El canguro que nació donde no es

¡Pues claro! Sí, así de sencillo, porque no sería fácil en que hubieran pegado un brinco. Esa respuesta sería adecuada para la pregunta: ¿son los canguros originarios del continente australiano?
Los simpáticos animales, marsupiales que son el símbolo de Australia ante el mundo, surgieron en… ¡Suramérica!
Eso lo demuestra un estudio de esos que está de moda hace algunos años: el rastreo genético. Los canguros y las zarigüeyas se originaron en Suramérica, como los marsupiales. Los primeros sólo existen hoy en Australia, pero de los últimos hay múltiples especies en Suramérica en la actualidad.
“Los dos genomas marsupiales recientemente secuenciados de la zarigüeya suramericana (Monodelphis domestica) y del canguro tammar australiano (Macropus eugenii) entregan una oportunidad única para resolver la relación entre los marsupiales”, según investigadores encabezados por Maria A Nilsson de la Universidad de Munster en Alemania, escribieron en un artículo aparecido el martes en Plos Biology.
La zarigüeya (opossum) suramericana parece un largo y peludo ratón, mientras el wallaby australiano es un pequeño miembro de la familia de los canguros que salta sobre sus dos patas.
Al analizar los genes de ambos, en especial por los marcadores genéticos llamados retroposones, que revelan cuánto comparten dos genomas.
Encontraron que estos animales, miembros vivientes de la familia marsupial, debieron haberse originado de una rama de los mamíferos, porque poseen patrones de retroposones que no poseen otros mamíferos.
Así, los resultados sugieren que los marsupiales se derivan de un ancestro común en Suramérica y se produjo una gran división hace mucho cuando Suramérica, la Antártica y Australia estaban conectadas como parte de la gran masa terrestre llamada Gondwana.
El hallazgo va contra ideas previas de que los marsupiales se originaron en Australia. Según esta concepción, algunos grupos de marsupiales se habrían dividido cuando las masas de esos continentes se separaron hace cerca de 80 millones de años. Como no se han hallado evidencias fósiles de ese grupo que daten de esa época, es difícil de probar.

La invasión de las gelatinas

Medusas. Aunque parezca increíble, hordas de medusas están convirtiendo grandes destinos turísticos en lugares poco atractivos en los que miles o decenas de miles de estos gelatinosos y pulsantes animales marinos viven.
Al parecer, la proliferación se debe a las actividades humanas, que han trastocado los océanos, según estudio difundido por la Fundación Nacional de Ciencia (NSF siglas en inglés) de Estados Unidos.
Han sido invadidas grandes áreas del mar en Hawai, el golfo de México, la costa este de Estados Unidos, el mar de Bering, el Mediterráneo, Australia, el mar Negro, el mar de Japón, el mar del Norte y Namibia.
Estas hordas, que en ocasiones cubren cientos de kilómetros cuadrados, han provocado lesiones a los bañistas e incluso la muerte de algunos, aparte del daño que provocan en los peces, las minas marina sy las plantas desalinziadoras.
Se estima que desde los años 80 han representado un costo que supera varios cientos de millones de dólares.
Se encuentran en estas invasiones medusas del tamaño de un maní en Australia, hasta otras del tamaño de una nevera en el mar de Japón.
Estos animales cnidarios, de cuerpo gelatinoso, poseen tentáculos formado por células urticariantes, o nematocistos, que emplean en la captura de presas y como defensa, células que poseen una especie de cápsula con un filamento venenoso. Al entrar en contacto con una presa, estos filamentos se eyectan e inyectan veneno.
Foto de medusas en California, cortesía Michael Dawson, U. de California, Merced

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