El gusano que cambia de cabeza

Gusano bellota. Foto S. Luttrell

Gusano bellota. Foto S. Luttrell

Viejo sueño de la ciencia: lograr que los humanos puedan regenerar las partes del cuerpo perdidas, como los miembros y para ello algunos investigadores recurren a un animal que parece simple pero con unas capacidades grandes: un gusano bellota, un enteropneusta.

Un pequeño gusano que vive enterrado en la arena cerca a arrecifes de coral, pero cuya relación ancestral con los cordados indica que tienen una composición genética y un plan de cuerpo muy similar al nuestro.

El estudio en Development Dynamics mostró que pueden regenerar cada gran parte del cuerpo, incluidos sistema nervioso, órganos internos y… cabeza. Lo hacen como si nada luego de haber sido cortados en la mitad.

Si los científicos descifran la red genética responsable de este logro, podrían activar el crecimiento de extremidades perdidas en los humanos mediante la manipulación de nuestra similar herencia genética.

Compartimos miles de genes con estos animales y tenemos muchos, si no todos, de los que usan para regenerar sus estructuras corporales”, explicó Shawn Luttrell, cabeza del estudio.

Podría tener implicaciones para la regeneración del sistema nervioso central si desciframos los mecanismos que los gusanos usan para regenerarse”.

El estudio encontró que cuando un gusano de estos, una de las pocas especies vivas de hemicordados, es cortado en la mitad, vuelve a crecer la cabeza o partes de la cual en cada lado opuesto con una perfecta proporción de la mitad cortada.

Es como si partieran una persona por la cintura: una parte volvería desarrollar cabeza y miembros superiores, la otra los miembros inferiores.

Luego de 3 o 4 días, los gusanos comienzan a crecer una probóscide y boca y a los 5 a 10 días aparecen el corazón y los riñones. Hacia el día 15 ha recrecido un tubo neural completo, que corresponde en humanos a la médula y el cerebro.

Tras ser cortadas, cada mitad del gusano sigue prosperando y los ‘pedazos’ producen gusanos vitales y sanos una vez recrecen las partes del cuerpo.

La regeneración otorga a los animales o poblaciones la inmortalidad, según Billie Swalla, otro investigador. “No solo los tejidos recrecen sino que quedan exactamente de la misma forma y las mismas proporciones, de modo que no se puede distinguir un animal que se ha regenerado de uno que nunca ha sido cortado”.

7 tipos de cáncer ligados al consumo de alcohol

Foto Pixabay

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Beber alcohol no solo puede emborrachar sino tener una consecuencia más desastrosa: desarrollar 1 de 7 tipos de cáncer.

Podrían ser más, pero un meta análisis publicado en Addiction, en el que se revisó la mayor cantidad posible de investigaciones sobre el tema arrojó mayor seguridad frente a esos 7.

Pese al hallazgo no quedó claro si la relación es directa.

Hay evidencia sólida de que el alcohol causa cáncer en 7 sitios del cuerpo y probablemente en otros”, según Jennie Connor, cabeza de la investigación, de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda.

La evidencia respalda una asociación causal del consumo de alcohol con el cáncer de orofaringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto y de seno en las mujeres.

También hay evidencias crecientes de un vínculo con otros cánceres, como de próstata, páncreas y melanoma, pero la evidencia no es tan sólida hasta ahora para hablar de causa-efecto para esos cánceres.

Para esos 7 cánceres vinculados directamente, estudios previos han hallado que ha una relación de dosis-respuesta, o sea que a más consumo de alcohol más probabilidad de desarrollar esos cánceres.

También, dicen estudios anteriores, el riesgo se reduce cuando se deja de ingerir licor.

El vínculo entre el alcohol y los cánceres de boca y garganta son más fuertes que el de los otros cánceres.

Por ejemplo, según se explicó, beber más de 50 gramos de alcohol al día se asocia con un riesgo 4 a 7 veces mayor de desarrollar cáncer de boca, garganta, esófago en comparación con no beber.

Los gramos de alcohol en una onza de licor puedan variar, hay de 2,4 a 2,8 gramos en una onza de vino pero 1 a 1,2 gramos de alcohol en una de cerveza.

Ingerir la misma cantidad se asocia, por otro lado, con cerca de 1,5 veces más riesgo de cáncer colorrectal, de hígado o seno comparado con no beber.

Hasta ahora no se conoce el mecanismo exacto por el cual el alcohol provoca cáncer. Podría ser incluso diferente dependiendo del sitio del cuerpo donde ocurra. Se cree por ejemplo que un compuesto que se forma cuando se descompone el alcohol tiene que ver con los cánceres de boca, garganta, esófago e hígado. Es el acetaldehído, que en contacto con los tejidos puede alterar el ADN en las células, lo que deriva en cáncer.

En el cáncer de seno, el alcohol puede aumentar los niveles de estrógeno en el cuerpo, una hormona ligada a esta enfermedad.

Una e las limitaciones del estudio es que algunas investigaciones evaluadas se basan en autorreportes de las personas sobre cuánto alcohol ingerían.

80 millones de bacterias se traspasan en un beso (bésame microbio)

El microbioma del beso. O, más claro, la increíble cantidad de bacterias que se transmiten en un beso. Sí: hasta 80 millones en un beso apasionado de 10 segundos.

Eso revela un estudio de los Países Bajos, que encontró además que las parejas que se besan al menos 9 veces al día tienen comunidades microbianas similares en sus bocas.

Pero que el pánico no acabe los besos: solo una pequeña fracción de aquella cantidad coloniza el cuerpo humano, según Remco Kort, coautor del estudio, profesor de la Universidad de Amsterdam.

Uno posee más de 100 billones de microorganismos en el cuerpo, el microbioma , una colección que ayuda a digerir la comida, prevenir enfermedades, sintetizar nutrientes y esa comunidad es moldeada por la genética, la dieta y la edad. Ah, claro, y en los besos también se puede modificar según el estudio aparecido en Microbiome.

El estudio se realizó con 21 parejas, incluidas dos de homosexuales. No solo se conocieron sus costumbres referentes al beso y a besarse, sino que se tomaron muestras de sus bocas.

Se encontraron unos 700 tipos de bacterias en la boca. Aquellos que se besan con frecuencia tienen una microbiota oral similar. La de la lengua era más parecida que la de la saliva.

“La lengua es donde la bacteria halla un nicho y coloniza por largos periodos de tiempo”, dijo Kort. En contraste, la saliva es un ambiente dinámico. En ella vemos el efecto directo del beso, pero desaparece con el tiempo”.

Sobre sus efectos en la salud hay poco o ningún estudio.

Se encontró además que el 74% de los hombres besa con más frecuencia que sus parejas mujeres. En total, los hombres reportaron unos 10 besos al día, por solo 5 de las mujeres.

Los resultados se usarán en el besómetro (kiss-o-meter), una exhibición interactiva en Micropia, el primer museo de microbios en Amsterdam. Las parejas se podrán besar en el museo y un sensor leerá el tipo de beso y el número de bacteria probablemente transmitido entre las dos personas.

Las bacterias son racistas

¿Una bacteria racista? Sí. Al menos las de la boca parecen serlo: difieren entre etnias. Cada población tiene las suyas.

Se había encontrado en el pasado una correlación entre infecciones orales y etnicidad, ahora científicos de Ohio State University halló que esa correlación sería causal parcialmente: la etnicidad parece determinar la colonización de la boca por la microbioma. El hallazgo fue publicado en Plos One.

Purnima Kumar y colegas secuenciaron placa dental y muestras de saliva de 192 personas en Estados Unidos, representando cuatro orígenes -latinos, chinos, negros hispanos y negros no hispano. Hallaron una aparecen especificidad de las comunidades microbianas por etnia. También se encontró que una máquina clasificadora era capaz de identificar con precisión a qué etnia pertenecía alguien con base en los microbios subgingivales.

“El background de la persona -en términos de lo que comió y sus estilos de vida- no parecía tener correlación con esas comunidades bacterianas en sus bocas”, según reportó Surprising Science. “Pero su origen étnico y por ende su genética similar se emparejaba con su microbioma más allá de lo que sería por azar.

Los hábitos de higiene oral determinan qué bacteria puede sobrevivir en la boca, ¿puede la composición genética jugar un rol similar? Parece que sí.

Esto podría estar vinculado con posibles implicaciones para el riesgo futuro de enfermedad.

Y pareciera que dependiendo de la persona sería el cuidado de la boca: no todo tratamiento dental serviría a todos.

¿A qué se debe esa relación genoma-microbios? Muchas más preguntas que respuestas.

Murió lleno hace 46 millones de años

Murió con la comida en la boca. Científicos del Museo Nacional de Historia Natural en Washington descubrieron la primera comida de sangre de la historia según un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences: un insecto fosilizado de hace 46 millones de años. Tenía sangre.

El hallazgo permite conocer más sobre cuándo se originó la conducta de picar otros animales en busca de alimento.

“Se muestra que los detalles de un mosquito chupador pueden estar bien preservados en un medio distinto al ámbar”, dijo el paleontólogo George Poinar, de Oregon State University, citado por The Scientist. Él no participó en el estudio. “También se ve que en esa época ya existían mosquitos chupadores, por lo que debieron originarse mucho antes”.

La investigación es una evidencia además de que ciertas moléculas de la sangre perduran mucho más allá de lo que se creía, según Mary Schweitzer, paleontóloga citada por esa publicación.

El mosquito fue hallado por Dale Greenwalt en la formación Kishenehn en el Parque Nacional de los Glaciares en Montana, Estados Unidos, un sitio en donde inexplicablemente se hallan muchos insectos fosilizados

El abdomen alargado y ennegrecido del insecto y la morfología de su aparato bucal llamaron de inmediato la atención de Greenwalt, quien en su expedición recogió unos 1.000 vestigios de otros tiempos.

“Nadie había hallado un fósil con un mosquito lleno de sangre”, dijo.

Los investigadores midieron el contenido elemental en el mosquito y hallaron que el abdomen contenía más hierro que el tórax y que otro mosquito del mismo sitio, revelando el contenido de sangre. El análisis por espectrometría lo confirmó.

Ahora, la pregunta que quedará sin respuesta es: ¿a quién picó el mosquito?

Picaduras de hace 46 millones de años.

Mis 10 noticias científicas de la semana (1-7)

Tomado de Avatar

1. Luna, lunera, cascabelerea

En un paper aceptado para publicación en Astrophysical Journal Letters, Jorge Iván Zuluaga, astrónomo director del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y Rene Heller, de Macmaster Unviersity en Canadá, estudiaron la posible habitabilidad de lunas alrededor de planetas en otros sistemas solares, una posibilidad que se ha venido comentando en los dos últimos años. Para los científicos, es muy poco probable que se pueda dar la vida en esos satélites a menos que estén protegidos magnéticamente de la radiación cósmica, para lo cual tendrían que estar muy cerca de sus planetas y entonces serían muy calientes.

2. Tan parecidos pero tan diferentes

Quien diga que delfines y murciélagos son muy parecidos, sería objeto de burlas. Pero parece que tienen cosas en común. Un estudio de Queen Mary University publicado en Nature sugiere que el sistema de ecolocalización en ambos tiene raíces genéticas similares, un proceso conocido como evolución convergente. En el estudio compararon 22 secuencias genéticas de 22 mamíferos, incluidos delfines y murciélagos, que desarrollaron de manera independiente la ecolocalización y hallaron convergencias en casi 200 regiones genómicas.

3. Una sorpresa en el fondo del mar

Tan grandes solo se conocían en Marte y, desde el año pasado, en el gran asteroide Vesta en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. En el Océano Pacífico científicos reportaron la existencia de un enorme volcán tan extenso y grande como las islas británicas, situado a unos 1.600 kilómetros al este de Japón, según el reporte presentado en Nature Geoscience. Se trata de Tamu Massif, el rasgo más sobresaliente de la cadena montañosa Shatsky Rise formada hace 130 a 145 millones de años.

4. Qué frío tan horrible

Como si hubiera faltado frío en la última Edad de Hielo hace unos 13.000 años, un asteroide golpeó la Tierra y ayudó a enfriar más el clima, causando lo que se conoce como la Dryas reciente, una variación extrema del clima en menos de 100 años, reveló un estudio publicado en PNAS. Las evidencias serían fragmentos rocosos en Quebec. Canadá, de la explosión que sucedió tan lejos como en Pensilvania, Estados Unidos. El hallazgo sin embargo no convence aún a toda la comunidad científica.

5. Ancianos jugadores

No lo harán por vicio incontrolable y tampoco son degenerados. No. Un estudio publicado en Nature sugiere que las personas de edad que jueguen videojuegos mejoran la capacidad de realizar varias acciones a la vez (multitask), una mejoría que duró hasta seis meses. Distintos estudios sobre el tema, relacionados con detener el declive cognitivo han arrojado resultados mixtos, pero este se centró en una sola habilidad.

6. Para oírte mejor

Son muy pequeñas, de solo 1 centímetro, pero a esa especialidad le suman otra: las ranas Gardiner de las islas Seychelles escuchan por… la boca. Sí, como carecen de oído medio y por lo tanto de tímpano y los 3 huesecillos, la boca les sirve para escuchar. Por la cavidad bucal entran las ondas acústicas para hacer vibrar la estructura ósea que da hacia el oído interno. Tal parece que guardan un rasgo adquirido cuando vivían en el continente antiguo Gondwana. El estudio fue publicado en PNAS.

7. Aquí la Luna

En un mes debe llegar a la Luna la sonda Ladee de la Nasa, con el fin de estudiar durante 100 días la composición de la delgada atmósfera lunar y el polvo en ella, con lo que se resolverán acertijos como la luz coloreada observada en misiones Apolo. La nave se insertará en una órbita baja, por lo que necesitará más energía, debido a lo cual el viaje hacia el satélite natural tardará más: así se ahorrará energía informó la agencia espacial.

8. Qué tiempos aquellos

Científicos encontraron en una roca en Eastern Cape, Sudáfrica, lo que es el primer vestigio de un invertebrado en el supercontinente Gondwana. Se trata de un escorpión que vivió hace cerca de 350 millones de años. Cuando la masa continental del planeta se partió, Gondwana estuvo en el sur. De esa parte no se habían encontrado señales de animales, al contrario de su contraparte norteña, Laurasia. El escorpión fue de los primeros colonizadores de tierra firme en Gondwana,, cuando los animales comenzaban a salir de las aguas del océano. El estudio fue publicado en African Invertebrate.

9. Se calentó el parche

En busca de cuerpos fríos en el universo, astrónomos encontraron hace dos años, gracias al telescopio espacial Wise de Nasa, una nueva clase, unas enanas cafés, aunque no se pudo determina con exactitud la temperatura. Un nuevo estudio reveló que son algo menos frías de lo que se creía: su temperatura es entre 120 y 175 grados centígrados. Estos cuerpos, algunas veces llamados estrellas fallidas, son los cuerpos celestes libres más fríos: para alcanzar las bajas temperaturas luego de enfriarse por miles de millones de años quiere decir que solo pueden tener de 5 a 20 veces la masa de Júpiter. Su única fuente de energía es la contracción gravitacional. El estudio fue publicado en Science.

10. Flaco: contagiame

Qué sorpresa: parece que ser delgado puede ser… contagioso. Sí, una bacteria intestinal de personas puede invadir los intestinos de ratones que portan microbios de personas obesas y las invasoras logran que los ratones no engorden, según estudio publicado en Science. Como todo lo bueno tiene su problema, los beneficios tienen un inconveniente: los microbios invasores solo actúan cuando el ratón come alimentos sanos. Incluso la bacteria bloqueadora de grasa no puede luchar contra una dieta mala, sugiere el líder del estudio, Jeffrey Gordon, microbiólogo de la Universidad de Washington en San Luis.

Ahora sí, ¡cascale muelón!

Menos personas sin dientes: científicos desarrollaron un nuevo método para remplazar los dientes caídos con un materia de bioingeniería desarrollado a partir de las propias células de las encías del paciente. Hoy los métodos basados en implantes para remplazo total del diente no pueden reproducir la estructura radicular natural y como consecuencia de la fricción al comer y de otros movimientos de la mandíbula, se puede presentar pérdida de hueso mandibular alrededor del implante.

La investigación es liderada por Paul Sharpe, biólogo del King College London y fue publicada en el Journal of Dental Research

La producción del biodiente se ha enfocado por lo general en la generación de dientes inmaduros que imitan los del embrión para ser trasplantados como pequeñas píldoras de células en la mandíbula del adulto para que se desarrolle un nuevo diente.

A pesar de los ambientes tan distintos, los dientes embriónicos primordiales se pueden desarrollar en una boca de adulto y si se lograran identificar células que puedan combinarse para producir un diente inmaduro, el biodiente sería realidad.

Hasta ahora las fuentes celulares no han resultado prácticas para usar en una terapia general.

En el nuevo estudio, los científicos aislaron tejido adulto de las encías de pacientes, crecieron más en el laboratorio y luego los combinaron con las células de ratones para formar dientes. Al trasplantar esta combinación en ratones, pudieron desarrollarse dientes híbridos humano-ratón con raíces, dentina y esmalte.

El próoximo gran paso será identificar una forma de cultivar células humanas mesenquimales que induzcan la formación de dientes, pues hasta ahora solo se logra hacerlo con las células embriónicas.

Un paso adelante.

Lo que pasa en la boca afecta los genitales

El buen aliento no solo es el único beneficio de tratar la periodontitis, sino que puede mejorar su vida sexual.

Estudios anteriores habían vinculado la disfunción eréctil con la periodontitis (inflamación de las encías, pero ahora un estudio turco muestra que el tratamiento parece disminuir los síntomas de esa disfunción luego de 3 meses.

“Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que evalúa un vínculo entre la severidad de la disfunción y el tratamiento de la enfermedad periodontal”, escribieron los autores de la Universidad Inonu en Malatya, Turquía.

El estudio incluyó 120 pacientes con disfunción moderada a severa y periodontitis crónica. La mitad recibió un tratamiento para el problema bucal, la otra mitad no. Todos llenaron formularios sobre su funcionamiento eréctil. Aquellos que recibieron tratamiento reportaron que a los tres meses su capacidad eréctil había mejorado.

El estudio del grupo turco no es el primero en relacionar las dos condiciones. Estudios anteriores en India, Israel y Taiwán las habían relacionado, pero mientras unos autores dicen que ambos males son provocados por la misma causa, otros sostienen que la periodontitis conduce a la disfunción.

Los nuevos hallazgos parecen ir en favor de esta hipótesis.

El tema es difícil de estudiar y no existe una explicación sólida de porqué la periodontitis podría provocar la disfunción eréctil. “Creo que existe una asociación”, dijo Andrew Kramer a LiveScience. Es profesor de Urología en la Universidad de Maryland.

No es fácil explicar cómo los dientes y las encías podrían afectar los nervios o el flujo sanguíneo en los genitales masculinos, pero parecen existir denominadores comunes detrás del aparente vínculo.

“Creo que el elemento causal es probablemente la enfermedad vascular, un pobre estado general de salud, falta de atención médica (enfermedad de las encías), que subyacen en la diabetes o la hipertensión. Están relacionadas y correlacionadas”, dijo Kramer.

Pero en verdad hacen falta más estudios para establecer cómo se relacionan los dos problemas. Lo que sí parece cierto es que lo que pase arriba (la boca) incide allá abajo (los genitales).

Oficinas de hombres tienen más bacterias

Si hay bacterias y microbios en los ambientes abiertos, ¡qué decir de nuestras oficinas!

¿Qué es lo más sucio en la suya? No es ni el ratón ni el teclado. Tampoco su escritorio. Es su teléfono, de acuerdo con un estudio en Plos One que analizó los tipos de bacterias en un ambiente interno como una oficina, donde cada vez pasamos más tiempo.

La investigación también encontró que es más sucia la oficina de un hombre que la de una mujer.

No es que todas las bacterias sean nocivas. Aunque las hay peligrosas como el S. aureus resistente a antibióticos, la mayoría son neutrales y muchas son importantes miembros de nuestro microbioma, permitiendo que nuestro metabolismo y nuestro sistema inmunitario funcionen bien.

Los científicos, entre ellos Scott Kelley, de San Diego State University, tomaron muestras de cinco superficies en 30 oficinas en tres ciudades de Estados Unidos: Nueva York, San Francisco y Tucson.

Encontraron 549 géneros de bacterias, la mayoría desprendidas de la piel, boca y nariz, pero también algunas que por lo general viven en el tracto intestinal (¡guácale!)

Los grupos más comunes fueron Proteobacteria (que incluye la del cólera así como la salmonella y el E. coli), Firmicutes (que incluye estafilococos) y Actinobacteria (que incluye bacterias que son la fuente de antibióticos).

También se detectaron especimenes raros.

En la oficina de los varones se hallaron concentraciones mayores, tal vez por menores prácticas de higiene.

¿Cómo será en nuestro medio?

Bacteria bucal que daña el corazón

Aunque calmada, la fauna que tenemos en la boca puede jugarnos malas pasadas.

Una nueva bacteria, que se piensa es un habitante habitual de la cavidad oral, tiene el potencial de causar serias enfermedades si ingresa a la corriente sanguínea, reveló un estudio en el International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.

Identificada por científicos del Institute of Medical Microbiology de la Universidad de Zurich, ha sido llamada Streptococcus tigurinus en honor a la región de Zurich donde se reconoció.

S. tigurinus fue aislada en la sangre de pacientes que sufrían endocarditis, meningitis y espondilodiscitis (inflamación e infección de la columna). Presenta una semejanza cercana a otros Streptococcus que colonizan la boca. Las encías sangrantes son una posible ruta de ingreso de las bacterias en la corriente sanguínea.

La similitud con otras bacterias relacionadas sugiere que ha existido sin ser identificada. Su identificación es importante clínicamente “para rastrear su esparcimiento”, indicó Andrea Zbinden, cabeza del estudio.

Si bien el descubrimiento es importante, no es señal de alarma. Su riesgo debe ser evaluado.

“Esta bacteria parece tener un potencial natural para provocar enfermedad severa y por eso es importante que médicos y microbiólogos conozcan su existencia”, dijo.

El próximo paso, agregó, es ver cuán común es en la cavidad oral y qué riesgo supone. La inmunosupresión, válvulas cardiacas anormales, cirugías dentales y las enfermedades crónicas son factores de predisposición para las infecciones sanguíneas en este grupo de bacterias.

Los factores específicos para S. tigurinus tendrán que ser determinados.

Foto: colonias de S. tigurinus, Adnrea Zbinden

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