Mis 10 noticias científicas de la semana (4-10)

1. Tatequieto al parásito

Una vacuna experimental contra la malaria ha probado ser segura, generar respuesta inmunitaria y ofrecer protección contra la malaria en personas adultas sanas, según un estudio publicado en Science. La vacuna, conocida como PfSPZ, fue desarrollada por científicos en Sanabria Inc y la evaluación clínica conducida por investigadores del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. La vacuna está compuesta de esporozoitos vivos pero debilitados de las especies de Plasmodium falcíparum, la forma más mortal de los parásitos de la enfermedad. La fase 1 se cumplió con 57 pacientes. Extrañamente es administrada vía intravenosa. Siguen estudios sobre dosis y la mejor vía de aplicación.

2. Feliz cumple, míster robot

Pocos se dan ese lujo: haber alcanzado sus objetivos sin terminar de trabajar. Eso le pasa el robot Curiosity, que acaba de cumplir un año explorando Marte. En este tiempo analizó muestras del suelo y rocas y confirmó que en el planeta rojo sí hubo condiciones para albergar vida. El explorador ha caminado más de 1.600 metros en el cráter Gale y ahora sube las colinas del monte Sharp, donde continuará su trabajo. ¡Un ganador!

3. De tal palo tal astilla

Un informe conjunto del Ministerio del Medio Ambiente y el Ideam reveló que la deforestación en Colombia se redujo unas 90.000 hectáreas cada uno de los dos últimos años, al pasar de casi 240.000 a 147.000 hectáreas, una tasa aún alta. Sí, fueron 300.000 hectáreas deforestadas en 2011 y 2012. La mayor devastación se produjo en la Amazonia aunque hay otros focos fuertes. La buena noticia es que en el Chocó se ha reducido.

4. Un planeta todo tierno

Alrededor de la estrella GJ 504 gira un planeta, mucho más alejado de su sol que Neptuno del nuestro. Fue fotografiado por el telescopio Subaru en Hawai. La información obtenida reporta que es un planeta de color rosado, con pocas nubes según los primeros análisis. El sistema se encuentra a 57 años luz de nosotros y es invivible: la temperatura es de unos 237 grados centígrados.

5. Con los ojos se puede hablar

Yacen en su cama sin poder moverse, están vivos pero aislados, incapaces de comunicarse con el mundo. Científicos han encontrado una manera de utilizar el ensanchamiento y encogimiento de las pupilas para enviar mensajes, lo que podría ser una esperanza para estas personas. Un estudio de 1964 había demostrado que las pupilas se dilatan al resolver un problema aritmético, lo que fue recogido por los investigadores. Con una cámara y un computador se percibe ese movimiento al responder sí o no con un problema como guía, según mostraron con voluntarios que respondían a sus inquietudes. El estudio fue divulgado en Current Biology.

6. Cuando calienta el Sol aquí en la playa

Un informe internacional reveló que 2012 estuvo entre los 10 años más calientes desde que se llevan registros del clima en las últimas décadas de los 1800. En países como Estados Unidos y Argentina fue el año más caliente. La temperatura de la tierra y el mar y ambas combinadas estuvo al alza. Esto se reflejó en eventos como el gran deshielo del Ártico y de Groenlandia. Según la base de datos que se utilice, fue el octavo o el noveno año más caliente.

7. Es que me da una pereza

Los perros bostezan por contagio cuando ven a alguien bostezando, pero bostezan más cuando quien bosteza es su tenedor y no un extraño reveló un estudio de Teresa Romero y colegas publicado en Plos One. Esto, a decir de la investigadora, sugiere que el bostezo en perros está conectado emocionalmente de manera similar al de los humanos.

8. Esta droga sí sirvió

Una droga experimental mostró protección para la diabetes tipo 1 a la mitad de los pacientes en los ensayos clínicos fase 2, según un estudio publicado en Diabetes. Los pacientes se beneficiaban más de ella cuando aún tenían relativo buen control de los niveles de azúcar en la sangre y solo necesidad moderada de insulina. La droga, teplizumab, sería entonces efectiva en personas con diabetes en sus estados iniciales, lo que realza la importancia de una pronta detección.

9. El remedio chino que mata

El ácido aristolóquico, un compuesto hallado en las plantas Aristolachia usadas por los remedios herbales de la medicina tradicional china es un carcinógeno muy poderoso que provoca más mutaciones que el tabaco o los rayos ultravioleta, confirmó una investigación del Instituto del Genoma en Washington University. En los 90 se había comenzado a sospechar de su incidencia en cánceres del tracto urinario superior, lo que ahora se confirma. Abran los ojos con los remedios chinos.

10. A veces hay que jugar con los virus

De nuevo el debate. Gran revuelo en 2011 cuando científicos anunciaron que habían modificado en laboratorio el virus de la influenza H5N1. Ahora, en Science y Nature al tiempo, un grupo de 22 científicos que trabajan con influenza expusieron cómo actuar y manejar el H7N9, una nueva cepa que ya tiene el primer caso de transmisión entre humanos. ¿Se debe hacer? Nada lo detendrá.

Qué risa: entregaron los Ig Nóbel

Premio de matemáticas a quienes predijeron el fin del mundo

En biología ganó quien demostró que bostezo de tortugas no es contagioso

 

El impacto de la urgencia de orinar en la toma de decisiones es algo así como la importancia del agua en la navegación o del aire para los aviones.

Sí: una vejiga llena es desesperante, la locura, en especial si usted se encuentra en medio de un experimento psicológico completo.

El estudio de la urgencia urinaria, realizado por investigadores australianos y estadounidenses, ganó el premio Ig Nóbel de Medicina que fueron entregados por Annals of Improbable Research.

Estos Nóbeles alternativos que hacen reír a la gente y luego pensar, como los describe Marc Abrahams, maestro de ceremonias y editor de Annals, fueron entregados la semana que pasó.

Si el bostezo entre los humanos es contagioso, entre las tortugas no. Ese extraordinario estudio fue galardonado también. Publicado en Current Zoology y liderado por Anna Wilkinson y colegas.

Una alarma de incendios odorífica para sordos, de Hideaki Goto y colegas, recibió también uno de los premios.

El premio Ig Nóbel de biología fue para Darryl Gwynne y David Rentz, entomólogos en Canberra, quienes documentaron en el Australian Journal of Entomology el extraño comportamiento de un escarabajo tratando de aparearse con una ¡lata de cerveza! El color y los reflejos sobre lata parecen disparar la locura en ese insecto.

En el estudio sobre la urgencia para orinar, se revelaron contradicciones en la mente. En el primero de dos experimentos, los investigadores hallaron que una vejiga llena afectaba la memoria de corto plazo y la atención tanto como 24 horas sin dormir.

Pero un segundo experimento, conducido por un grupo en Holanda, encontró que para algunas capacidades mentales, la vejiga llena a veces es una ventaja. Cuando se le ofrecía elegir entre recibir 16 dólares mañana o 30 dólares en 35 días, la gente tendía a elegir la recompensa menor, así tuviera más sentido retardar la gratificación. Pero las personas que necesitaban orinar, controlaban mejor el impulso y elegían la mayor suma, lo que soporta la idea de que inhibir un impulso ayuda a controlar otros impulsos no relacionados.

El premio en Psicología fue para Karl Halvor, de la Universidad de Oslo, quien intentó descubrir en un estudio porqué las personas se quejan en la vida diaria.

John perry obtuvo el de Literatura, por su obra “Cómo posponer las cosas y lograr que se cumplan”.

El premio de Matemáticas se le concedió a varias personas que han predicho el fin del mundo para diferentes años.

El Premio IG Nóbel de Paz fue para Arturas Zuokas, alcalde de Vilnius, Lituania, por demostrar que el problema del estacionamiento ilegal de autos lujosos se puede resolver pasándoles por encima un tanque de guerra.

Y el premio en seguridad pública fue para John Senders, de la Universidad de Toronto, por una serie de experimentos en las cuales un conductor de automóvil era molestado por un retrovisor que lo enceguecía. Título del trabajo: “La demanda de atención en la conducción de autos”.

El bostezo contagioso es pura empatía con otros

El bostezo es contagioso. Y para las personas, bostezar en ciertos sitios o frente a determinadas personas es motivo de vergüenza. Contener el bostezo puede dar lugar a una serie de graciosas expresiones faciales.

Se bosteza por aburrimiento o por sueño. Pero por algo más también: entre los chimpancés, el bostezo es una señal de conexión social entre los individuos, reveló un estudio en el Centro de Investigación en Primates de Yerkes, con el cual los investigadores dan un paso adelante en el entendimiento de la empatía, mecanismo que se cree está detrás del bostezo, tanto en humanos como entre chimpancés.

Los científicos de Yerkes descubrieron que los chimpancés bostezan más a menudo cuando ven familiares bostezando que cuando ven extraños, según el artículo publicado en Public Library of Sciences One (Plos One).

Matthew Campbell y Frans de Waal proponen que cuando el bostezo se expande entre los chimpancés, refleja la empatía subyacente entre ellos.

“La idea es que el bostezo es contagioso por la misma razón que las sonrisas, la fruncida del ceño y otras expresiones faciales son contagiosas”, escribieron. “Nuestros resultados apoyan la idea de que el bostezo contagioso puede ser utilizado como una medida de empatía, porque la predisposición que observamos era similar a la predisposición de empatía vista en humanos”.

El estudio se realizó con 23 chimpancés adultos en dos grupos separados. Se les presentaron video-clips de 9 segundos de otros chimpancés bostezando o haciendo algo distinto. Bostezaban 50 por ciento con más frecuencia en respuesta a ver miembros de su grupo bostezando que cuando veían a otros.

En humanos se han identificado ciertas partes del cerebro que se activan cuando alguien siente dolor o ve que otro lo siente. En esa situación las personas tienden a mostrar mayor sensibilidad hacia individuos de su mismo grupo social.

Los resultados llevan a preguntarse si sucede lo mismo entre personas en asuntos del bostezo, aunque habrá un problema para responderla: las personas no ven necesariamente a los extraños como pertenecientes a otro grupo.

Para los autores, el bostezo contagioso podría ser una ventana a las conexiones emocionales y sociales entre los individuos y sugiere que mirar las barreras en la empatía de los chimpancés ayudaría a romper esas barreras en los humanos.