De cómo el café combate el Alzheimer

¿Qué será lo que tiene? Uno lo toma y quién sabe cómo le irá después. Quienes lo tomaron, quizás sufren el problema. Pero no deja de sorprender después de todo.

Que el café protege contra el Alzheimer lo dicen estudios. Algún compuesto no conocido actúa con la cafeína para brindar esa ayuda no pedida.

Esa interacción, de acuerdo con un estudio nuevo en ratones hecho por científicos de la Universidad del Sur de la Florida, impulsa los niveles sanguíneos de un factor crítico que parece combatir el proceso hacia el Alzheimer.

Los hallazgos aparecen en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Mediante ratones criados para desarrollar los síntomas de esa enfermedad, los científicos presentaron evidencias de que el café descafeinado ofrece protección contra la pérdida de memoria que no es posible con otras bebidas con cafeína ni con el café descafeinado.

Estudios anteriores con personas reportaron que la ingestión diaria de café durante la edad media y en edades más avanzadas disminuían el riesgo de desarrollar el Alzheimer.

Cafeína parecía ser el compuesto que brindaba protección contra la producción anormal de la proteína beta-amiloide, que se cree provoca la enfermedad.

El nuevo estudio no desestima la importancia protectora de la cafeína, sino que muestra que el café con cafeína induce un aumento en los niveles en la sangre de un factor de crecimiento llamado GSSF, una sustancia disminuida en pacientes con Alzheimer.

Para contrarrestar la patología se deberían tomar de 4 a 5 pocillos de café al día.

Guayabo, dolor de cabeza y… ¡la cura!

Llega el fin de semana, para muchos y unas copas de más hacen de las suyas. Sábado o domingo en la cama, bajo un fuerte dolor de cabeza que nada quita. Un tremendo guayabo o resaca.

¿Qué hacer? Tómese esto, le aconsejan amigos. Hasta recomiendan que siga ingiriendo alcohol para compensar.

Otra cosa fue lo que hallaron C. R. Maxwell y colegas en un estudio que publicaron en Plos One.

Muchas personas sufren dolor de cabeza tras esos tragos, pero los que padecen migraña la pasan peor, incluso tomando menos licor. Michael Oshinsky, de Thomas Jefferson University y colegas, encontraron con en ratas que el dolor de cabeza es provocado por un metabolito del alcohol.

¿Se puede bloquear? Ya lo veremos.

Distintos investigadores han asumido que el metabolito acetaldehído provocaba esos dolores de cabeza dado que disulfiram, la droga que bloquea la descomposición de acetaldehído en acetato en la corriente sanguínea provoca dolores de cabeza con unos pocos tragos. Pero el acetaldehído es metabolizado tan pronto que nunca alcanza los niveles de dolor de cabeza sin el disulfiram.

Tras sensibilizar un circuito del dolor en el cerebro de las ratas, los investigadores modificaron las concentraciones de metabolitos de alcohol en la sangre de los roedores para cuál les producía dolor de cabeza. Altas concentraciones de acetaldehído no lo provocaron, pero el acetato aumentado sí.

Este puede producir dolor a través de la acumulación de uno de sus metabolitos, la adenosina. Cuando la cafeína, un recepto antagonista de adenosina era administrada luego del alcohol, el dolor era bloqueado pero sólo hasta que la cafeína se descompusiera.

Ahora hay que ver si ese mecanismo funciona en los dolores de cabeza de personas que no sufren migraña.

Descubren bacteria que toma café

Tan diseminado está el consumo de café que les gusta hasta ¡las bacterias!

Científicos de la Universidad de Iowa reportaron el hallazgo de una bacteria que utiliza cafeína como alimento. Emplea enzimas digestivas nuevas para la ciencia que le ayudan descomponer esa sustancia para crecer y vivir.

“He aislado una nueva bacteria que degrada la cafeína, Pseudomonas putida CBB5, que descompone ese compuesto en amoníaco y dióxido de carbono”, informó Ryan Summers, quien presentó su estudio en el encuentro de la American Society for Microbiology.

La cafeína en sí está compuesta de carbono, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno, todos los cuales son necesarios para el crecimiento de las bacterias. Dentro de la molécula de cafeína hay tres estructuras, conocidas como grupos metil, compuestas por un átomo de carbono y 3 de hidrógeno. Esta bacteria es capaz de remover con eficacia esos grupos y esencialmente vive de la cafeína.

Summers y colegas identificaron además las tres enzimas responsables de remover aquellos grupos metil.

El café, poderoso antioxidante

Tome café que no se arrepentirá. Bueno, eso es lo que puede desprenderse de un nuevo estudio.

Científicos reportaron en el Journal of Physical Chemistry B cómo la cafeína en el café, el té y otros alimentos parece proteger contra condiciones como la enfermedad de Alzheimer y los problemas del corazón en los aspectos más básicos.

En ese artículo, Annia Galano y Jorge Rafael León-Carmona describen las evidencias que sugieren que el café es una de las fuentes más ricas en antioxidantes en la dieta promedio de una persona. Nuevas investigaciones señalan la cafeína (también presente en el té, la cocoa y otros alimentos) como la fuente del poderoso efecto antioxidante que puede ayudar a proteger contra el alzheimer y otros males.

Los científicos, sin embargo, poco conocen sobre cómo la cafeína combate los radicales libres que tienen efectos nocivos sobre el cuerpo.

En su estudio, presentaron cálculos teóricos sobre la interacción de la cafeína con esos radicales, cálculos que concuerdan con estudios hechos en animales.

El gusto por el café está en los genes

Si le gusta el café quizás no sea porque su gusto es refinado. La explicación está dentro de usted: en sus genes.

Dos genes en los cuales las variaciones afectan la ingestión de café han sido descubiertos y el estudio publicado en Plos Genetics.

Un grupo de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, Harvard School of Public Health, Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de North Cartolina en Chapel Hill analizaron variantes genéticas en el genoma completo de más de 47.000 individuos de Estados Unidos.

Los genes identificados son el CYP1A2, que había sido implicado antes en el metabolismo de la cafeína, y el AHR, relacionado con la regulación del CYP1A2.

Los individuos con el genotipo para el más alto consumo de uno de esos genes consumían más o menos 40 miligramos o más de cafeína que aquellos con el genotipo del menor consumo, equivalente a 1/3 de taza de café descafeinado, o 1 lata de cola.

La cafeína ha sido involucrada en distintas condiciones psicológicas y médicas, aunque diversos estudios han mostrado también que sus efectos son, por el contrario, benéficos.

Estudios futuros de las variantes genéticas identificadas podrían ofrecer una mirada a la velocidad del metabolismo del café, cómo circula en la sangre o si hay efectos psicológicos por consumir determinada cantidad.

Ya lo sabe: si toma mucho café, debe tener las variantes genéticas que lo inducen a eso. Si no toma, no es que sea anormal: sólo que no posee esos genes, aunque el estudio en ningún momento descarta el consumo por otros factores.

Café y glucosa mejoran trabajo cerebral

Café. Hasta ahora se ha demostrado que es malo para casi nada. O nada. Y sí es bueno en diferentes situaciones.

Miren lo que se encontró: la combinación de cafeína y glucosa puede mejorar la eficiencia de la actividad cerebral, según un estudio que empleó imágenes por resonancia magnética funcional para identificar el sustrato neuronal de los efectos combinados de esas sustancias.

El estudio fue publicado en Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental, por Joseph Serra, Ana Adan y colegas.

“Nuestro principal hallazgo es que la combinación de las dos sustancias mejora el desempeño cognitivo en términos de mantener la atención y el trabajo de la memoria al incrementar la eficiencia del área del cerebro responsable de las dos funciones, explicó Serra. Esto respalda la idea de un efecto sinérgico entre las dos sustancias. , con el cual una aumenta el efecto de la otra.

En específico, el grupo encontró que los individuos que consumían café y glucosa en combinación presentaban una activación cerebral reducida asociada con la tarea en la corteza parietal bilateral y la corteza prefrontal izquierda, dos regiones que participan activamente en los procesos de atención y memoria. La actividad reducida y el hecho de que no se observó ninguna caída en la conducta de desempeño durante la tarea realizada sugiere que el cerebro es más eficiente bajo el efecto combinado de las dos sustancias, puesto que requiere menos recursos para producir el mismo nivel de desempeño requerido por quienes recibieron un placebo en experimento o por quienes tomaron sólo cafeína o glucosa.

La glucosa se encuentra libre en las frutas y en la miel.

Campeones en tomar café

Café. Esa antigua costumbre ligada a la alimentación, las buenas conversaciones, los ratos en familia y… la vigilia.

Estudiantes que lo toman para resistir noches en vela acompañados de libros y cuadernos, médicos para pasar sus ajetreadas jornadas, vigilantes para no caer en los brazos de Morfeo…

Café. La bebida. ¿Quiénes son los campeones en beberlo?

Aunque los datos son de Estados Unidos, pueden proporcionar una idea de lo que sucede en otros lados.

Las enfermeras y los médicos, en ese orden son los que más toman café. En ese país, le siguen los trabajadores de hoteles, los diseñadotes y arquitectos, los representantes de ventas y los preparadores de alimentos.

No aparecen piensa uno con relación a nuestro medio, vigilantes, periodistas, estudiantes y otras personas que deben pasar largas horas trabajando, a veces hasta el amanecer.

Un dato de la encuesta de Harris Interactive, creería uno que sí podría aplicarse a nuestro medio:

Los investigadores encontraron que el 43 por ciento de los bebedores de café dicen que son menos productivos si no lo toman en el trabajo. Y un tercio dice que lo necesitan durante el día.

¿Cómo podría explicarse esta situación? La fuerza laboral de hoy trabaja muchas horas y tiene cargas pesadas, indica Richard Castellini, de CareerBuilder, que ordenó el estudio.

“La encuesta muestra que tener una adición de energía en la mañana y a lo largo de la jornada, puede mejorar los niveles de productividad”.

Aunque algunos cuestionan los beneficios del café, distintos estudios no han encontrado a la fecha evidencias claras de sus perjuicios.

Por ejemplo, un estudio de Tony Chou y Neal Benowitz en Comparative Biochemestry and Physiology, concluyó que no existía evidencia, al revisar la literatura existente, de que el café y la cafeína incrementen el riesgo de infarto, muerte repentina ni de arritmia.

¡Alce esa taza de café!

Las gaseosas harían envejecer

Así lo sugiere un estudio presentado en el Faseb Journal.
El alto contenido de fósforo en las bebidas saborizadas o gaseosas, como también en las comidas procesadas podría agregar un ¡pop! extra a lo que se tenía por sentado: investigadores encontraron que puede incrementar la prevalencia y severidad de complicaciones relacionadas con la edad, como enfermedad crónica del riñón y la calcificación cardiovascular. También puede inducir atrofia severa de la piel y los músculos.
“Los humanos necesitan una dieta sana y mantener el balance de fosfato en la dieta puede ser importante para una vida y una longevidad sanas”, dijo M. Shawkat Razzaque, de Harvard School of Dental Medicine. “Evite la toxicidad del fosfato y disfrute una vida sana”.
“Las gaseosas son el vehículo de entrega de cafeína que eligen millones de personas en todo el mundo, pero viene con el fósforo como pasajero”, expresó Gerald Weissmann, editor de Faseb. “Esta investigación sugiere que nuestro balance de fósforo influye en el proceso de envejecimiento”.
En el estudio con ratones se determinaron efectos tóxicos de los fosfatos, pudiendo ser igual en otros mamíferos, incluidos los humanos.

Un café contra el riesgo cerebrovascular

Beber café de forma regular parece reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, según un estudio reciente que corrobora pasados hallazgos.
El estudio de 23.0000 hombres y mujeres, seguidos durante un promedio de 12 años, encontró que el consumo de café referido por los mismos pacientes se relacionó de manera inversa con el riesgo de accidente cerebrovascular, comentó la autora principal del estudio Yangmei Li, epidemióloga de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.
Li presentará mañana los hallazgos en la conferencia anual sobre accidente cerebrovascular de la American Stroke Association, en Chicago.
En general, la gente que reportó cualquier ingesta de café tenía un riesgo 27 por ciento menor que los que dijeron que nunca lo consumían, informaron los investigadores. Beber más café no se asoció con una mayor reducción en el riesgo de accidente.
“Esta asociación se mantuvo en un subgrupo de análisis estratificados por sexo, edad, clase social, nivel educativo, estatus de tabaquismo, consumo de alcohol, consumo de té, actividad física, y el estatus de vitamina C en plasma y de diabetes”, afirmó Li según despacho de prensa.
Y la reducción en el riesgo fue “independiente del tipo de café que se consumía, ya fuera con cafeína, descafeinado, instantáneo o molido”.
Daniel Lackland, profesor de epidemiología de la Universidad de Medicina del Sur de California, y vocero de la American Stroke Association, señaló que la nueva información no es totalmente innovadora, pero que confirma hallazgos anteriores.
“Es congruente con otros estudios que han analizado el consumo de café”, dijo Lackland.
Otros estudios han demostrado que beber café se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, un importante factor de riesgo del accidente cerebrovascular y con un menor riesgo de enfermedad cardiaca. Pero esos estudios por lo general se han llevado a cabo sin métodos rigurosos, lamentó Lackland.
En general, dependen de lo que los mismos pacientes refieren, es decir, cuánto café la persona afirma beber. “Pero dos tazas para mí tal vez sean completamente distintas a dos tazas para otro”.
Por eso no hay sugerencias oficiales de que la gente beba café para reducir su riesgo de accidente cerebrovascular, dijo Lackland. “Ningún estudio ha sido diseñado para producir el tipo de prueba necesaria para hacer recomendaciones”, concluyó.

Las abejas que fuman y toman café

No acostumbran ir a un café a pedir tinto y encender el cigarrillo, aunque no tienen leyes que se los prohíba. Sí, a las abejas les gusta la cafeína y la nicotina.
No es que busquen alguien que fume o una colilla para soplársela, ni se enflechen hacia una taza de buen café. No. Las abejas gustan del néctar en las flores que contienen de manera natural esas sustancias adictivas, una herramienta que ha desarrollado la naturaleza para que vuelvan por más.
Esto se desprende de un estudio de Ido Izhaki, de la Universidad de Haifa en Israel. “Podría ser un desarrollo evolutivo tendiente, como en humanos, a volverlas adictas”, explicó.
No se les ha visto en dispensadores de café ni fumándose un paquete al día.
Resulta que en su papel de polinizadoras al recoger inadvertidamente polen de una flor, en esencia células espermáticas, y dejarlo sin saber en la parte femenina de la flor, facilitan la polinización.
El néctar de algunas plantas, como de la flor de los cítricos, incluye pequeñas cantidades de cafeína, mientras que en otras, como el árbol del tabaco, nicotina.
En su estudio Izhaki y colegas demostraron que esas sustancias en verdad seducen las abejas. Si bien no se tiene la seguridad de si esas sustancias hacen más eficiente la polinización, las plantas que sobreviven la selección natural son probablemente esas que desarrollan los niveles exactos de esas sustancias adictivas, permitiéndoles atraer, no repeler las abejas.
El estudio determinó una preferencia por esas flores, no una adicción, lo que deberán demostrar futuras investigaciones.