Gracias al dedo gordo

El dedo gordo es el responsable. Nos ayudó a caminar erguidos y sacar ventaja sobre nuestros parientes más cercanos, los simios. Y cuándo esos cambios en el esqueleto nos permitieron avanzar es una de las preguntas que aún no se responden de nuestra historia evolutiva. Un caso para la paleoantropología.

Científicos encabezados por investigadores de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica combinó técnicas de visualización, principios de ingeniería y análisis estadístico para analizar la estructura de los huesos largos.

En el artículo en Plos One documentaron las diferencias en los pies humano y de otros simios. El grupo se enfocó inicialmente en el hueso conectado al dedo gordo, conocido como el metatarsiano hallucal, en humanos modernos, gorilas y chimpancés. Ese dedo, hallux, desempeña un rol central en la fase de propulsión de caminar y correr en los humanos, mientras en aquellos simios es más una especie de pulgar que les ayuda a asir, útil para trepar y otras conductas en los árboles.

Ese dedo fue al parecer clave en la evolución de los humanos, aunque falta conocer el momento exacto cuando esto ocurrió.

Las diferencias estructurales del pie encontradas con gorilas y chimpancés son sorprendentes a juicio de los investigadores y ameritarán futuros trabajos.

La forma del hueso permite una gran resistencia a la rotación y flexibilidad, y a la carga a la que es sometido.

El pie, valga aclarar, ha sufrido modificaciones por el calzado, inicialmente documentado hace 15.000 años pero cuyo uso se sugiere desde hace 40.000.