El aire sucio mata 5,5 millones de personas

Foto cortesía Alfred Palmer, Wikipedia commons

Más de 5,5 millones de personas mueren prematuramente cada año debido a la contaminación del aire dentro y fuera de las casas. Más de la mitad de esas muertes ocurren en China e India, países industrializados con alta generación de contaminantes.

Las plantas generadoras, la industria manufacturera, los vehículos y la combustión de madera y carbón liberan partículas pequeñas que afectan de manera negativa la salud de las personas.

Los datos los aportó un estudio de la Universidad de Bristish Columbia, que además encontró que pese a los esfuerzos por reducir la contaminación del aire el número de muertes por esa causa trepará durante las próximas dos décadas a menos que se hagan mayores esfuerzos por controlarla.

“La contaminación del aire es el cuarto factor de riesgo de muerte en todo el mundo y de lejos el principal factor medioambiental de enfermedad”, expresó el profesor Michael Brauer.

Los análisis de los investigadores mostraron que 55% de las muertes ocurren en China (1,6 millones) e India (1,4 millones) según datos de 2013.

En China el carbón es la principal causa. Qiao Ma, estudiante de doctorado en la Universidad Tsinghua en Beijing, halló que la sola contaminación exterior del carbón mata unas 366.000 personas.

Hacia 2030 la situación china no estará mejor: se calcula que morirán prematuramente 1,3 millones.

En India la mayor fuente contaminadora es la madera y otras fuentes de biomasa usadas para cocinar y calefacción, práctica que afecta a millones de familias.

De cómo se desestabilizará la Amazonia

Sequía en tierras dedicadas a la soya en el extremo sudeste de la Amazonia. Foto Chris Linder

Lo que le pasa a la Amazonia le pasa al mundo. Y no es por alardear. Un nuevo estudio concluyó que toda la gran región estará más expuesta a sequías extremas, lo que afectará todo el planeta.

Las sequías extremas implicarán alteraciones en la estructura del bosque, su composición, biomasa y emisiones de carbono.

Hasta hoy la principal fuente de emisiones de dióxido de carbono de la Amazonia provienen de la acción humana, en especial la deforestación, pero en el futuro el cambio climático puede producir una exacerbación de las emisiones por cambios en el medio ambiente amazónico, lo que es más difícil de controlar.

El estudio, que tomó en cuenta 35 modelos del clima sugiere que el cambio climático incrementará la frecuencia y la extensión geográfica de las sequías en la mayor parte de la Amazonia, lo que puede contribuir a la degradación de la selva y por ende a un aumento en las emisiones de CO2 a la atmósfera, acrecentando el calentamiento global.

No es mentira. El año pasado la sequía casi mata de la sed a Sao Paulo, mientras en otros puntos hubo inundaciones severas, como en Rodonia. Porque las lluvias intensas también serán extremas y más frecuentes, explicó Philip Duffy, uno de los autores de este estudio publicado en PNAS.

Es que el efecto no será total en todas las zonas, pero el área que experimentará más sequías se doblara y triplicará hacia 2100 y también aumentarán las lluvias hacia 2040.

En Colombia la Amazonia abarca 483.000 kilómetros cuadrados, 41,3 del territorio nacional y 5,76% del total de la Amazonia, de los cuales cerca de 10% ha sido deforestado, una región cuyo clima incide de manera directa en el clima andino, por lo que un cambio ambiental severo afectaría al resto del país.

Hollín se convierte en el segundo factor de calentamiento global

El hollín o carbono negro producido por la combustión de combustibles fósiles y la biomasa es el segundo mayor contribuyente de origen humano al calentamiento global y su influencia ha sido subestimada, según un extenso estudio publicado en el Journal of Geophysical Research.

La influencia de este residuo en el calentamiento del clima podría ser el doble de lo estimado antes, según el estudio.

Al considerar todas las formas como el hollín puede afectar el clima, se cree que tiene un efecto calentador de 1,1 watts por metro cuadrado, cerca de 2/3 del efecto del mayor contribuyente al calentamiento global, el dióxido de carbono (CO2).

“Esta investigación va más allá de otros estudios que sugerían que el hollín tiene un efecto de calentamiento más fuerte que el metano”, dijo David Fahey, coautor, de la U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

El estudio que duró 4 años y contiene 232 páginas, liderado por la International Global Atmospheric Chemistry (IGAC) Project, probablemente guiará otros esfuerzos investigativos, de modelación del clima y de políticas en los próximos años, creen los investigadores.

El reporte estima que la influencia climática directa del hollín es cercana a un factor de 2 más alta que lo estimado por trabajos previos como el informe 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

El resultado sugiere que esta fuente puede ser un gran objetivo para reducir el calentamiento, más de lo que se creía.

“Si hacemos todo lo que podamos para reducir esas emisiones, podríamos ganar 0,5° C de menos calentamiento o un par de décadas respiro”, indicó el coautor Piers Forster de University of Leeds’s School of Earth and Environment en el Reino Unido.

El grupo indicó que hay que tener cautela de todas maneras, pues el rol del hollín en el cambio climático es muy complejo. Esas partículas negras pueden absorber el calor proveniente del Sol, promover la formación de nubes que pueden tener impacto refrescante o calentador y pueden caer en la superficie de la nieve y el hielo promoviendo un calentamiento e incrementando el derretimiento.

¿Cuánta masa tiene la vida sobre la Tierra?

En nuestro planeta no hay tanta vida como se pensaba y no es por la extinción continua de individuos y especies.

Científicos realizaron nuevos cálculos y redujeron la masa total de la vida en la Tierra, según el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Estimativos anteriores decían que había 1 billón de toneladas de carbono almacenadas en los organismos vivos, de los cuales 30% correspondía a microbios unicelulares en el piso marino y 55% a las plantas terrestres. Es decir, el resto de animales hacíamos parte del 15% restante.

El grupo liderado por Jens Kallmeyer, del Centro de Investigaciones de Geociencias de la Universidad de Postdam revisó la cifra y en vez de los 300.000 millones de toneladas de carbono solo habría 4.000 millones almacenados en los microbios del mar, lo que reduce la cantidad del carbono almacenado en organismos vivos en un tercio

Los datos anteriores se basaban en datos de perforaciones en el fondo marino, pero Kallmeyer dice que la mitad del océano es muy pobre en nutrientes, por lo que no se podría extrapolar lo hallado a todos los océanos.

Durante 6 años los científicos recogieron muestras de áreas alejadas de costas e islas y encontraron que había cien mil veces menos células en sedimentos de sitios del océano abierto, llamados desiertos marinos debido a la extrema ausencia de nutrientes.

Un estudio que contribuye a tener un mejor retrato de la distribución de biomasa sobre la Tierra.