Qué risa: entregaron los Ig Nóbel

Premio de matemáticas a quienes predijeron el fin del mundo

En biología ganó quien demostró que bostezo de tortugas no es contagioso

 

El impacto de la urgencia de orinar en la toma de decisiones es algo así como la importancia del agua en la navegación o del aire para los aviones.

Sí: una vejiga llena es desesperante, la locura, en especial si usted se encuentra en medio de un experimento psicológico completo.

El estudio de la urgencia urinaria, realizado por investigadores australianos y estadounidenses, ganó el premio Ig Nóbel de Medicina que fueron entregados por Annals of Improbable Research.

Estos Nóbeles alternativos que hacen reír a la gente y luego pensar, como los describe Marc Abrahams, maestro de ceremonias y editor de Annals, fueron entregados la semana que pasó.

Si el bostezo entre los humanos es contagioso, entre las tortugas no. Ese extraordinario estudio fue galardonado también. Publicado en Current Zoology y liderado por Anna Wilkinson y colegas.

Una alarma de incendios odorífica para sordos, de Hideaki Goto y colegas, recibió también uno de los premios.

El premio Ig Nóbel de biología fue para Darryl Gwynne y David Rentz, entomólogos en Canberra, quienes documentaron en el Australian Journal of Entomology el extraño comportamiento de un escarabajo tratando de aparearse con una ¡lata de cerveza! El color y los reflejos sobre lata parecen disparar la locura en ese insecto.

En el estudio sobre la urgencia para orinar, se revelaron contradicciones en la mente. En el primero de dos experimentos, los investigadores hallaron que una vejiga llena afectaba la memoria de corto plazo y la atención tanto como 24 horas sin dormir.

Pero un segundo experimento, conducido por un grupo en Holanda, encontró que para algunas capacidades mentales, la vejiga llena a veces es una ventaja. Cuando se le ofrecía elegir entre recibir 16 dólares mañana o 30 dólares en 35 días, la gente tendía a elegir la recompensa menor, así tuviera más sentido retardar la gratificación. Pero las personas que necesitaban orinar, controlaban mejor el impulso y elegían la mayor suma, lo que soporta la idea de que inhibir un impulso ayuda a controlar otros impulsos no relacionados.

El premio en Psicología fue para Karl Halvor, de la Universidad de Oslo, quien intentó descubrir en un estudio porqué las personas se quejan en la vida diaria.

John perry obtuvo el de Literatura, por su obra “Cómo posponer las cosas y lograr que se cumplan”.

El premio de Matemáticas se le concedió a varias personas que han predicho el fin del mundo para diferentes años.

El Premio IG Nóbel de Paz fue para Arturas Zuokas, alcalde de Vilnius, Lituania, por demostrar que el problema del estacionamiento ilegal de autos lujosos se puede resolver pasándoles por encima un tanque de guerra.

Y el premio en seguridad pública fue para John Senders, de la Universidad de Toronto, por una serie de experimentos en las cuales un conductor de automóvil era molestado por un retrovisor que lo enceguecía. Título del trabajo: “La demanda de atención en la conducción de autos”.

Cómo cargar un celular sin tomacorriente

Hay momentos en los que no encontramos dónde cargar nuestro teléfono celular o el iPod o el portátil. Sí, ocurre con frecuencia y a veces en las situaciones o instantes menos indicados.

¿Se imagina cargar su celular con sólo gritarle? ¿Exageración? Científicos desarrollaron un prototipo de sensor que produce suficiente carga eléctrica cuando se flexiona mecánicamente para transmitir una señal inalámbrica a varios metros.

Cuando se logre mejorar, el dispositivo puede ser parte de una red de sensores que pueden monitorear la tensión de un puente, por ejemplo, mientras se alimenta a sí mismo con las vibraciones de los autos y camiones que pasan por encima, como explica Zhong Li Wang, del Georgia Tech, autor principal del nuevo trabajo.

El dispositivo es alimentado por nanoalambres de óxido de zinc que genera una carga cuando se dobla, una propiedad que se halla en cristales como cuarzo o aún en la caña de azúcar.

Tales materiales piezoeléctricos (del griego piezein, presión) han ocupado un espacio en amplia variedad de productos (como autos que poseen sensores piezoeléctricos en los alambras del airbag).

Wang y sus colegas pudieron capas de alambres piezoeléctricos a ambos lados de una pieza flexible de poliéster y los ensanducharon entre dos electrodos de metal. Luego conectaron el dispositivo del tamaño de una moneda a un acumulador conectado a un radiotransmisor. Cuando lo flexionaron ente los dedos, el nanogenerador produce carga y la almacena en el acumulador. El dispositivo tiene un suministro de unos 10 voltios y una corriente de más de 0,6 microamperios, informaron los investigadores en Nano Letters. Es suficiente para enviar una señal inalámbrica cada cinco minutos, detectable a más de 10 metros.

Los piezoeléctricos ganan terreno poco a poco. Existen científicos que usan el cuerpo humano como fuente de poder. En Princeton University un grupo desarrolló unos pequeños que con la respiración de los pulmones pueden cargar la batería de un marcapasos.

O Joseph Paradiso, del MIT, obtiene hasta 1 watt de la moción del pié sin interferir en el movimiento de la persona.