Las 10 noticias científicas de la semana (20-24)

1. Cometas en la lejanía

Increíble llegar a ver hasta allá, pero astrónomos reportaron haber descubierto dos familias de cometas en el sistema alrededor de la estrella Beta Pictoris. Se basaron en miles de observaciones de ese sistema. Esa estrella alberga un sistema planetario similar al nuestro unos pocos millones de años tras su formación. La primera familia son cometas que giran alrededor del planeta Beta Pictoris b, mientras la otra orbita mucho más lejos y parece haberse originado en el rompimiento de varios cuerpos, similar a la familia de cometas Kreutz en nuestro sistema. El estudio apareció en Nature. Los cometas son similares a los nuestros según análisis del espectro.

2. Bienvenido, señor Colón

Los polinesios de la Isla de Pascua y los nativos de Suramérica se conocieron y mezclaron antes de que los europeos viajaran por e Pacífico según un estudio genético de actuales habitantes de esa isla. En Current Biology científicos argumentan que los genes del contacto data de antes de 1500, 3 siglos después de que los polinesios poblaran la isla, conocida también como Rapa Nui, famosa por sus estatuas de piedra. Los polinesios debieron viajar a Suramérica y luego regresar a casa, quizás con mujeres aborígenes americanas.

3. La vida en acción

Una nueva técnica de microscopios desarrollada por el ganador del Nobel de Química de este año, Eric Betzig, permite imágenes en 3D con gran detalle de la actividad de moléculas, células y embriones. Se basa en iluminar secciones delgadísimas de la muestra usando un plano de luz, permitiendo ver el movimiento de moléculas solas minimizando el daño a las células. El avance fue publicado en Science.

4. De esos genes viejos

El genoma más antiguo de un humano fue secuenciado y presentado en la revista Nature. Perteneció a un individuo que vivió hace 45.00 años en Siberia antes o en la separación de las poblaciones de Eurasia occidental y oriental. Este macho tenía el mismo nivel de ancestría neandertal que los modernos euroasiáticos. El análisis indica que esos genes llegaron a su población 7.000 a 13.000 años antes de que viviera. Esto sugiere que el apareamiento entre neandertales y humanos modernos ocurrió hace 50.000 a 60.000 años coincidiendo con la expansión de los humanos modernos en Europa y posiblemente en Asia

5. Los primeros que lo hicieron

Científicos hallaron evidencias de que los primeros animales que copularon fueron unos peces de mandíbulas, placodermos antiarquios, que vivieron en el devónico hace más de 360 millones de años. Los antiarquios han sido hallados en Escocia, China y Estonia. No se tenían indicios de que la copulación se hubiera producido tan al comienzo de los vertebrados. El estudio apareció online en Nature lo que sugiere que la fertilización externa en peces pudo presentarse después.

6. Tuberculosis galopante

La Organización Mundial de la Salud publicó el Reporte Mundial de la Tuberculosis 2014 en el que se revela que en 2013 hubo más de 9 millones de casos nuevos reportados por más de 200 países. El número de casos fue 400.000 más que el reporte previo, lo que se explicaría por un mayor reporte. La tuberculosis mata más de 1.500.000 personas al año, siendo segunda causa en enfermedades infecciosas tras el VIH. Una crisis silenciosa.

7. Un mundo en la altura

Costumbre vieja y la de andar en las Alturas. Científicos reportaron en Science evidencias del más antiguo asentamiento humano en las alturas, a casi 4.500 metros sobre el nivel del mar. Data de hace unos 12.000 años y fue hallado en Los Andes de Perú. Esto sugiere que la adaptación de los humanos a vivir en zonas altas ocurrió mucho antes de lo creído. Los sitos estudiados fueron Cuncaicha, con restos de animales, herramientas y raíces comidas, y Pucuncho, donde habitaba la llama y era sitio de cacería y hubo presencia humana tan solo 2.000 años después de haber entrado a Suramérica.

8. Se aclara la materia

Astrónomos reportaron la presunta detección de materia oscura proveniente del Sol e interactuante con e campo magnético de la Tierra. Se trataría de axiones, partículas de las que se ha sugerido está constituida esa materia, que compone el 85% de toda la materia del universo y que ha sido difícil detectar. El artículo fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. De ser confirmado, sería uno de los hitos de la Astronomía de todos los tiempos.

9. Ganándole al cáncer

En Science Translational Medicine científicos reportaron una nueva medicina, OTS964, que puede erradicar el cáncer agresivo de pulmón en ratones. Suministrada como pastilla o inyección inhibe la acción de una proteína que es sobreproducida por varios tipos de tumores, incluyendo pulmón y seo. Cuando se ingería presentaba limitada toxicidad y era bien tolerada; inyectada intravenosa dentro de un liposoma no producía efectos colaterales. Ensayos en humanos comenzarán en el segundo semestre de 2015.

10. Arroz venenoso

Las cosas de la naturaleza. El arroz contiene arsénico. Consumido en grandes cantidades durante mucho tiempo puede producir cáncer y lesiones de la piel. Lo sorprendente es que por fortuna existen proteínas que evitan que acumule más del mortal elemento. Se trata de las proteínas transportadoras OsABCC1, que secuestran el arsénico en los vacuolos, gracias a lo cual permanece en esos basureros celulares y no va a los apetitosos granos demostró un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Micos distinguen palabras escritas

Aunque carecen de lenguaje conocido, los babuinos pueden distinguir con precisión palabras de 4 letras en inglés de letras que no forman palabras, según un estudio publicado ayer en Science.

Esta situación, el análisis visual de las letras y sus posiciones en una palabra, es considerado por los científicos como el primer paso en el proceso de lectura y fundamentalmente de la dependencia del lenguaje. Por ejemplo, los niños pequeños aprenden a leer por el sonido de las palabras que conocen, pero el nuevo hallazgo sugiere que la capacidad para reconocer las palabras no se basa en habilidades del lenguaje sino en una antigua capacidad, compartida con otros primates, de procesar objetos visuales.

“En últimas, leer depende del lenguaje”, escribió Michael Platt, director del Duke Institute for Brain Sciences en Duke University en Durham, en una nota que acompañó al estudio en Science. “Pero en esa etapa del proceso de traducir símbolos escritos en un significado ¿es necesario el lenguaje? Las bases biológicas de la lectura “pueden estar enraizadas mucho más profundas en la historia humana de lo que se suponía”, dijo.

Un estudio en 2011 concluyó que el análisis visual de las letras, el proceso ortográfico, se presenta en una región del cerebro asociada con el reconocimiento de objetos, sugiriendo que cuando leemos, adaptaos los canales cerebrales que evolucionaron para reconocer los objetos de la vida diaria, como rocas, árboles, y para identificar palabras impresas.

Con base en esa idea, Jonathan Grainger y colegas del National Center for Scientific Research y la Université d’Aix-Marseille en Franci lanzaron la hipótesis de que el procesamiento ortográfico no dependería de un lenguaje predeterminado.

Durante 6 semanas entrenaron 6 babuinos (Papio papio) para discriminar al azar palabras seleccionadas de 4 letras, como wasp, kite, de las letras que no formaban palabras artificialmente generadas como stod.

Las palabras y las no-palabras fueron presentadas en ensayos de 100 palabras en una pantalla de computador y los babuinos recibían una golosina por identificar una palabra (presionando un óvalo) o una no-palabra (presionando una cruz).

Al comienzo, la pantalla repetía palabras con más frecuencia que no-palabras para enseñarles las palabras. Una vez los babuinos habían aprendido una palabra, eran capaces de reconocerla con un 80% de precisión. Cada nueva palabra se adicionaba al conjunto de palabras ya aprendidas y de no-palabras.

Un babuino fue capaz de distinguir 308 palabras de 7.832 no-palabras con un 75% de exactitud.

Los primates no estaban solo memorizando cuáles secuencias de letras eran palabras y cuáles no. Tras la fase inicial de aprendizaje, cuando se les presentaba una palabra nueva por primera vez, la calificaban de palabra más a menudo que lo que calificaban de no-palabra.

“Es una evidencia de que han extraído implícitamente información acerca de lo que distingue las palabras reales de las no palabras”, dijo Grainger. Esa información incluye probablemente cuáles combinaciones de letras aparecen con mayor frecuencia en palabras versus no-palabras, como la K delante de l I en kite y en kill. Además, mientras más parecida una palabra con una no-palabra, más probable que los babuinos respondieran que era una palabra, una tendencia encontrada también hace poco en personas, lo que sugiere que humanos y babuinos compartimos capacidades de procesamiento ortográfico similares.

Peligro mortal

¿Tiene un aneurisma? Una nueva investigación aporta luces sobre su peligrosidad según el sitio de ubicación y su tamaño.
Un estudio internacional dirigido por la Clínica Mayo encontró que el riesgo de ruptura de un aneurisma cerebral depende de su ubicación y del tamaño, según estudio que se presenta en el Sexto Congreso Mundial sobre Accidentes Vasculares Cerebrales, en Viena (Austria).
El aneurisma cerebral es una dilatación en forma de globo diminuto que ocurre en un vaso sanguíneo del cerebro, según el informe de prensa entregado por esa Clínica.
Los aneurismas pueden romperse, produciendo un sangrado en la zona entre el cerebro y las membranas que lo recubren, lo que deriva en un accidente vascular cerebral y muerte. Se calcula que en solo Estados Unidos, el 2 por ciento de la gente, unos seis millones de personas, tiene aneurismas cerebrales. Cada año ocurre la ruptura en cerca de 25.000 personas.
“El estudio brinda información útil que nos permitirá guiar mejor a nuestros pacientes con aneurismas intactos o no reventados respecto al riesgo de rotura durante un período muy largo de seguimiento”, comentó Robert Brown neurólogo de la Mayo e investigador principal del estudio.
Él y su equipo encontraron que el riesgo de ruptura era un poco mayor en pacientes que los tenían en la zona posterior del cerebro o en la arteria comunicante posterior, que también se encuentra en la parte trasera del cerebro, en comparación con aquellos en la parte frontal. En pacientes con aneurismas de más de 13 milímetros de diámetro, la probabilidad de una ruptura, como mínimo, se duplicaba, frente a aquellos cuyos aneurismas tenían entre 7 y 12 mm.
“Al comparar el riesgo de ruptura determinado en este estudio con aquel del tratamiento para aneurismas, parece que los riesgos son similares para los aneurismas pequeños de tamaño menor a 10 ó 12 mm. Aún no queda claro si es necesario tratar estos aneurismas en todos los pacientes, pero las futuras investigaciones lo aclararán”, expresó Brown.