Unas plagas muy despistadas

El comienzo del fin de las plagas… quizás, aunque no es tan sencillo. Pero a eso apunta el trabajo.
Científicos del Biotechnology and Biological Sciences Research Council en el Reino Unido, publicaron en Chemical Communication un estudio con el cual descubrieron moléculas que podrían confundir la capacidad de los insectos de detectar plantas al interferir su sentido del olfato, lo que podría reducir el daño en cosechas y contribuir a la seguridad alimentaria.
Antony Hooper, investigador, dijo que “una de las formas como los insectos se encuentran uno al otro y sus hospederos es por el olfato o, para ser más precisos: con la detección de señales químicas, como las feromonas por ejemplo. Los insectos huelen los químicos con sus antenas; estos van a las antenas y se adhieren a una proteína ligadora de olores (odorant-binding protein-OBP). Esto provoca de cierto modo un cambio de conducta del insecto en respuesta al olor, volando entonces hacia la planta o congregándose con otros insectos”.
Al estudiar un OBP de la mariposa del gusano de seda Bombyx mori, Hooper y su equipo analizaron cómo esa proteína y una feromona relevante interactuaban. Asimismo examinaron la interacción entre la OBP y otras moléculas que son similares, pero no idénticas, a las feromonas.
“Así como aprendimos sobre la naturaleza de esa interacción, en realidad hallamos que hay otros compuestos que se unen a la BDP con más fuerza que una feromona. Podríamos aplicarlos, u otros parecidos, de alguna manera para bloquear la capacidad de los insectos de detectar las señales químicas, así el olor quedaría cubierto por el que introdujéramos, esperando que no se dirigieran hacia las plantas ni encontraran pareja para aparearse, reduciéndose el daño”.
Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Ahora se debe probar la idea con pestes importantes en algunos cultivos, quizás primero con áfidos por ser importantes y ya se tiene un conocimiento de cómo son sus OBP.
El interés del trabajo viene solo. Como explicó el profesor Douglas Kell, alrededor de un cuarto de las cosechas se pierden por pestes y enfermedades. Si se desea aumentar la comida, no sólo se deben incrementar las áreas sembradas.
¿Qué sucedería al orden ecológico con insectos descontrolados?
Otra pregunta que habrá que resolver.