Ese gato se creció

No se crea que nacieron como gigantones y así fueron toda la vida.

Hace 250 millones de años, unos 9 antes de lo que se tenía hasta ahora (y nueve millones de años son nueve millones de años), se movía sobre este planeta un animalito apenas del tamaño de un gato doméstico.

Fue el antecesor de los dinosaurios, de acuerdo con un hallazgo revelado en Proceedings of the Royal Society B. Sólo habían transcurrido uno o dos millones de años, tras la masiva extinción del Pérmico-Triásico.

Esa criatura caminaba sobre el fino lodo en lo que hoy es Polonia.

Sí, allí se encontraron huellas de 246 millones de años de un Sphingopus, la más antigua evidencia a la fecha de un dinosaurio bípedo.

“Vemos los primos más cercanos del dinosaurio justo tras la peor extinción masiva”, dijo Stephen Brusatte, del American Museum of Natural History.

“La mayor crisis en la historia de la vida proporcionó una de las más grandes oportunidades para la vida al limpiar el paisaje y permitir la evolución de los dinosaurios”.

Las huellas fueron encontradas en tres distintos sitios en las montañas Holy Cross en el centro de Polonia. Se encuentran en un radio de unos 40 kilómetros y son una ventana a tres ecosistemas porque representan diferentes periodos de tiempo.

Las huellas de Stryczowice es la más antigua, con 250 millones de años, mientras la de Baranów es la más reciente, de 246 millones de años.

Se estima que la masiva extinción se presentó hace 251,4 millones de años. Durante ese evento el 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de las de vertebrados terrestres desaparecieron.

Antepasado de Lucy y todos nosotros

En un remoto paraje africano donde comenzó la historia de la humanidad, un nuevo ser emerge. No es una especie nueva, sí un compañero de la famosa Lucy.
En la región de Afar en Etiopía, científicos que escarbaban en una antigua zona pantanosa hoy petrificada, encontraron restos de un individuo de Australopithecus afarensis, un ancestro directo de los humanos.
Yohannes Haile-Selassie, curador del Museo de Historia Natural de Cleveland y miembro del grupo que halló estos restos de un ser que vivió hace 3,6 millones de años, informó que “es solo el segundo esqueleto parcial de A. Afarensis que ha sido recuperado. Es 400.000 años más antiguo que Lucy y es un macho. Pero lo más importante es que entrega evidencias de que este australopithecus caminaba erguido, sin apoyarse en sus manos”.
El esqueleto de Korsi Dora, el sitio donde fue hallado es una buena evidencia. Complementa, a juicio del investigador, las huellas de Laetoli y revela incontrovertiblemente que el A. Afarensis era un bípedo obligado desde que apareció en el registro fósil.
El hallazgo fue presentado en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.
Estudios previos de Lucy, quien vivió hace 3,2 millones de años, sugerían que no estaba completamente adaptada para caminar erguida. Pero Kadanuumuu, como fue llamado el nuevo fósil, atiza el debate.
Parece concordar con las huellas fosilizadas de hace cerca de 3,6 millones de años descubiertas en Laetoli, Tanzania. Muestran que los tempranos ancestros humanos caminaban erguidos de manera habitual, según se ve por la posición y forma de los dedos..
Quizás las interpretaciones erradas provinieron de su pequeña talla, 106 centímetros. Pero Kadanuumuu medía al menos 150 u la proporción del tamaño de sus piernas con respecto a sus brazos no es muy distante de la de los humanos, dijo Haile-Selassie.
Las piernas largas son una señal de bipedalismo en humanos.
Entre los restos se encontraron una buena porción de las costillas y un hueso de la espalda, que no se habían encontrado en los otros restos de A. Afarensis. Muestran mayor cercanía a los humanos que a los chimpancés.
Fotos cortesía Cleveland Museum-Haile-Selassie