Ya saben por qué nos elevamos

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Si se eleva con frecuencia, si no logra concentrarse hay noticias: científicos encontraron un tipo de célula base de la atención.

El estudio de los investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) se hizo con ratones y en él manipularon la actividad de ese tipo de neurona logrando aumentar el grado de atención en los roedores.

El artículo, publicado en Cell, agrega al entendimiento de cómo los lóbulos frontales del cerebro trabajan y controlan el comportamiento.

La corteza frontal desempeña un papel crucial en las funciones cognitivas, incluyendo procesos mentales diarios como la atención, la memoria, la toma de decisiones y la solución de problemas. Pese a esto, no se comprende bien cómo realiza esos procesos ni cuáles tipos de neuronas están involucrados.

En este trabajo, encontraron que las neuronas que expresan la parvalbúmina tienen un papel esencial en la atención y en el aumento de esta. Ya se había demostrado que también están relacionadas con el conocimiento.

El grupo de investigadores se centró en la atención pues es un proceso cognitivo afectado en varios desórdenes neuro-psiquiátricos.

Así, entrenaron ratones para cumplir una tarea que requería un alto grado de atención, y grabaron la actividad de cientos de neuronas individuales en la corteza frontal mientras los animales cumplían la tarea repetitivamente.

“Hallamos que la actividad de las células de la parvalbúmina reflejan el nivel de atención”, dijo Marie Carlén, investigadora principal.

Esas células estaban muy activas cuando el animal estaba atento y menos cuando no prestaba atención. “Las diferencias eran tan grandes que pudimos predecir si un animal podría cumplir la tarea bien o no con solo mirar la actividad de esas células”.

Hijos de madres ciegas son más avanzados

Nadie lo pondría en duda: el contacto de los ojos es importante en la relación humana. Y seguir con la mirada lo que otros miran, también. Eso lo aprende el bebé con su madre, entre otras personas.

Lo curioso es esto: un estudio aparecido en Proceedings of the Royal Society B comparó bebés de padres que veían y de una madre invidente. No se encontraron déficits e incluso el hijo de la madre ciega avanzó más en su primer año de vida.

En la investigación se siguieron 5 niños de madres ciegas y 51 de padres con visión normal, de la infancia a los 4 años. Las invidentes eran quienes cuidaban sus hijos y uno de los niños tenía también un padre con problemas de visión.

Los niños fueron seguidos en ventanas de los 6 a los 10 meses, 12 a 15 y 24 a 47. Se examinó la tendencia a enfocar en los ojos en videos de rostros y su capacidad para seguir la mirada de una actriz que se dirigía a varios objetos. También se les midió la conducta autística y se les practicaron varios tests sobre desarrollo cognitivo y comunicación.

Los hijos de padres ciegos no mostraron diferencia en el contacto con los ojos ni en seguir la mirada de la actriz ni presentaron características de autismo. Y eran menos dados a mirar las caras de sus madres que los niños con padres de visión normal, indicando que habían aprendido a interactuar con sus madres como lo hacían con otra gente.

Durante la primera ventana, los niños de madres invidentes mostraron conductas más avanzadas, marcando alto en memoria visual y atención. Luego ambos grupos marcaron igual.

Los autores sugieren que el fenómeno igualaría las ventajas cognitivas que se ha demostrado en niños bilingües y podría fortalecer las habilidades cognitivas al comienzo de la vida.

Mascar chicle aumenta el rendimiento

Él lo hace, tú lo haces, todos lo hacemos. Mascar chicle parece un hábito algo ridículo, pero se acá y se hacía en Grecia, donde los antiguos griegos mascaban la resina de un árbol para endulzar el aliento. (¿Será que Sócrates filosofaba mascando chicle?)

Estudios se han hecho sobre el tema en distintos momentos. Pareciera que existe un poderoso y muy racional motivo para mascar la goma: acrecienta el desempeño mental sin efectos colaterales.

Jonah Lehrer trae en Wired un recuento de las conclusiones obtenidas por algunas de las investigaciones.

El último trabajo proviene de investigadores de St. Lawrence University. Un experimento con 159 estudiantes les exigía cumplir algunas tareas. La mitad comía chicle, la mitad de ellos dulce la otra libre de azúcar. En 5 de 6 tests, los que mascaban goma tuvieron mejor desempeño. El azúcar no tuvo efecto alguno.

Ahora: la ventaja solo duró 20 minutos. Tras ese lapso, el rendimiento se emparejó. ¿Por qué?

O sea: si usted tiene que presentar una prueba en la universidad, guarde la goma de mascar para la parte más dura, sobre todo las preguntas más difíciles. Recuerde que el efecto es corto.

Hace varias semanas, científicos de Coventry University detectaron que quienes mascaban chicles de menta tenían menor sensación de sueño y también estaban menos exhaustos según el test pupilográfico. Cuando mascamos chicle ganamos en atención y alerta.

En otro estudio de Cardiff University con 133 voluntarios, algunos comienzo chicle otros no, se encontró que quienes lo mascaban tenían tiempos de reacción más cortos y parecían tener mejor humor. En pruebas de estrés tenían más nivel de cortisol y mayor frecuencia cardiaca. La respuesta era mejor.

Ojo: A veces sólo un pedazo del cerebro se duerme

Eso nos ha pasado a todos y tiene ahora una explicación. ¿Ha guardado la leche en la despensa y las galletas o el cereal en la nevera? ¿Se le perdieron las llaves que tenía hace un minuto?

Bueno, eso pasa porque una parte de su cerebro… ¡está durmiendo!

¿Cómo así? Tras no haber dormido bien, aunque el cerebro está despierto algunas células se echan una siesta para descansar. Esa breve desconexión hace que uno pierda noción de lo que hace.

Eso fue lo que descubrieron científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos.

“Incluso antes de que usted se sienta fatigado, hay señales en el cerebro de que debería dejar de hacer ciertas actividades que exijan un estado vigilia, de atención y alerta”, expresó Chiara Cirelli, profesora de Psiquiatría. “Grupos específicos de neuronas pueden dormirse, con consecuencias negativas para el desempeño”.

Hasta ahora se creía que la falta de sueño afectaba todo el cerebro.

“Sabemos que cuando estamos somnolientos cometemos errores, nuestra atención vaga y se pierde nuestra vigilancia”, dijo Cirelli. Mediante encefalogramas pudieron detectar que aún cuando las personas están despiertas pueden experimentar periodos cortos de microsueño.

Se pensaba que tales periodos de microsueño eran la causa más probable de dormirse mientras se conduce un auto, pero la nueva investigación halló que aún antes de ese estado, el cerebro presenta una actividad como de sueño que lo inhabilita, explicó la investigadora.

El estudio con ratas fue presentado en Nature. A grupos de roedores se les implantaron dispositivos en ciertas áreas del cerebro. Tras mantenerlas despiertas por buen rato, los dispositivos mostraron áreas de sueño local, a pesar de la apariencia del animal de estar despierto y activo.

En la foto de Giulio Tononi, ratas que se mantuvieron despiertas para medir su actividad cerebral.

Quien no duerme bien, malas decisiones financieras toma

Si quiere mantenerse sabio y quizás no perder su trabajo, no tome decisiones cuando no haya dormido lo suficiente.

Científicos de Duke University mostraron, mediante imágenes de resonancia, que una noche sin dormir conduce a una mayor actividad cerebral en regiones que evalúan los resultados positivos, llevando además esa noche de vigilia a una menor actividad en las áreas cerebrales que procesan los resultados negativos.

En un estudio, individuos privados del sueño tendían a hacer elecciones que enfatizaban las ganancias monetarias y era menos probable que realizan elecciones que redujeran las pérdidas. Aunque no fue real con todos los sujetos, el resultado es para tener en cuenta.

Se ha demostrado antes que la falta de un sueño adecuado afecta nuestra capacidad de tomar decisiones, pero esto se ha atribuido con frecuencia a los efectos en la atención y la memoria, y a la incapacidad de integrar la retroalimentación de la manera adecuada.

Este, según los autores, es el primer estudio que parece demostrar que no dormir bien puede cambiar la manera como el cerebro considera el valor económico, independiente de sus efectos en la atención vigilante.

El estudio demuestra también que la privación del sueño incrementa la sensibilidad a las recompensas positivas mientras disminuye la sensibilidad a las consecuencias negativas.

Los investigadores examinaron 29 voluntarios adultos con edad promedio de 22 años para averiguar cómo no dormir bien puede afectar la toma de decisiones. El estudio fue publicado en Neuroscience.

“Aún si alguien toma decisiones financieras riesgosas pero que suenan bien, tras una noche de sueño normal, no es garantía de que esa persona no lo expondrá a usted a un riesgo inconveniente si se priva de dormir”, dijo Michael Chee, coautor y profesor en el Neurobehavioral Disorders Program en Duke-Nus en Singapur.

Cuando lleguen sus empleados, pregúnteles si durmieron bien o…

La pobreza modifica el cerebro

Ser pobre no es sólo una carga de por sí costosa para la vida, sino que trae otras consecuencias no consideradas en los análisis: para el cerebro.

La pobreza, sí, afecta el peso y el crecimiento de las personas, de paso llegan algunas enfermedades. Pero hay una dimensión poco considerada y que es para toda la vida.

Helen Neville, neurocientífica de la Universidad de Oregon en Eugene, entrevistada por ScienceNews tras el congreso anual en San Diego (Estados Unidos), reveló hallazgos de su grupo sobre el tema de la pobreza.

Los niños que crecen en ese medio, por varias razones, tienen un desarrollo cerebral y cognitivo más deficiente que los niños que crecen en ambientes de mayores recursos.

La función ejecutora y el autocontrol son bajos también, así como las habilidades lingüísticas, su cociente intelectual, la capacidad de concentración y la memoria son más pobres igualmente.

Al mirar los cerebros de niños pobres con imágenes de resonancia, se observan además diferencias en el de un pobre con el que no lo es, diferencias que también se notan en los adultos, lo que muestra que los efectos de la pobreza son duraderos.

¿Está todo perdido? La experta reveló que las intervenciones más efectivas que han encontrado, son entrenar la atención en esos niños, mediante juegos y acertijos sencillos que disfrutan, para mejorar el autocontrol y la atención y, segundo, un proceso con los padres de esos niños para que les hablen mucho y les impongan una disciplina consistente, dada la importancia de la atención y la autorregulación.

Con esa intervención en doble vía, se ha encontrado que disminuyen los niveles de estrés, disminuyen los problemas de comportamiento de los pequeños, mejoran sus habilidades sociales y en términos de aprendizaje y cociente intelectual, se observan ganancias, mejorando la función cerebral.

En el portal http://changincbrains.org, las personas interesadas encuentran información (en inglés) para trabajar con niños bajo esta condición.