¿Tiene algún problema pegarles palmadas a los hijos?

Foto Wikipedia commons

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Unas buenas nalgadas no han matado a nadie. Son el medio elegido por muchos padres para que su hijo sea obediente, pero ¿funciona?

Un nuevo estudio que analizó 50 años de investigaciones sugiere que pegarles a los niños para corregirlos los hace más desafiantes y, en la edad, adulta, tienen más problemas de salud y comportamiento antisocial.

El estudio se centró en las palmadas, no en abusos físicos, expresó Elizabeth Gershoff, profesora de University of Texas en Austin. “Hallamos que ese castigo estaba más asociado con un resultado negativo y no se relacionaba con un cumplimiento inmediato o en el largo plazo, que es el objetivo de los padres cuando disciplinan sus hijos”.

Hoy el abuso infantil es rechazado, pero algunas formas de castigo corporal son muy aceptadas. Un estudio de la Unicef en 2014 encontró que cerca del 80% de los padres en el mundo dan algún castigo físico. Y en Estados Unidos cerca del 76% de los hombres y 65% de las mujeres creen que los niños necesitan a veces una reprimenda de estas.

El estudio analizó los estudios que involucraron 160.000 niños en las últimas 5 décadas.

Lo hallado:

Las palmadas, definidas como un golpe con las manos abiertas en la nalga o extremidades, se relacionan con 13 de 17 resultados negativos.

En particular los niños más sometidos a este castigo eran más dados a tener problemas mentales y a ser más antisociales. Esto encuadra con anteriores hallazgos de que se relaciona con menor coeficiente intelectual, altos niveles de agresión, depresión, ansiedad y paranoia.

Ese castigo parece que aquieta al niño de inmediato, peor a largo plazo lo hace más desafiante que sus pares que nunca han sido castigados a palmadas, según el artículo aparecido en el Journal of Family Psychology.

El estudio, de todas maneras no pudo probar causalidad, pues podría ser que los niños con tendencia a problemas de conducta sean más dados a recibir este castigo.

Pero otro estudio ha mostrado que si se reducen las reprimendas con palmada hay menos problemas de comportamiento en los niños.

¿Entonces?

El pingüino no era como lo pintan

Olvídese. No siempre lo que fue seguirá siendo. Y lo que es, quizás dejará de serlo al evocar el pasado.

¿En qué piensa cuando le mencionan un pingüino? En ese gracioso animal que camina como tambaleándose, vestido con un elegante frac de blanco y negro.

El pingüino no era así. No al menos hace 36 millones de años. En ese entonces tenía el doble del tamaño del, pongamos un ejemplo, el pingüino emperador. Y nada de blanco y negro. Sus plumas eran como granate y grises.

Esto se desprende de un fósil encontrado en Perú, ancestro de los pingüinos, el Inkayacu paracasensis, que medía como 1,5 metros.

“Antes de este fósil, no existía evidencia de las plumas, colores y sus patas. Teníamos preguntas y esta es una manera de comenzar a responderlas”, expresó Julia Clarke, paleontóloga de The University of Texas en Austin en la Jackson School of Geosciences y cabeza de un artículo que apareció hoy viernes en la revista Science.

El fósil revela que la forma de las plumas y aletas que han hecho de estos simpáticos animales unos expertos nadadores, evolucionaron muy temprano, mientras el color de los actuales es de reciente adquisición.

Las plumas están modificadas en su forma, densamente empaquetadas y dispuestas una encima de la otra.

Los científicos hallaron que los melanosomas (orgánulos que contienen melanina, el pigmento absorbente de la luz en los animales) eran más parecidos a las de otras aves, permitiéndoles deducir la coloración de aquellos antiguos habitantes del planeta.

Determinar el color de los animales extinguidos ayuda a conocer su ecología y conducta, expresó Jacob Vinther, de Yale University, co autor.

Este fósil fue descubierto por el estudiante peruano Ali Altamirano en la Reserva Nacional de Paracas.

Dibujo cortesía The University of Texas At Austin

Ellos las prefieren así…

El cuerpo de una mujer entrega pistas sobre su estado de fertilidad, hablando en términos generales, mientras su rostro permite una mirada sobre su valor reproductivo a largo plazo.

Por eso, los hombres que buscan una relación pasajera con una mujer, están más interesados en su cuerpo, mientras que aquellos que desean algo duradero se enfocan en la cara, de acuerdo con un estudio de psicólogos de The University of Texas en Austin.

Los hallazgos sugieren que quienes buscan una relación corta poseen adaptaciones psicológicas para mirar compañeras fértiles que pueden engendrar.

“El cambio en las prioridades del hombre depende de lo que quieren en una pareja, con los rasgos del rostro tomando lugar más importante cuando la meta es una relación a largo plazo”, indicó Jaime Confer, coautor del estudio.

“El apareamiento es tema central en la máquina de la selección natural. Este estudio ayuda a clarificar las preferencias de la gente”.

Las mujeres, por su parte, no exhiben una diferencia significativa en su interés por caras o cuerpos cuando miran compañeros para relaciones cortas o duraderas, reveló el estudio publicado en Evolution and Human Behavior.

Como parte del estudio, a 375 estudiantes de universidad se les presentó una foto de otra persona, cuya cara y cuerpo estaban ocultos, persona que estaba señalada como de una relación corta o de una duradera: Los participantes pudieron mirar la cara o el cuerpo, pero no ambos.

Un 25 por ciento a los que se les dijo considerar la compañera como duradera miró su cuerpo, en contraste con el 51 por ciento que escogió el cuerpo para una a corto plazo.