Quién calzó el zapato más antiguo hallado

Si cubrió el pie de una mujer o de un hombre, no se sabe. Pero sí que es el zapato más antiguo hallado hasta ahora.
Un zapato perfectamente preservado, de unos 1.000 años antes que la gran pirámide egipcia de Giza y 400 años más antiguo que Stonehenge en el Reino Unido, fue hallado en una caverna en Armenia.
Fue elaborado y usado por alguien hace 5.500 años y lo descubrió un equipo internacional de arqueólogos que publicaron el hallazgo en el journal Plos One.
Está hecho de cuero de vaca y pertenece al periodo calcolítico 3.500 años antes de Cristo. Fue elaborado con una sola pieza de cuero y fue hecho para cubrir el pie de quien lo usó.
Estaba relleno con hierba, no sabiéndose si era para mantener el pie tibio o para mantener la forma del zapato.
Ron Pinhasi, de la Universidad College Cork en Irlanda, líder del grupo de científicos, indicó que no se sabe si perteneció a un hombre o a una mujer, correspondiendo a lo que hoy es el número 37 para mujeres en Estados Unidos, pero pudo haberle servido a cualquiera de esa era.
La caverna se encuentra en la provincia Vayotz Dzor en la confluencia de las fronteras con Irán, Nackhichevanian y Turquía.
Los científicos creyeron que se trataba de una pieza de hace 600 a 700 años, pero los análisis en Oxford y California confirmaron su antigüedad.
Este zapato es unos cientos de años más antiguo que los que calzaba Ötzi, el hombre de las nieves, encontrado en la región de Ötzal en Los Alpes italianos.

La vida sin oxígeno: ¡claro que sí!

¿Cuánto aguanta usted sin respirar? En el fondo del Mediterráneo se acaba de encontrar lo impensado: tres organismos que viven sin oxígeno. O eso es lo que se ha visto hasta ahora.
Un grupo de investigadores italianos y daneses halló tres especies de animales multicelulares o metazoarios que pasan toda su vida privados de oxígeno en las aguas del fondo.
Hasta ahroa se conocía que sólo los virus y los microorganismos unicelulares tenían reservada esa forma de vida.
El descubrimiento “abre una nueva puerta a los metazoarios que creíamos no existía”, dijo Lisa Levin, oceanógrafa biológica de Scripps Institution of Oceanography en La Jolla, California.
Roberto Danovaro, de la Universidad Politécnica de Marche en Ancona, y sus colegas, recogieron los animalitos durante tres cruceros al sur de las islas de Grecia. Las especies, que no han recibido nombre, pertenecen a un filo de pequeños habitantes de las profundidades llamados Loricifera. Miden menos de 1 milímetro y viven a más de 3.000 metros de profundidad en los sedimentos anóxicos de la base Atalanta, un sitio poco explorado.
Aunque previamente se han encontrado animales en ambientes carentes de oxígeno, Danovaro dice que no se ha aclarado nunca si viven en ellos permanentemente, como es el caso de los tres reportados.
El informe fue presentado en BMC Biology, de donde se tomó la imagen.

El ruido que mata animales

Ojo con su bote. No es que vaya a atropellar un cangrejo en la playa, pero al conducirlo podría estar sirviéndole de carnada a un depredador.
Sí, cuando un bote ruge en las cercanías, el cangrejo ermitaño no responde con la rapidez acostumbrada ante la presencia de un depredador, permitiéndole acercarse más de la cuenta, según el ecólogo del comportamiento, Daniel T. Blumstein, de la Universidad de California en Los Ángeles, que publica el estudio en Biology letters.
El rugido no enmascara el sonido que emite el depredador al acercarse, lo que hace es distraer al cangrejo, que no está pendiente del peligro.
La distracción tiene sentido, indicó Blumstein, que realizó el estudio con sus alumnos, pues incluso el ruido del bote tenía un efecto aún en experimentos con una imitación de depredador.
Para crear una amenaza silenciosa, los investigadores emplearon palos que balanceaban una camiseta que cubría una dona inflable hacia los cangrejos. Sin el ruido del motor, los cangrejos se metían en sus conchas al acercarse la camiseta. Con el rugido del motor, no respondían con tanta rapidez.
Distintos estudios se han hecho sobre cómo el ruido afecta los animales, centrándose no pocos en cómo se afecta la comunicación entre ellos, esencial en distintos casos para el apareamiento. El nuevo estudio, dice Hans Slabbekoorn, de Leiden University en Holanda, tiene una aproximación distinta. Él ha estudiado pájaros que cantan distinto en medio del ruido citadino que en lugares silenciosos.

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