Una planta tramposa

La flor tramposa. Foto cortesía

La flor tramposa. Foto cortesía

Obligadas. Así van las moscas hacia la planta ceropegia gigante C. sandersonii. Y las obliga… ella misma mediante un truco no muy común.

La planta imita la esencia de abejas que son atacadas. A ese ‘llamado’ acuden las moscas, que son retenidas por un tiempo, pero luego liberadas por la planta, que resulta polinizada.

Las moscas son atraídas por ese olor dado que se alimentan de abejas atrapadas, por ejemplo, por arañas en sus redes.

El hallazgo fue presentado en Current Biology.

Estas flores tienen una morfología compleja, incluyendo estructuras para atrapar los polinizadores temporalmente y liberándolos luego”, dijo Stefan Dötterl de la Universidad de Salzburgo en Austria. “Demostramos que las flores atrapadoras imitan sustancias de abejas occidentales para atraer moscas para polinizarlas. Las moscas son atraídas esperando comida pero en vez de eso son capturadas por la flor que no les brinda recompensa y las usa para polinizar”.

Cerca del 6% de las plantas, incluyendo el género Ceropegia, son polinizadas mediante engaños. Se involucran en un anuncio falso para parecer ofreciendo una recompensa como polen o néctar, una pareja o un lugar para poner sus huevos.

El nuevo estudio es de los primeros en demostrar este mecanismo de imitar un olor de un animal adulto como alimento.

Las moscas con las cleptoparásitos, que se alimentan de abejas comidas por arañas.

Increíble: hormigas matan rivales antes de que nazcan

Anticipándose a lo que podría sucederle en el futuro, el macho de la hormiga Cardiocondyla obscurior es capaz de identificar potenciales rivales que saldrán de la pupa y toman medidas: los eliminan.

Estos machos pueden tener alas o no. El nuevo estudio publicado en BMC Ecology demuestra que los machos dominantes son los carentes de alas.

Mediante un patrullaje constante del nido el macho muerde la hormiga que considera rival apenas sale del estado de pupa o bien la marca con un químico para que las obreras den cuenta de ella.

Cuando las hormigas eclosionan son muy vulnerables a los ataques porque su exoesqueleto no se ha endurecido lo suficiente para protegerlas y sus mandíbulas son muy débiles para morder un atacante.

Científicos de la University of Regensburg e IST en Austria investigaron la conducta de los machos C. obscurior no alados (ergatoides) en respuesta a machos pupa y hembras así como su interacción con las popas en desarrollo.

Para los machos que eclosionan sería una gran ventaja esconderse de sus atacantes; sin embargo, mientras los machos jóvenes alados usan señales químicas femeninas para evitar ser detectados, los jóvenes ergatoides son detectados con facilidad y atacados por los machos adultos.

Si la pelea se da durante el primer día tras la eclosión, el adulto siempre vencerá, pero una vez el exoesqueleto del joven se ha endurecido su chance de sobrevivir crece 14%. Cerca del 50% de los combates entre adultos y machos de 2 días de edad termina con la muerte de ambos combatientes.

Además de morderlos, los machos también rocían sus rivales con secreciones anales, lo que alienta la agresión por parte de las obreras. Los machos adultos son más dados a marcar químicamente los jóvenes de dos días que los menores, quizás convencidos de que con aquellos requieren ayuda extra para vencer. El problema es que como los dos machos quedan marcados, también recibirán el ataque de las obreras.

Los vencedores de los combates rocían más y son menos atacados por las obreras. Pero aunque esta táctica puede proveer cierto éxito es una estrategia riesgosa. Sylvia Cremer, del IST Austria, quien encabezó el estudio, dijo que “los ergatoides adultos son capaces de distinguir las pupas que contienen hembras por sus esencias, de aquellas que contienen machos. Las pupas con machos son mordidas con frecuencia mientras que las que contienen hembras o machos alados disfrazados por el olor como hembras, generan una respuesta de apareamiento. Sin embargo las chances de matar por error una hembra u obrera posiblemente evita que los machos adultos intenten destruir por completo todos los machos rivales antes de que emerjan de las pupas”.

Las hormigas C. obscurior producen hembras sexuales y machos ergatoides todo el año. En términos de la supervivencia de la colonia, esto asegura que si el macho adulto dominante muerte, hay uno nuevo para remplazarlo. El costo de producir un suministro constante de machos ergatoides es bajo en comparación con el costo de producir hembras infértiles, y cada macho que matan es reciclado como alimento para las larvas.

Una sorprendente historia del mundo en miniatura.

Foto cortesía Sylvia Cremer

Cuervos se comunican por gestos

Señalar y coger objetos para llamar la atención es una conducta solo observada en humanos y nuestros parientes cercanos: los grandes simios.

Pero Simona Pika, del Max Planck Institute for Ornithology y Thomas Bugnyar, de la Universidad de Viena, entregaron la primera evidencia de que los cuervos (Corvus corax) también usan los gestos deícticos para verificar el interés de una potencial pareja o para fortalecer un lazo ya existente.

Hacia los nueves meses los bebés humanos comienzan a usar gestos deícticos como señalar o tomar objetos, previo a las primeras palabras. Los científicos piensan que tales gestos se fundamentan en capacidades de inteligencia relativamente complejas y representan el punto de inicio para el uso de símbolos y por tanto del lenguaje humano. Los gestos deícticos son marcas en el desarrollo del habla humana.

La observación de tales gestos entre los grandes simios, para sorpresa, es más bien escasa. Los chimpancés (Pan troglodytes) en el Parque Nacional Kibala en Uganda, por ejemplo, emplean el rascado directo para indicar distintos puntos de su cuerpo para ser aseados.

Esta comunicación deíctica había sido reservada solo para los primates. Según aquellos dos investigadores, esa conducta no está restringida a humanos y grandes simios. Por dos años investigaron la conducta no vocal de miembros marcados de una comunidad cuervos salvajes en el Cumberland Wildpark en Grünau, Austria.

Pudieron observar que los cuervos usan sus picos como las manos para mostrar y ofrecer objetos como musgos, piedras y palos. Esos gestos estaban dirigidos sobre todo a parejas del sexo opuesto y resultaron en la orientación frecuente de los recipientes hacia los objetos y los que los señalaban. Subsecuentemente, los cuervos interactuaban uno con otro, por ejemplo manipulando juntos el objeto.

Los cuervos son aves de la familia de los córvidos, como las urracas, sobrepasan en inteligencia a la mayoría de las otras especies aviares.

Sus marcas en varios test de inteligencia son tan altos como los de los grandes simios. Los cuervos en particular se caracterizan por una comunicación intra-pareja compleja, largos periodos para formar lazos de unión y un alto grado de cooperación entre compañeros.

El nuevo estudio revela que los gestos diferenciados han evolucionado en especies con un alto grado de capacidades colaborativas.