Bacterias intestinales afectarían nuestra conducta

El cerebro: un mundo sorprendente. Foto Wikipedia Commons

El cerebro: un mundo sorprendente. Foto Wikipedia Commons

¿Pueden las bacterias en los intestinos modificar nuestra conducta? Podría ser. Esto, por extraño que parezca, tiene su razón de ser según estudios con ratones. Podrían incidir en problemas psiquiátricos.

Una investigación publicada en eLife sugiere que unas combinaciones específicas de bacterias en el intestino producen sustancias que afectan el contenido de mielina y provocan conductas de evasión social en los ratones.

O sea que enfocándose en el contenido bacteriano intestinal o sus metabolitos podría ser una forma de enfrentar desórdenes psiquiátricos y enfermedades relacionadas con la mielina, como la esclerosis múltiples.

Esta es una enfermedad autoinmune caracterizada por el daño en la mielina, esa capa aislante alrededor de los axones de las neuronas que permiten la rapidez en la conducción de los impulsos eléctricos.

La ‘mielinación’ es vital en el desempeño diario del cerebro. Un daño en la mielina deriva en la transmisión sináptica defectuosa y en síntomas clínicos. Por ejemplo, estudios previos han mostrado en modelos clínicos de depresión un adelgazamiento de la mielina y una reducción en las fibras ‘mielinadas’.

En el nuevo estudio se identificaron metabolitos producidos por bacterias intestinales que afectan el contenido de mielina en el cerebro de ratones inducidos a mostrar síntomas tipo depresión.

Los científicos transfirieron bacterias fecales del intestino de los ratones deprimidos a otros modificados para no experimentar esa condición. Esa sola transferencia de microbiota fue suficiente para producir conductas antisociales en cambios en la expresión de los genes de la mielina y en el contenido de la sustancia en los cerebros de los ratones que recibieron las bacterias.

En un paso adelante, los científicos identificaron comunidades bacterianas asociadas con niveles más altos de cresol, sustancia que puede pasar la barrera de sangre del cerebro y que en ensayos en laboratorio ha mostrado su capacidad de impedir la formación de mielina en células.

Sí, nuestras bacterias nos modifican.