Pacientes salen de coma con una medicina para dormir

Una droga utilizada para ayudar a dormir las personas serviría para despertar aquellos de un sueño profundo: en coma.

Ambien, y su genérica contraparte, zolpidem, han sido empleadas durante muchos años para que aquellos a los que les es difícil dormirse, pasen una buena noche. Pero en los últimos 12 años, algunos reportes anecdóticos han sugerido que podría tener otro uso insospechado: revivir pacientes con coma mínimamente consciente.

El hallazgo es curioso e importante. El primer reporte fue casi imposible de creer y no recibió un reconocimiento unánime.

El caso es el siguiente: en 1999, Louis Viljoen fue golpeado por un camión y declarado en estado vegetativo. Varios equipos médicos lo mantuvieron vivo durante tres años, hasta que su médico le prescribió zolpidem, pensando que así podría dejar de rasguñar el colchón a medianoche. 20 minutos tras recibir la primera dosis, despertó y comenzó a hablarle a su madre. Durante un tiempo pasaba de un estado consciente a uno inconsciente. Pasó varios días así, despertando por periodos más prolongados cada vez luego de recibir la medicina, hasta que comenzó a permanecer despierto sin necesidad de ella.

Desde entonces otras historias similares han sido reportadas, así como otros casos interesantes y los médicos se están comenzando a preguntar ahora ¿pueden tener un chance pacientes supuestamente en estado vegetativo? El mes pasado, científicos reportaron, según The New York Times, que los cerebros de personas en estado vegetativo mostraban actividad en respuesta a órdenes simples en las regiones cerebrales esperadas.

El caso intriga. ¿Cómo medicinas como zopidem trabajan en el cerebro para revivir pacientes con grado mínimo de conciencia?

Si bien es cierto que los efectos colaterales incluyen casos de sonambulismo extremo, como comer, hablar e incluso conducir auto dormido, no es claro cómo provoca tales conductas, como es que una ayuda para dormir puede causar actividad cerebral en pacientes que no parece que fueran a despertar jamás.

No se ha informado si la medicina funciona en todos los casos, en cuáles sí o en cuáles no. Lo cierto es que renacen las esperanzas para aquellos muertos en vida.

Frenar un carro es posible con ondas cerebrales

Nos sucede a diario: cuando conducimos un auto y vemos un obstáculo en la carretera, pensamos en frenar y sentimos cómo movemos el pie hacia el pedal. La mente es más rápida que la extremidad.

De eso es lo que se trata una innovación en desarrollo: usar ondas cerebrales para frenar el auto en vez de tardar milésimas de segundo o segundos en hacerlo, pues en ocasiones esa es la diferencia entre la vida y la muerte.

Se trata de un avance tecnológico más dentro de todos los que hoy ayudan al conductor en su tarea. Ahora, todavía no está listo para ser empleado.

“Como estudio de ciencias básicas, estoy muy impresionado”, opinó el neurocientífico Raja Parasuraman, de George Mason University.

En el estudio presentado en el Journal of Neural Engineering, el científico Stefan Haufe, del Berlin Institute of Technology y sus colegas midieron los cambios en las ondas cerebrales mientras participantes en la prueba conducían un simulador de un auto.

Los participantes iban a 60 millas por hora, detrás de otro auto en una carretera llena de curvas con tráfico pesado viniendo. De tanto en tanto el carro de adelante frenaba, por lo que los participantes tenían que hacer lo mismo para evitar la colisión.

Para la mayoría de los conductores, el lapso entre el frenado del carro de adelante y el pisar ellos mismos el freno fue de unos 700 milisegundos. Durante el evento se hicieron evidentes unas señales neurales particulares, las que podrían ser indicadoras tempranos de que la persona quería frenar.

“Nuestro abordaje fue obtener la intención del conductor más rápido de lo que él pudiera actuar”, dijo Haufe. “Para eso es que es necesaria la señal neural”.

Con sus colegas, diseñó un sistema que detectaba e interpretaba esos patrones mentales. En simulaciones de computador, el sistema, que incluía datas de electromiograma de la actividad eléctrica del músculo de la pierna, se desempeñaba 130 milisegundos más rápido que el conductor. Para un carro desplazándose a 60 millas por hora, esa diferencia de tiempo se traduce a cerca de 3,7 metros de distancia de parado, la longitud de algunos autos compactos.

Para Parasuraman, uno de los problemas de la aplicación está en las falsas alarmas, pues se podrían generar en promedio dos por hora y a nadie le gustaría que el freno se activara sin necesidad. Otra inconveniente sería la colocación de un casco en la cabeza para medir las ondas.

De todas maneras se trata de un avance que, mejorado, podría llegar a ser muy útil como dispositivo adicional de los autos.

La polución afecta el aprendizaje

La polución afecta el corazón y los pulmones e incide en muchas otras situaciones y en la parte física de la persona.

Bien, un nuevo estudio en Molecular Psychiatry arrojó un resultado sorprendente: la exposición prolongada al material particulado fino del aire, tal como al escape de un auto, puede alterar la morfología neuronal, el genio y la cognición.

Es la primera vez que se correlaciona la polución del aire con el sistema nervioso central.

Durante 10 meses, Laura Fonken y colegas expusieron 21 ratones machos de cuatro semanas a un medio con aire contaminado o con aire filtrado. El tamaño de la concentración del material particulado imitaba los niveles de ciudades en el mundo en desarrollo, tales como en China e India. Tras la exposición, los ratones fueron sometidos a pruebas de comportamiento para analizar sus capacidades físicas, los reflejos senso-motores, el aprendizaje y la memoria, así como respuestas afectivas como las conductas depresivas o de ansiedad.

Se encontró que la exposición a las partículas finas puede provocar neuroinflamación y características morfológicas alteradas en las neuronas del hipocampo, importantes en las tareas de memorización.

Cuando el grupo analizó los cerebros de los ratones, encontró que el hipocampo tenía menos conexiones entre neuronas y altos niveles de citoquinas y moléculas TNF-alpha, conocidas por causar inflamación.

“Esto sugiere que puede haber un grado bajo de inflamación crónica media”, dijo Fonken a The Scientist. Esa inflamación puede estar reduciendo las conexiones neuronales y reduciendo de hecho olas capacidades cognitivas de los ratones.