Los humanos no somos puros

 

Somos una mezcla de distintas especies. Imagen Bob Wilder/University at Buffalo

Somos una mezcla de distintas especies. Imagen Bob Wilder/University at Buffalo

Cerca del 1 al 2% de nuestros genes son neandertales. Es que no somos puros. Y ahora científicos dicen que otra especie de homínino se reprodujo con los humanos hace 200 000 años o algo así. Una especie ‘fantasma’ porque no se ha identificado.  Continuar leyendo

¿Deberían las mujeres comerse la placenta?

Si muchas hembras de otras especies se comen la placenta tras parir, ¿por qué no es práctica común en las mujeres?

La placentofagia es un tema que trae de nuevo al tapete Mark Kristal, profesor de Psicología y Neurociencias en la Universidad de Buffalo, quien ha estudiado el tema por más de 40 años.

La ingestión de la placenta por los animales, así como del líquido amniótico, es común. ¿Qué beneficios trae? Aumenta la interacción madre-hijo, reduce el dolor del parto en la hembra y potencia circuidos opioides en el cerebro maternal que facilita el desarrollo de la conducta de atención materna al pequeño.

La crianza de niños incluye problemas diferentes, como la depresión postparto, la posibilidad de hostilidad de la madre al hijo, y los modelos animales no sirven, reconoció Kristal.

Ingerir la placenta podría ayudar contra esos problemas. Aunque existen reportes anecdóticos de placentofagia, no se ha estudiado el tema.

Pero el que no sea algo común como en otros animales quizás se deba a alguna ventaja adaptativa de no hacerlo. Eso no excluye analizar posibles beneficios, reportó el investigador en un artículo en Ecology of Food and Nutrition, en una edición dedicada por completo al tema de la placentofagia en humanos y animales no humanos, artículo escrito con Jean DiPirro y Alexis Thompson.

No se trata de alentar a las mujeres a comerse la placenta, sino a los científicos para que encuentren el posible beneficio con miras a posibles desarrollos farmacéuticos.

El tema parece loco, pero siembra inquietudes.

Un pollo para curar las penas del alma

Papas fritas, hamburguesa o qué tal una buena carne o unos espaguetis. Todos ellos, en su momento, son alivio para el alma, así no sean siempre lo mejor para las arterias.

La comida ayuda al corazón a lidiar con las emociones, según se desprende de un estudio publicado en Psychological Science, centrado en cómo la alimentación confort, como la llaman, hace sentir a la gente.

Jorgan Troisi de la Universidad de Buffalo y Shira Gabriel veían cómo cosas no humanas hacían sentir a las personas vinculadas. Por ejemplo, las personas pueden combatir la soledad mediante una película de televisión, estableciendo lazos virtuales con un cantante o un personaje o simplemente mirando fotos de las personas cercanas y las amistades.

Los investigadores se preguntaban si la comida tenía el mismo efecto haciendo que las personas pensaran de los seres queridos y cercanos.

En un experimento con dos grupos, quienes escribían acerca de una discusión con una persona cercana los hacía sentir solitarios. Pero aquellos generalmente seguros en sus relaciones salían de la soledad escribiendo acerca de la comida confort. “Son alimentos asociados consistentemente con aquellos cercanos a nosotros”, dijo Troisi. “Pensar sobre ellas o consumirlas sirve como un recordatorio de los demás.

En otro experimento, tomar una sopa de pollo en el laboratorio hizo que las personas pensaran más sobre sus relaciones, pero sólo si consideraban esa sopa como una comida confort.

“A través de la vida diaria de cada uno se experimenta estrés, a menudo asociado con nuestras conexiones con otros. La comida confort puede servir como una manera fácil de remediar el sentimiento de soledad”.

Los humanos, parece, pueden encontrar una variedad de maneras de estar conectados con los demás.