Cangrejos que escojen la comida por el color

No pueden vivir como nosotros y los demás animales sobre la tierra o cerca de la superficie. Los cangrejos que viven a unos 800 metros de profundidad, donde no llega la luz solar, tienen un tipo de visión que combina la sensibilidad a la luz azul y ultravioleta. Sí, su detección de longitudes de onda más cortas le da una forma de ganarse la vida alimentando bien y no con veneno.

“Llámelo codificar la comida mediante el color”, dijo Sönke Johnsen, biólogo de Duke. Explicó que estos animales pueden estar utilizando su sensibilidad a aquellos tipos de luz para “diferenciar los corales tóxicos donde residen, los cuales resplandecen con bioluminiscencia, verde-azul y verde, del plancton que comen que resplandece en azul”.

El descubrimiento explica cómo algunos animales de las profundidades marinas usan sus ojos y cómo su sensibilidad a la luz moldea sus interacciones con su ambiente.

“Algunas veces estos hallazgos conducen a innovaciones útiles años más tarde”, como un telescopio de rayos X puesto en los ojos de una langosta, dijo Tamara Frank, biólova de Nova Southeastern University. Ella y sus colaboradores reportaron el hallazgo en Journal of Experimental Biology.

Frank, quien condujo el estudio, había mostrado antes que ciertas criaturas de mar profundo pueden ver en longitudes de onda ultravioleta, pese a vivir a menos profundidad.

Este estudio es de los primeros en examinar la respuesta a la luz de animales que viven en el fondo.

La investigación se realizó cerca a Bahamas. Los científicos tomaron videos e imágenes de las regiones, grabando cómo los crustáceos comían y las longitudes de onda de luz, o color, a las que resplandecían los animales circundantes por la bioluminiscencia. También capturaron y examinaron los ojos de 8 crustáceos en esos sitios y en otros de anteriores cruceros.

Frank disparó distintas intensidades de luz y colores sobre los crustáceos y grabó la respuesta de sus ojos con un electrodo. Los animales habían sido subidos en cámaras con aislamiento de temperatura y luz.

Todas las especies eran extremadamente sensibles a la luz azul y dos tanto a la azul como a la ultravioleta.

Luego en otra inmersión se comprobó la manera como se alimentaban los cangrejos, demostrando que tenían un código de color para su comida.

En al foto de Johnsen se aprecia un crustáceo con bioluminiscencia.

La superviviencia del más brillante

Téngalo muy claro: no todo lo que brilla es oro, puede tratarse simplemente de bacteria buscando salir adelante en la vida. Y vaya que logra hacerlo de un modo muy particular.

Que criaturas marinas produzcan luz, un fenómeno llamado bioluminiscencia, no es nada raro. Algunas bacterias emiten una luz fija una vez han alcanzado cierto nivel de concentración (quorum sensing) en las partículas orgánicas de las aguas marinas. ¿Por qué?

En un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén descifraron el misterio del resplandor de esa bacteria. Tendría que ver, para ser simples, “con la superviviencia del más brillante”.

El estudio de Margarita Zarubin, Amatzia Genin, Shimshon Belkin y Michael Ionescu mostró que la luz emitida por la bacteria atrae depredadores, generalmente zooplancton, que ingiere la bacteria pero no puede digerirla. Esta continúa brillando dentro del zooplancton, que son atacados por sus propios depredadores, los peces, que los pueden ubicar con facilidad en la oscuridad.

Los científicos mostraron que los peces no son atraídos por el zooplancton que se ha tragado una bacteria modificada para no resplandecer.

Una investigación posterior de los peces nocturnos que se han alimentado de zooplancton reveló que la bacteria luminosa sobrevivió el paso a través del intestino del pez. “En lo que tiene que ver con la bacteria, su acceso al sistema digestivo del pez es como alcanzar el paraíso, un sitio seguro, lleno de nutrientes y también significa un medio de transporte hacia el océano abierto”, explicó Genin.

Pero, ¿si ingerir la bacteria es un peligro para el zooplancton que se convierte en objetivo de los peces, por qué lo hace?

El fenómeno del quorum sensing que regula la bioluminiscencia bacteriana puede explicarlo. El zooplancton sabe que una luz en el agua indica la presencia de rica materia orgánica en la que crece la bacteria.

“En el oscuro océano la cantidad de alimento es limitada, por lo que es valioso para el zooplancton tomar el riesgo de resplandecer al consumir el material con las bacterias, desde que el beneficio de hallar alimento es mayor que el peligro de exponerse a la relativamente escasa presencia de depredadores”, dijo Genin.

Foto de la bacteria, cultivada en platos petri.

El extraño caso del caracol de la luz verde

Vaya manera de defenderse. No era nuevo que un caracol, Hinea brasiliana, se pusiese verde, aunque no de la ira ni la vergüenza.

Este caracol marino, que vive en grupo sobre las rocas de la línea de costa, produce unos misteriosos flashes bioluminiscentes. Dimitri Deheyn y Nerida Wilson en el Scripps Oceanography lo estudiaron y encontraron que en vez de emitir un rayo de luz focalizado, utiliza su concha para difuminar la luz de modo que toda la concha quede iluminada. ¿Para qué? Con eso crearía la ilusión de ser un animal más grande, lo que detendría posibles depredadores, de acuerdo con un artículo publicado en Biological Sciences.

H. brasiliana, documentaron los investigadores, activa su bioluminiscencia cuando se ve enfrentado a la amenaza de un cangrejo o un camarón que nada en la cercanía.

Es para que un caracol que vive en el fondo produzca bioluminiscencia y es mucho más sorprendente qie use su concha para maximizar la señal con tanta eficiencia, según Wilson.

Imagen cortesía Scripps Institution of Oceanography, UC San Diego.