Orangutanes tienen una cultura

No solo los humanos tenemos una cultura y la transmitimos de generación en generación, como se piensa con frecuencia.

Poblaciones de orangutanes que habitan distintas zonas selváticas desarrollan y transmiten conductas de una manera afín a la transmisión cultural humana, según un estudio den Current Biology que analizó los efectos geográficos, genéticos y ambientales de las diferencias de comportamiento.

Investigadores habían demostrado previamente que los simios rojos que vivían en las selvas de Borneo y Sumatra ejecutan ciertas conductas de distintos modos como simular una trompeta o usar una rama como un matamoscas. Pero no ha quedado claro si las variaciones entre poblaciones se debían al aprendizaje social indicando una cultura, contrario a las variaciones ambientales o genéticas.

Ahora investigadores de la Universidad de Zurich demostraron, tras miles de horas de observación en combinación con el perfil genético y los resultados de mediciones ambientales y ecológicas, que la transmisión cultural debe darse en las diferencias de comportamiento visto a través del rango de las especies.

“La novedad de nuestro estudio es que gracias al tamaño sin precedentes de nuestros datos, fuimos los primeros en medir la influencia que los factores genéticos y ambientales tienen en los distintos patrones de comportamiento entre las poblaciones de orangutanes”, dijo Carel van Schalk citado por Wired.

Estudios anteriores también demostraron un fenómeno similar en poblaciones de chimpancés en su medio natural. En conjunto, los resultados sugieren que la tendencia a desarrollar y compartir conductas particulares en un grupo de simios puede estar enraizada en los ancestros compartidos con los humanos.

Curiosidades científicas

Atracción fatal. Uno de los sanitarios de la naturaleza emplea olores de frutas para atraer animales a sus peligrosos bordes. En Borneo, la planta carnívora Nepenthes rajah es favorita de musarañas y ratas. Mientras agarradas a ella, los animales saborean el jugo y depositan su popó rico en nutrientes. En ocasiones se ahogan en esa especie de jarra repleta de jugos digestivos, insectos y materia fecal. Científicos de Alemania y Malasia acaban de descifrar lo que atrae a aquellos pequeños mamíferos; el exudado de la planta, compuesto por ésteres, hidrocarburos, quetones y alcoholes, compuestos que producen una tentadura y frugal oferta, según informaron en el journal of Tropical Ecology. Curioso.

Animal precavido. La taira o ulama que recoge frutos inmaduros ingresó de este modo al selecto grupo de animales que toman previsiones con miras al futuro, según un estudio en Naturwissenschaffen. Mediante observaciones de científicos y cámaras, se han detectado tairas recogiendo plátanos y zapotes que han alcanzado su máximo tamaño pero que no han madurado aún. En vez de comerse las frutas, las esconden. Los animales que recogen y almacenan alimentos tienen una gran ventaja en asuntos de supervivencia. Curioso.

Memoria genética. Las personas que pueden almacenar mucha información al tiempo, deberían agradecerles a sus padres sugiere un estudio en el Journal of Neuroscience. La llamada memoria de trabajo es utilizada para guardar piezas de información en la mente de manera simultánea y algunas personas tienen mejor memoria que otras. Gabriela Blokland, de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia y colegas escanearon los cerebros de 319 mellizos que realizaban tareas don la memoria de trabajo. Los cerebros de mellizos idénticos –gemelos- se desempeñaban de manera similar que los de los no idénticos, sugiriendo que se debe a factores genéticos. Curioso.

Planeta recalentado. El infierno mismo: el planeta gigante Wasp-33b, que orbita una estrella hacia la constelación de Andrómeda a 378 años luz, es el más caliente de los hallados hasta ahora según un artículo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Su superficie hierve a 3.350 grados centígrados gracias a la influencia de su estrella, de la que el planeta está muy cerca al punto de orbitarla en apenas 1,22 días de acuerdo con el equipo de Alexis Smith de Keele University en Inglaterra. Algo curioso.