Hallan estrella más redonda que una pelota

Ilustración Mark Garlick

Ilustración Mark Garlick

Redonda. Casi perfecta. Una rareza celestial. Astrónomos parecen haber encontrado la estrella más redonda a 5000 años luz de nosotros.

Valga decir que estos cuerpos no son esferas perfectas. Mientras rotan, se aplanan debido a la fuerza centrífuga.

Investigadores del encabezados por Laurent Gizon del Max Planck Institute for Solar System Research y la University of Göttingen midieron con éxito el achatamiento de esa estrella mediante astrosismología -el estudio de la oscilación de las estrellas.

Encontraron que la diferencia entre el radio ecuatorial y el polar es de solo 3 kilómetros, una cifra bajísima en comparación con una diferencia de radios estelares promedio de 1,5 millones de kilómetros.

A mayor rotación, más achatada la estrella. El Sol, por ejemplo, rota en un periodo de 27 días y tiene un radio en el ecuador 10 kilómetros más largo que en los polos. En la Tierra la diferencia es de 21 kilómetros.

Gizon y colegas seleccionaron para el estudio la estrella de lenta rotación conocida como Kepler 11145123. Esta estrella caliente y luminosa tiene dos veces el tamaño solar y rota tres veces más despacio.

Las expansiones y contracciones de la estrella se detectan con las fluctuaciones en el brillo, oscilaciones que fueron vistas por el observatorio espacial Kepler durante 4 años.

Los análisis revelaron una diferencia en los radios de solo 3 kilómetros, con error de apenas un kilómetro.

Es un objeto más redondo que el Sol. De hecho, la estrella más redonda conocida hasta hoy.

Esta estrella es menos achatada de lo que se desprendería por su rotación, tal vez por la presencia de campos magnéticos en latitudes bajas explicaron los autores.

Los investigadores esperan aplicar la técnica a otras estrellas observadas por Kepler.

El estudio apareció en Science Advances.

Halos galácticos muestran su cara

Halo combinado de todas las galaxias y en el centro la NGC 5775. Foto ayanne English (U. Manitoba), with support from Judith Irwin and Theresa Wiegert (Queen’s U.) for the CHANG-ES consortium; NRAO/AUI/NSF; NASA/STScI: Theresa Wiegert, Judith Irwin and the CHANG-ES consortium)

Como que no se ven a veces, pero ahí están. Un nuevo estudio reveló que los halos de rayos cósmicos y campos magnéticos abajo y debajo de las galaxias espirales son muy comunes. Más de lo pensado.

Un grupo internacional de astrónomos usó el VLA para estudiar 35 galaxias espirales a distancias de 11 a 137 millones de años de la Tierra. Un proyecto que se valió de la capacidad del VLA para detectar emisiones de radio más débiles de lo que se podía hasta ahora.

“Sabíamos que los halos existían, pero con las nuevas técnicas hallamos que son mucho más comunes entre galaxias espirales de lo que creíamos”, dijo Judith Irwin, de Queen’s University en Canadá, líder del proyecto.

Esta clase de galaxias, como nuestra Vía Láctea, tienen la gran mayoría de estrellas, gas y polvo en el disco aplanado con brazos espirales. La mayoría de la luz y ondas de radio vistas con telescopios provienen de objetos en el disco. Ha sido difícil conocer mucho de las zonas abajo y arriba.

“Estudiar los halos con radiotelescopios no proporciona valiosa información acerca del rango del fenómeno, incluyendo la tasa de formación estelar dentro del disco, los vientos de estrellas que explotan, y la naturaleza y origen de los campos magnéticos galácticos”, según Theresa Wiegert, también de Queen’s y cabeza del artículo publicado en el Astronomical Journal.

Para ver cómo es el halo promedio, se escalaron las imágenes de todas las galaxias y luego Jayanne English, de University of Manitoba en Canadá las combinó en una sola y espectacular imagen, mostrando que los rayos cósmicos y campos magnéticos no solo permean el disco sino que se extienden arriba y abajo de la galaxia.