Hallan árbol con 5.062 años ¡y vive!

Este era el más viejo hasta hoy

Cinco milenios no es nada, ¿cierto? Hasta este año, Matusalén, un pino (Pinus longaeva) en las Montañas Blancas en California, se distinguía como el árbol más viejo sobre la faz del planeta: tiene 4.845 años. Pero le salió rival.

Ahora investigadores del grupo Rocky Mountain Tree-Ring Research hallaron otro más viejo, que aún no recibe nombre: tiene apenas 5.062 años.

El tercer árbol en la lista de longevidad es un monumento nacional en Irán, el Sarv-Zoroastriano, de 4.000 años según se estima o un poco más. Este ciprés mediterráneo (Cupressus sempervirens) en Abarkuh, puede ser también la cosa viva más vieja de Asia.

En Llangernyw, en el patio de una iglesia en Gales del norte, el Llangernyw Yew también ronda por los 4.000 años. El tejo negro Taxus baccata debió echar raíces durante la Edad de Bronce británica.

¿En otras regiones? Pues al otro lado, en los Andes chilenos se encuentra un viejo ciprés patagónico Fitzroya cupressoides, un antiguo especimen con 3.642 años. Siendo el tercero en el que se logra calcular la edad exacta.

Aunque son los árboles individuales más viejos del planeta, técnicamente no son los organismos vivos más viejos. Hay varias colonias clonales -hechas de árboles idénticos genéticamente conectados por un solo sistema raizal- que son más antiguas.

Un ejemplo: la colonia de Populus tremuloides (álamo temblón) en el bosque Fisklake en Utah tiene alrededor de 80.000 años.

Adaptado de LiveScience.

Cómo ratas paralizadas volvieron a caminar

Mantener el cerebro y activo y la estimulación nerviosa parecen funcionar juntas para ayudar a ratas paralizadas a caminar de nuevo. Sí, comprometerlas en tareas específicas, como obtener una recompensa mientras se estimula la médula espinal y forzando los animales a imitar movimientos como los que se hacen al caminar, fue como científicos suizos y colegas de otros países lograron restaurar el movimiento voluntario, según un estudio publicado en Science.

El desarrollo permite una mirada sobre cómo el sistema nervioso se reorganiza para compensar las lesiones serias de la médica y señala futuras estrategias para tratar pacientes con extremidades paralizadas.

“El punto central del estudio es que si usted rehabilita correctamente, puede restaurar el control voluntario mediante nuevos circuitos nerviosos”, explicó Michael Beattie, neurocientífico del Brain and Spinal Injury Center en Universidad de California, San Francisco, citado por The Scientist, quien no participó en la investigación.

La combinación de entrenamiento y estimulación nerviosa ha sido demostrada útil apra restaurar funciones luego de una parálisis, según Reggie Edgerton, fisiólogo de la Universidad de California en Los Ángeles. Sus estudios en humanos demostraron que tal compromiso cerebral y la estimulación nerviosa actuaban sinérgicamente para permitirle al paciente obtener de nuevo cierto control en el movimiento de la pierna luego de una lesión paralizante.

Los resultados muestran que una sección afectada de la médula puede volver a actuar cuando su propia inteligencia innata y la capacidad regenerativa, que el investigador líder del estudio Grégoire Courtine del EPFL llama ‘el cerebro espinal’, son despertadas.

El estudio comenzó hace cinco años en la Universidad de Zurich y significa un cambio profundo en nuestro entendimiento del sistema nervioso central.

No se sabe sin embargo si técnicas similares funcionarían en humanos, pero el crecimiento de nervios observado sugiere nuevos métodos para tratar la parálisis.

“Tras un par de semanas de neurorrehabilitación con una combinación de un arnés robótico y estimulación electro-química, nuestras ratas no solo comenzaron voluntariamente a tratar de caminar, sino que pronto estaban corriendo, trepando escalas y evitando obstáculos”, dijo Courtine, quien dirige el International Paraplegic Foundation (IRP) Chair in Spinal Cord Repair en el EPFL.

Foto cortesía

Una droga contra todos los cánceres

Qué tal: una sola droga puede reducir los cánceres de seno, ovario, colon, vejiga, hígado y próstata. Sí: tumores que han sido transplantados a ratones.

El tratamiento: un anticuerpo que bloquea una señal normalmente hallada en células tumorosas y induce al sistema inmunitario a destruir esas células.

El asunto es como sigue: hace una década, el biólogo Irving Weissman, de Stanford University en Palo Alto, California, descubrió que las células de la leucemia producen más altos niveles de una proteína llamada CD47 que las células sanas. Esa proteína también está en células sanguíneas saludables; es un marcador que bloquea el sistema inmunitario para no ser destruida. El cáncer se aprovecha de eso para burlar el sistema inmunitario ignorándolo.

En años recientes, el laboratorio de Weissman demostró que al bloquear CD47 con un anticuerpo curaba ciertos casos de linfomas y leucemias en ratones estimulando el sistema inmune a reconocer las células cancerosas como invasoras. En esta ocasión, con sus colegas demostró que el anticuerpo que bloquea la Cd47 puede tener un impacto mayor que solo atacar cánceres de la sangre.

En su trabajo con ratones, al tratarlos con el anti-CD47, los tumores transplantados a los ratones se encogieron y no hicieron metástasis.

El estudio fue presentado esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Tyler Jacks, del Massachusetts Institute of Technology en Cambridge, citado por Science, dijo que aunque el estudio es prometedor, se requiere más investigación para ver si los resultados son iguales en humanos.

“El microambiente de un tumor real es un poco más complicado que el de uno transplantado”, indicó, “y es posible que un tumor real tanga efectos adicionales en la supresión inmunitaria.

Otro tema importante es cómo los anticuerpos CD47 se complementarían con los tratamientos existentes hoy: ¿trabajarán juntos o serán antagonistas?

Usar el anti CD47 adicional a la quimioterapia no sería recomendable si el estrés que esta produce hace que las células normales produzcan más CD47 de lo normal.

Ojalá funcione.

En la imagen, células con un tipo de leucemia

Cómo se logró exitosa separación de gemelas siamesas

Las gemelas Angélica y Angelina Sabuco, que nacieron pegadas por el pecho y el abdomen son ahora dos niñas separadas.

Gracias a una riesgosa pero exitosa operación, las gemelas fueron intervenidas durante 10 horas en el Lucile Packard Children’s Hospital para culminar un complejo proceso de planeación de meses que involucró especialistas de muchas ramas.

“Es un sueño hecho realidad”, expresó Ginady Sabuco, la mamá, hablando en medio de las lágrimas. “Estamos muy complacidos”, dijo Gary Hartman, médico que encabezó la operación de separación. Para él, las cosas no pudieron ir mejor.

La parte más riesgosa del procedimiento fue dividir el hígado fusionado de las niñas. Se hizo con suavidad y con toda calda, dijo el médico. Se tenían temores de una hemorragia dado que un cuarto del suministro de sangre del cuerpo pasa por este órgano cada minuto. Gracias al equipo de última tecnología utilizado el equipo médico dividió el tejido y cauterizó los vasos sanguíneos, virtualmente sin derramamiento de sangre.

Las hermanas Sabuco compartían pocos órganos.

Fue a mediados de 2009 cuando la señora Ginady, en embarazo, supo que sus hijas estaban pegadas. “Dios, por qué nosotros, por qué yo?” se preguntó.

No fue fácil. Su esposo Fidel vivía y trabajaba en San José, California, mientras con su hijo residía en Filipinas. Un año después se reunieron. Las bebés fueron evaluadas en el Packard Children’s para mirar su fisiología y los riesgos de la separación. De seguir unidas el riesgo era serio debido a posibles deformidades musculares y esqueléticas que habrían empeorado con el tiempo.

“Ya había anormalidades en sus sistemas músculo-esqueléticos”, dijo Hartman tras la cirugía. La operación reconstructiva de pecho a la que fueron sometidas las gemelas comenzó a aliviar los problemas en la curvatura de sus pechos y columnas.

Es la segunda separación de gemelos que se hace en ese centro hospitalario.

Las imágenes diagnósticas revelaron que las niñas no compartían corazón, sus hígados estaban fundidos y sus intestinos se tocaban pero los sistemas digestivos funcionaban por separado, reveló Frandics Chan, profesor de Radiología. Los esternones estaban juntos, pero las costillas separadas.

El otro paso en la preparación previo a la separación fue la inserción de expansores de tejido en cuatro sitios debajo de la piel. Son pequeños globos que se inflan gradualmente con líquido para promover el crecimiento de piel extra que fue usada para reparar la separación.

Durante esa inserción se observó con cuidado la respuesta a la sedación y la anestesia. La circulación de las niñas no era compartida en su mayoría, lo que hizo que la anestesia fuera más segura, reportó Gail Boltz, profesor de Anestesiología.

Hartman, Boltz y Peter Lorenz, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, planearon cada detalle de la operación, que involucró 20 médicos de 15 a 20 personas en el staff de cirugía. Eligieron dónde debería estar cada pieza del equipo e implementaron un plan de código de colores para saber bien qué personal y qué equipo correspondían a cada niña.

Las gemelas llegaron a la sala de cirugía a las 6:30 a.m. Hartman hizo las primeras incisiones en la piel y músculos de las niñas y Lorenz cortó a través de las costillas. Hartman separó los diafragmas e hígados, que estaban sujetados firmemente en el lado más largo. Luego separó los intestinos y poco después de mediodía en noviembre 1, cortó el último pedazo de piel que juntaba las niñas. Una de ellas fue conducida con su equipo a un cuarto adyacente para la cirugía reconstructiva: ¡la primera vez en sus vidas que estaban en salas separadas!

Lorenz y Rohit Khosla, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, reconstruyó las paredes abdominales y del pecho de las gemelas. Les implantaron una placa absorbible en el pecho de cada una, donde debería ir el esternón y les ataron a las placas pedazos de hueso removidos durante la separación. A las 4:30 p.m. terminó la intervención.

“En año y medio se disolverán las placas”, dijo Lorenz. “Eso les da palzo a los huesos grapados para que se fusionen, apra que tengan huesos normales y pechos estables”.

Tras la cirugía, fueron llevadas a la Unidad de Cuidados Intensivos para recuperarse durante una semana más o menos.

Durante la recuperación, podrán perder algo del desarrollo ganado. Caminaban juntas, ahora deberán aprender a hacerlo solas, pero se cree que en poco volverán a tener esas habilidades perdidas con la separación.

Hartman predice que serán dos niñas felices y saludables. “No vemos ningún problema para que se recuperen por completo”.

Angélica, según su madre, es más habladora, mientras Angelina es callada. Cuando Angélica tose, sin embargo, Angelina suavemente golpea su espalda.

Foto cortesía Stanford

Apetito humano extingue las ranas

(La foto de esta nota puede ser ofensiva para algunos pero la publicamos por el interés del tema).

Sí, el cambio climático. También: el hongo que las ha estado invadiendo en algunas regiones. Pero no olvidemos: el apetito humano.

Las ranas están en peligro de extinción y, ¿saben qué?, el consumo por parte de humanos en algunos países está afectándolas, de acuerdo con un reporte de varios organismos.

Las cifras son escalofriantes:

En Estados Unidos se importan en promedio, cada año, 2.280 toneladas métricas de ancas de rana, que equivalen a entre 450 millones y 1.100 millones de ranas.

El mercado asiático-americano importa 2.216 toneladas métricas de ranas vivas.

La Unión europea demanda cada año 4.600 toneladas métricas de ancas, consumidas en su mayoría en Bélgica (53%), Francia (23%) y Holanda (17).

Las cifras fueron presentadas en el informe Canapés a la Extinción: El Comercio Internacional de Ancas de Rana y su Impacto Ecológico, entregado por los grupos conservacionistas Pro Wildlife, Defenders of Wildlife y Animal Welfare Institute.

Ese apetito humano está incidiendo en la extinción de estos anfibios, básicamente de dos maneras:

Muchas ranas son recogidas en su medio natural, en algunos casos agotando poblaciones enteras; y ese gran comercio internacional es el principal medio de dispersión del temido hongo quítrido, el Batrachochytrium dendrobatidis que ha sido culpado de unas 100 extinciones de anfibios en todo el mundo.

El suministro de ranas era dominado por las ventas de India y Bangladesh, pero esos países sobreexplotaron el recurso en los años 80. La gran mayoría de ranas salvajes importadas por Estados Unidos y la Unión Europea proviene de Indonesia. También son cultivadas en China, Vietnam y Taiwán. México es otro gran proveedor de ranas vivas para Estados Unidos.

Un gran número de especies de ranas cultivadas importadas a E. U. desde Asia eran en realidad especies nativas: la rana toro americana.

Un informe de Save the Frogs indica que 62% de todas las ranas toro importadas en California desde las granjas asiáticas están infectadas con aquel hongo. Estas ranas toleran el hongo, pero lo dispersan a especies nativas.

La mayoría de anfibios presenta una tasa de mortalidad del 80% cuando el hongo llega a sus hábitats.

Y mientras que cerca de 20 especies comprenden el grueso del mercado internacional, otras 180 son consumidas en su país de origen lo que muestra la amenaza que se cierne.

¿Necesitarán los países desarrollo de las ranas para sobrevivir?

Bebés expuestos a infinidad de productos tóxicos

¡Qué les pasará a nuestros hijos! Aunque algunos retardantes de las llamas fueron prohibidos de las piyamas de los bebés hace 40 años, otros similares, sospechosos de ser tóxicos, pululan en productos infantiles, desde las almohadas hasta las almohadillas para cambiarlos.

En la edición en circulación de Environmental Science and Technology, un sondeo de 101 productos de uso común para bebés, 80 por ciento contenía retardantes de llamas halogenados tóxicos o no examinados. De manera alarmante, un 36% contenía un retardante Tris clorinado, que fue retirado de las piyamas en los años 70 por temores de que era tan tóxico como su prohibido primo: Tris brominado.

El Tris puede ser hallado en productos para bebés en niveles alrededor de 5% por peso, explicó Arlene Blum, del Colegio de Química de la Universidad de California en Berkeley.

Algunos de esos retardantes no son efectivos. Todos son puestos en muebles para niños.

Los retardantes como el Tris han sido asociados con serios efectos adversos en la salud en cientos de estudios con animales y en un puñado de estudios con humanos. Y como algunos son semivolátiles, escapan al aire y caen como polvo que puede ser ingerido.

Entre los productos analizados figuran coches para bebés, sillas para el carro, colchones portátiles.

¡Qué les pasará a nuestros hijos!

Descubren cómo se achantan las personas

Achantarse o sentir vergüenza es algo común que pasa con frecuencia. Momentos en los que uno quisiera desaparecer de la faz de la Tierra. Y aunque es común, ¿cómo se produce?

Grabar a personas que cantaban una melodía pop y luego se les pedía que escucharan su canto sin el acompañamiento de la música parecería una forma cruel de gozárselos, pero para científicos de la Universidad de California en San Francisco y en Berkeley, fue esa experiencia en karaoke la que permitió ver qué parte del cerebro está involucrada en el las achantadas.

Un ingrediente en el experimento fue que la mayoría de las personas tenían enfermedades neurodegenerativas, lo que ayudó a los científicos a identificar un pedazo de tejido del tamaño de un pulgar en el hemisferio derecho de una parte del cerebro llamada la corteza cingulada anterior pregenual como parte integral del sentimiento de vergüenza.

El grado en que se achantaban las personas cuando se escuchaban cantar My Girl, un hit de Temptations en 1964, dependía de la integridad de esa particular región.

“En personas sanas, escucharse les produce un reacción de achante grande”, dijo Virginia Sturm, investigadora de postdoctorado. Su presión arterial sube, los latidos del corazón aumentan y su respiración cambia, explicó. Quienes tienen algún daño neurológico en la corteza frontal media, sin embargo, respondían con más indiferencia.

“Esta región del cerebro predecía la conducta. Mientras más pequeña, menos achantada se sentía la gente”.

Conocer que las personas pierden su capacidad de sentir vergüenza y qué área cerebral gobierna esa capacidad puede ayudar a diagnosticar temprano personas con ciertas enfermedades neurodegenerativas.

El estudio fue presentado en el encuentro anual de la Academia Americana de Neurología en Hawai y hace parte de un trabajo más amplio que examina las emociones y el comportamiento social en enfermedades neurodegenerativas.

Científicos sabían desde hace años que personas en un grupo de condiciones neurodegenerativas llamadas demencia frontotemporal actúan de una manera que haría a gente sana sentirse achantada.

Esas condiciones resultan de la degeneración progresiva de los lóbulos temporal y frontal, relacionados con la toma de decisiones, la conducta, el entendimiento y la expresión de emociones y el lenguaje, incluyendo emociones como achantarse.

Dormir regenera disco duro del cerebro para aprender más

Si quiere aprender, duerma. Y no es que se duerma en los laureles.

Con frecuencia, estudiantes que deben presentar una prueba no coinciden qué es lo más conveniente: si trasnochar y hasta amanecer estudiando o si dormir y levantarse temprano.

A favor de esta última opción viene un estudio de la Universidad de California en Berkeley: dormir siquiera media noche ayuda a recargar la capacidad de aprendizaje del cerebro.

Los científicos encontraron evidencia sólida de que en regiones cerebrales claves se suceden estallidos de unas ondas que las irradian con la función de limpiar el camino del aprendizaje. Estos impulsos eléctricos ayudan a cambiar cierta clase de memorias del hipocampo, que tiene un espacio limitado de almacenamiento, hacia el, por decirle así, disco duro de la corteza prefrontal.

Esas ondas son impulsos que se pueden ver mediante electroencefalogramas durante la fase 2 del sueño y se pueden presentar hasta 1.000 veces en una noche.

Al realizar aquella tarea, se libera espacio en el hipocampo para almacenar datos frescos.

“Estas piezas del rompecabezas cuentan una historia consistente, que las ondas durante el sueño predicen el refrescamiento del aprendizaje”, dijo Matthew Walker, profesor de Psicología y Neurociencias en Berkeley y autor senior del estudio, que fue publicado en Current Biology.

El estudio halló que esa red de ondas sucede con mayor probabilidad durante la fase 2 del sueño no REM (rapid eye movement como se le conoce), que se da antes de alcanzar el sueño más profundo y el estado de los sueños REM. Esto estado profundo sin sueños responde por cerca de la mitad de las horas que se duerme y se presenta con mayor frecuencia durante la segunda mitad de la noche, o en la última parte del periodo durante el cual dormimos.

El cerebro manda la mano

Qué curioso: cuando realizamos una tarea sencilla, como oprimir un botón, o alcanzar una taza de café, el cerebro corre para decidir si será la mano izquierda o la derecha la que ejecute la acción. Pero es más probable que la mano izquierda gane si cierta región del cerebro recibe estimulación magnética, según una investigación de la Universidad de California en Berkeley.

El hemisferio izquierdo del cerebro controla las habilidades motrices del lado derecho del cuerpo y viceversa. Al estimular la corteza parietal, que desempeña un rol clave en el procesamiento de las relaciones espaciales y la plantación del movimiento, las neuronas que gobiernan esas habilidades quedaron interrumpidas. El ensayo se hizo con 33 voluntarios derechos, a los que se les aplicó una estimulación transcraneal en la región de la corteza parietal posterior y comenzaron a usar más la mano izquierda.

Se corre la Tierra

¿Sabía que la superficie de la Tierra se está desplazando hacia el norte unos 0,88 milímetros cada año, debido al rebote de post-glacial? El rebote es la respuesta de la superficie terrestre al retroceso de los glaciares y la resultante pérdida de peso. Para Xiaoping Wu, del Jet Propulsión Laboratory de la Nasa en Pasadera, el cambio se debe al derretimiento de la capa helada Laurentida, que cubría la mayor parte de Canadá y y parte del norte de Estados Unidos en la pasada edad de hielo. El estudio fue publicado en Nature Geoscience.

Qué gallinas somos

Ha sido costumbre que los humanos, como mamíferos, creamos que teneos muchas exclusividades dentro del mundo animal. Pero quizás no sea así. Por decir algo: tenemos algo de aves y gallinas. Sí, gallinas.
Por más de un siglo los científicos han creído que los cerebros de los humanos y otros mamíferos difieren de los de otros animales como las aves, una creencia basada en la estructura física de la neocorteza, la región cerebral responsable de las conductas del conocimiento complejo.
Pues bien, un estudio de investigadores de la Universidad de California en San Diego encontró que un a región comparable en el cerebro de las gallinas relacionada con la captación auditiva está construida similar a la de los mamíferos.
“Así termina quizás ese reclamo de la exclusividad de los mamíferos”, dijo Harvey J. Karten, director del estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Generalmente hablando, se creía que los cerebros de los mamíferos eran más evolucionados y desarrollados que los de otros animales, en parte por la estructura diferente de la neocorteza y la parte frontal, una zona de las capas exteriores del cerebro donde se centran las funciones cognitivas.
Otros estudios previos de cerebros de otros animales no habían encontrado una disposición similar de esas áreas, llevando a concluir que las células neocorticales y los circuitos en los mamíferos eran únicos en la naturaleza.
Hasta ahora, con los nuevos hallazgos. “Los animales como las aves eran vistos como adorables autómatas capaces sólo de actividad estereotipada
Pero este hallazgo indica que las propiedades laminares y de columnas de la neocorteza no son exclusivas de los mamíferos y de hecho pudieron haber evolucionado de células y circuitos en vertebrados antiguos,.
Esto plantea a los neurobiólogos un nuevo problema, para tratar de descifrar los orígenes evolutivos de la corteza mamífera: ¿de dónde provinieron todos estos circuitos complejos y cuándo aparecieron?
Una respuesta sería: del ancestro común de mamíferos y aves hace cerca de 300 millones de años.
Qué gallinas somos.

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