De 6 a.m. a 12 m.: hora mortal para el corazón

Téngales miedo a las mañanas. Las personas que sufren un ataque cardiaco en la mañana resultan más afectadas, revela un estudio que aparecerá en el journal Heart.

Los ataques que ocurren entre las 6 a.m. y mediodía es más probable que dejen un 20 por ciento más de área de tejido del corazón muerta, que aquellos que se presentan a otra hora.

Está bien establecido que el reloj personal de 24 horas influencia varios procesos cardiovasculares fisiológicos incluyendo la incidencia de ataques, que tienen a presentarse más alrededor de la hora cuando la persona se está despertando, pero lo que no es tan conocido es la extensión del daño que esto provoca.

Esto fue medido por científicos en Madrid. De 811 pacientes, el mayor número, 269 tuvieron el ataque de 6 a.m. a mediodía, seguidos por 240 que lo tuvieron de 6 p.m. a medianoche y 140entre medianoche y las 6 a.m.

Los que presentaban el mayor daño fueron aquellos que lo padecieron en la transición del periodo de oscuridad al de la luz del día.

El estudio debe ser corroborado por otros, pero sus revelaciones pueden derivar en medidas médicas para cierto tipo de pacientes.

Comprimir el pecho sí sirve en ataques

Hay recursos a la mano y en la mano, que pueden ser útiles en momentos difíciles.

La compresión del pecho antes de la desfibrilación en pacientes con ataque repentino del corazón es igualmente exitosa como el tratamiento inmediato con los desfibriladores eléctricos según un estudio del sistema de salud de la Universidad de Michigan.

Se sabe que no muchas personas que sufren un ataque fuera del hospital, sobreviven. Por eso, investigadores de Michigan junto a un grupo internacional analizaron dos estrategias de salvamento: la compresión del pecho primero versus el defibrilador primero.

Los resultados fueron publicados en el BMC journal y muestran que ambas estrategias son efectivas, siendo la compresión antes de la desfibrilación mejor en eventos en los que las respuestas de emergencia pueden tardar más de cinco minutos.

“La evidencia actual no apoya la noción de que la compresión del pecho primero mejora las perspectivas del paciente en ataques por fuera del hospital, pero parece que ella, junto a la desfibrilación, son tratamientos equivalentes”, dijo Pascal Meier, cardiólogo del Cardiovascular Center en Michigan.

Los datos revelaron que fue más alta la supervivencia al año del ataque en pacientes que tuvieron primero la compresión del pecho. También indican que esa compresión puede beneficiar los ataques con un tiempo prolongado de respuesta.

La ayuda está en… las manos.

Ver más sobre la técnica en: reanimación cardiopulmonar.

Restituyámosle el buen nombre al tiburón

Es más peligroso andar bajo una tormenta eléctrica o cerca de un enjambre de abejas que ir a la playa.
Aunque son estudios relacionados con Estados Unidos, un reporte de Andre Landry, experto marino del Texas A&M University en Galveston trae la calma.
De 1959 a 2008, en todo Estados Unidos 1.930 personas murieron por un rayo y sólo 25 por ataques de tiburones. En Texas, en ese periodo, 208 personas murieron por los rayos y sólo 1 por ataque de tiburón.
Es más peligroso el viaje hasta la playa, tal parece.
Landry expresó que “usted no tiene que preocuparse mucho por los tiburones cuando esté en la playa”. La gente siempre tiene un factor de miedo porque no sabe qué hay al lado o en la cercanía bajos las aguas.
De distintas maneras se ha probado muchas veces que estos escualos no atacan intencionalmente a los humanos como fuente de alimento. Cuando hay un ataque es porque hay una fuente de alimento cercana al mismo tiempo.
Algunos surfistas han sido atacados por tiburones. Se cree que es porque a los ojos de los tiburones aparecen como focas, una de sus comidas, cabalgando en la ola.
Este año van 28 ataques en Estados Unidos con sólo un caso fatal.
La probabilidad de ser atacado por un tiburón es 1 en 264 millones, según un reporte de The Internacional Shark Attack File.
En contraste, cada año en todo el mundo al menos de 50 a 100 personas perecen por ataques de abejas.
Aunque las estadísticas son claras, hay maneras de reducir las probabilidades de un ataque. Se pueden ver en el sitio de George Burgess.

Desarmen al hongo

Crotesía Canola Council of Canada

Fungicidas. Una manera verde de ayudarles a las plantas a luchar contra los hongos que las atacan, acaba de ser expuesta por investigadores canadienses.

Se trata de un arma que explota la poco conocida estrategia de ataque-contrataque en la batalla entre el hongo invasor y las plantas.
Es un fungicida verde que proveería una alternativa más segura y amistosa con el ambiente que los fungicidas convencionales y así fue presentado en el congreso de la American Chemical Society.

Estos fungicidas nuevos, llamados paldoxinos, podrían tomar el lugar de los pesticidas corrientes y ayudar a proteger cultivos de maíz, trigo y varios más.

La mayoría de los fungicidas en uso se basan en químicos que pueden matar organismos potencialmente benéficos y tener otros efectos adversos sobre el medio ambiente.

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