Sonda visitó el cometa con el hoyo

El cometa con una huella humana. Sí, el Tempel 1, si así pudiera decirse, no olvida a los humanos. O, al menos, la nave que en 2005 se le acercó y…le disparó.

El lunes pasado, la sonda Stardust visitó ese cometa situándose a menos de 200 kilómetros, desde donde tomó distintas imágenes. ¿Qué encontró?

Pudo ver el hoyo que dejó en el núcleo del cometa la nave Deep Impact, que en 2005 chocó contra este viajero del espacio.

Un informe de la Nasa reveló que tomó 72 imágenes de alta resolución y acumuló 468 kilobytes de datos sobre el polvo en su coma, esa nube que hace las veces de atmósfera cometaria.

Stardust se llamó, en esta misión, Stardust-Next, pues en 2006 ya se había acercado a otro cometa, del que recogió partículas y las trajo a la Tierra.

La misión permitió ver además del cráter dejado por Deep Impact, que algunos rasgos de la superficie habían cambiado con respecto a lo observado en 2005.

“Vimos un cráter con un pequeño montículo en el centro y parece que parte del material que eyectó en 2005 regresó al núcleo”, dijo Pete Schultz, de Brown University. Eso sugiere que el núcleo es frágil y débil.

Cortesía Nasa.

El hongo que se aparea con el mismo sexo

Candida albicans puede no significar mucho para la mayoría de las personas, aunque es el hongo más común en los humanos. Provoca llagas en la boca de los niños y otras personas.

Científicos de Brown University encontraron otra característica por la que el pequeñísimo hongo puede ser recordado: al parecer se aparea con otros del mismo sexo, sin desechar el apareamiento con el sexo opuesto.
Ese rasgo había sido observado ya en otros hongos.

Richard Bennett, profesor de Biología en el Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología en esa universidad, explicó que C. albicans tiene dos tipos de apareamiento, a y alfa y se asumía que el apareamiento sólo se daba entre esos dos tipos de células, “pero ahora sabemos que existe un mecanismo para el apareamiento del mismo sexo, por lo que el sexo debe ser más común en esta especie que lo que se creía”.

El estudio de Bennett y colegas, publicado en Nature, sugiere que puede haber sexo en poblaciones unisexuales consideradas hasta ahora completamente asexuales dado que sólo tienen uno de los dos sexos.
Los científicos en el laboratorio de Bennett reportaron a la vez otro interesante caso de apareamiento del mismo sexo en el patógeno Cryptococcus neoformans, no relacionado con el otro hongo.

Quizás, entonces, la reproducción unisexual podría ser importante para la patogénesis microbiana.
C. albicans produce en humanos la candidiasis, que aparece en la vagina, la boca, la piel o el intestino.

Las mujeres son verdes

Las mujeres son verdes y los hombres rojos. Y no se trata de un simple juego de palabras ni de la afición por algún conjunto deportivo. No. Michael : Tarr, profesor de ciencias cognitivas y lingüísticas en Brown University, descubrió una diferencia en el tono de la piel de las personas, diferencia asociada al género.
En su artículo, Gender Recognition of Human Faces Using Color, publicado esta semana en Psychological Science, reveló los resultados del análisis de docenas de rostros. Junto al estudiante Adrian Nestor, determinaron que los hombres tendían al rojo, mientras el tono verdoso de la piel era más común en las mujeres.
El hallazgo tiene implicaciones en estudios como el reconocimiento de los rostros, que siempre ha intrigado a los científicos, y en la industria, en campos como la publicidad y la manera como las mujeres se maquillan.
“La información del color es importante y útil para informarle, por ejemplo, a un hombre sobre una mujer”, indicó Tarr.
El científico analizó en su laboratorio cerca de 200 imágenes de hombres caucásicos y rostros femeninos, unos 100 por cada género compilados en un banco de datos en el Max Planck Institute en Tübingen, Alemania. fotografiados mediante un escáner en 3-D bajo iguales condiciones de luz y sin maquillaje.
Luego empleó un programa MatLab para analizar la cantidad de pigmentos rojos y verdes en los rostros.
Se encontró que si hay más rojo en el espectro, el rostro tiende a ser de un macho, pero si predomina el verde tiende a ser de una hembra.
Incluso en presencia de imágenes pixeladas o distorsionadas, personas sometidas a una prueba las identificaban como de hombre o mujer según el color rojizo o verdoso.