La tristeza puede afectar el bolsillo

La impaciencia que acompaña usualmente a la tristeza puede hacerle pasar malos momentos a su billetera. Sí: la tristeza cuesta.

Una investigación de los sicólogos Jennifer Lerner del Harvard Kennedy School of Government and colegas Yi Le y Elke U. Weber de Columbia University explora cómo se puede producir una gran afectación monetaria.

El estudio fue publicado en Psychological Science.

Los autores encontraron que los sujetos a los que se les asignó al azar ver un video que inducía tristeza exhibían impaciencia y miopía, que se manifiestan en decisiones financieras que generan grandes dividendos en el corto plazo, pero menos ganancias en un plazo mayor.

Así, las personas tristes ganaban mucho menos dinero que aquellos en una condición neutra. Presentaron una condición en la que los tomadores de decisiones quieren una gratificación inmediata e ignoran mayores ganancias relacionadas con esperar más.

“En los experimentos, los participantes tristes promedio avaluaban futuras recompensas un 13 a 34% menos que los neutros. Las diferencias se veían incluso cuando había dinero real en juego”, dijeron los autores.

Estos resultados sugieren que una persona triste no es buena consejera cuando se trata de decisiones financieras, agregaron.

“Por el contrario, en comparación con una emoción neutra, la tristeza –y no cualquier emoción negativa- torna la gente más miope y por tanto ignoran mayores ganancias en el futuro en pro de una gratificación al instante”.

Lo hallado tendría implicaciones en políticas públicas en áreas como la planeación y las regulaciones de las tarjetas de crédito.