Los genes que marcan la estatura

Si mi papá era alto y mi mamá bajita, ¿cómo debo ser yo? Los dos eran bajitos y crecí mucho. O soy el bajito de la casa… ¿Qué es todo esto?

Que entre 200 instituciones más o menos, dirigidos por investigadores del Children’s Hospital Boston, the Broad Institute y otra media docena de centros en Estados Unidos y Europa, identificaron cientos de variantes genéticas que responder por cerca del 10 por ciento de las variaciones heredadas en la estatura entre las personas.

No es que no se tome la sopita. Es que los genes tienen mucho que ver. Aunque factores ambientales pueden incidir, seguramente.

El esfuerzo fue denominado Giant (obvio), queriendo decir Genetic Investigation of Anthromometric Traits.

Los científicos recogieron datos de más de 180.000 personas, incluyendo millones de resultados genéticos de cada uno de 46 estudios distintos en Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia. Los hallazgos fueron publicados en Nature.

Los investigadores reportaron cientos de variantes genéticas asociadas con la altura, localizadas en al menos 180 distintos puntos del genoma, conocidos como loci.

Mostraron que esas variantes se agrupaban consistentemente alrededor de los genes de al menos seis caminos biológicos diferentes. Muchos están situados cerca de genes que se sabe están involucrados en síndromes del crecimiento esquelético, mientras otros implican reguladores genéticos del crecimiento que no se conocían, abriendo una nueva frontera para los estudios biológicos de la estatura.

“La estatura tiene que ver claramente mucho con la genética –padres bajos tienden a tener hijos bajos, y los altos a tener hijos altos”, dijo Joel Hirschhorn, co autor señor del estudio.

Cerveza afecta a las mujeres

Cerveza, algo más que burbujas. ¿Será por allá? ¿O es para preocuparnos acá? Lo cierto es que un estudio reveló que las mujeres que beben cerveza con regularidad podrían aumentar el riesgo de desarrollar psoriasis, un trastorno autoinmune que afecta la piel.
Pero eso no es todo: otras opciones de bebidas alcohólicas, como la cerveza light o el vino, no se relacionaron con este riesgo.
Fueron investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres, de la Facultad de Medicina de Harvard y de la Universidad de Boston que hicieron seguimiento a 82,869 mujeres a las que al principio no se les había diagnosticado psoriasis durante unos quince años, entre 1991 y 2005. Las participantes informaron sobre su consumo de alcohol y también informaron si un médico les había diagnosticado psoriasis.
Se halló que incluso cantidades relativamente moderadas de cerveza parecían aumentar el riesgo de psoriasis. Este aumentaba en casi 80 por ciento con 2,3 bebidas semanales.
Cinco cervezas o más por semana duplicaban y más el riesgo de diagnóstico de la afección cutánea, comparadas con las abstemias.
“Podemos decir que si a una mujer le gustaría consumir alcohol, y tiene antecedentes familiares o personales conocidos de psoriasis o algún otro motivo por el que podría estar predispuesta a esta afección, probablemente no deba elegir beber cerveza que no sea light”, aseguró Abrar A. Qureshi, autor principal del artículo que aparecerá en diciembre en Archives of Dermatology.