La piel tiene ojos

Aunque resulte difícil de creer, la piel humana puede ver y prepararse para los efectos de la radiación ultravioleta de acuerdo con un estudio de científicos de Brown University.

Broncearse, para cualquier persona, es solo una disposición a recibir los rayos del Sol. Una persona bronceada de esta manera, natural, pasa horas bajo el Sol y termina como una estrella de cine.

Para los científicos es diferente y la reacción de la piel a la luz ultravioleta había sido un misterio. Ahora un nuevo estudio demuestra que la piel detecta la radiación UVA mediante un receptor sensible a la luz que solo se había detectado en el ojo y esto inicia la producción de melanina en un par de horas. Hasta hoy, se sabía que esa producción ocurría días después de que la radiación de UVB había comenzado a dañar el ADN.

“Tan pronto como usted se coloca al sol, su piel sabe que está expuesta a la radiación UV”, dijo Elena Oancea, autora y profesora del Brown. “Es un proceso rápido, más rápido de lo que se sabía”.

Los científicos creen que la melanina protege el ADN en las células de la piel contra el daño de los rayos UVB absorbiendo la radiación incidente. Esta protección no es completa, por lo que la gente debe ayudarse con bloqueadores solares. Pero el nuevo estudio en Current Biology muestra que el cuerpo monta su defensa mucho más rápido, antes de que aparezca en forma de bronceado.

En el estudio se encontró que la piel contiene la rodopsina, un receptor fotosensitivo usado por el ojo para detectar la luz y se rastrearon los pasos que hacen que la rodopsina libera señales del ión de calcio que instiga la producción de melanina.

Los autores determinaron además que la luz de onda larga UVA, antes que la de onda corta UVB, es la que estimula la rodopsina en los melanocitos, célula que se encarga de producir la melanina.

En sólo 76 segundos Plutón volvió a sonreír

Aunque una legión de astrónomos, americanos en su mayoría, busca devolverle los honores al degradado Plutón, hasta ahora no se ha logrado.

Pero, al menos, sí podría ser ascendido un escalón dentro de la categoría de cuerpos planetarios.

Hace pocos años, la Unión Astronómica Internacional resolvió degradar al enano Plutón. No sería el noveno planeta del Sistema Solar, avistado en 1930, sino un planeta enano o menor.

Una de las razones: Eris había sido hallado en la misma zona por Michael Brown y su grupo, en el cinturón de Kuiper, y era más grande. Entonces, ¿para qué persistir en ese noveno planeta? O habría que haber dado paso a un Sistema Solar con 10, 11 o más planetas.

En un acontecimiento que duró apenas 76 segundos, Plutón ha recuperado parte de su sonrisa, porque podría en adelante liderar el grupo de planetas menores, en el que era ya un deshonrado segundón.

Astrónomos, reportó Sky and Telescope, aprovecharon que una estrella lejana, de magnitud 17, situada hacia el norte-centro de la constelación del Cetáceo (la ballena), se ocultó detrás de Eris, visto desde la Tierra, una oportunidad como pocas para medir su tamaño.

A la distancia a que se halla, Eris, la diosa de la discordia en la mitología griega (¡y sí que parece serlo aún hoy!) entre 67 y más de 100 veces la distancia Tierra-Sol, medida que en Astronomía se denomina Unidad Astronómica=150 millones de kilómetros, no es fácil medirlo.

Telescopios en diferentes lugares se alistaron para observar la ocultación y tomar las medidas pertinentes. Uno, en La Silla, Chile, el otro en San Pedro de Atacama y un tercero bien lejos: en España.

Las mediciones de los tres, que tienen que ser reunidas mediante cálculos precisos, revelaron en un comienzo que Eris es sin duda menor con un radio menor de 1.170 kilómetros, mientras el de Plutón es de 1.172 con una incertidumbre de 10 kilómetros. Podría ser, según el astrónomo Bruno Sicardy, de París, que incluso el estudio final revelara que Eris tiene incluso un radio unos 60 kilómetros menor que los resultados iniciales.

¿Será degradado Eris (que posee una lunita, Disnomia) como el mayor planeta menor del cinturón de Kuiper?

No será sencillo definirlo con precisión, pese a que los nuevos cálculos lo establezcan.

A más de 15.000 millones de kilómetros, tres veces más allá de Plutón, no es fácil. El Hubble, por ejemplo, dice que su diámetro es de 2.400 kilómetros, mientras otro telescopio espacial, el Spitzer, lo resolvió en 2.600 kilómetros.

La discordia persiste, pero Plutón puede sentirse menos enano hoy. Foto de Plutón con sus lunas.