, dijo Jack Cuzick, jefe del panel y epidemiólogo en Queen Mary. University of London.

No se trata de quimioprevención, dijo el panel, sino que debe entenderse la sugerencia como terapia preventiva.

El grupo consideró que esos dos moduladores del receptor de estrógeno son las únicas opciones aprobadas por la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos. De las dos, el tamoxifeno tiene mayor eficacia y puede ser empleada en mujeres premenopáusicas, pero el raloxifeno tiene menos efectos colaterales. Dos nuevas drogas de esa clase, lasoxifeno y arzoxifeno también muestran eficacia y posiblemente una mejor relación beneficio-riesgo, pero necesitan mayor evaluación.

El panel expresó que los inhibidores de la aromatasa pueden ser más eficaces y los resultados de ensayos de prevención son esperados con ansiedad.

Agentes nuevos como los bisfofonatos y la metformina han mostrado promesas en estudios observacionales pero tienen que ser evaluados en ensayos aleatorios de prevención.

Otros medicamentos como la aspirina, otras drogas antiinflamatorias no esteroides, inhibidores COX-2, retinoides, rexinoides y componentes de la dieta tienen efectos limitados o están en fases iniciales de investigación.

La mejor fábrica de aspirina

Aspirina. Una nota sobre la aspirina, pero no la aspirina común, de laboratorio, sino sobre la aspirina humana. Científicos del Reino Unido reportaron evidencias de que las personas pueden producir su propio ácido acetilsalicílico, el material que se forma cuando la aspirina se descompone en el cuerpo.
Ese ácido, responsable de los reconocidos efectos de la aspirina en el alivio del dolor y la inflamación, puede ser el primero de una nueva clase de biorreguladores, según un estudio que aparece este jueves 24 en el Journal of Agricultural and Food Chemistry.
Esto es lo más interesante: Gwendoline Baxter y colegas revelaron que el ácido acetilsalicílico fue encontrado en la sangre de personas que no habían ingerido aspirina recientemente. Y los vegetarianos tenían niveles más altos, casi iguales a los de pacientes que ingieren dosis bajas de aspirina.
Basados en tales hallazgos, se concluyó que el ácido acetilsalicílico endógeno se originaba en la dieta de las personas, dado que es una sustancia natural que se encuentra en frutas y vegetales.
El grupo de investigadores reportó además, en estudios sobre el cambio de los niveles del ácido en voluntarios que ingirieron ácido benzoito, otra sustancia encontrada naturalmente en frutas y vegetales, que el cuerpo podía fabricar su propio ácido acetilsalicílico sin necesidad de consumir verduras y frutas.
Podría ser, entonces, que ese ácido sea un biofarmacéutico con un rol central en la defensa de animales y plantas.