Una buena cerveza y un buen cáncer gástrico

Es un placer, pero para algunos no deja de ser riesgoso a largo plazo. Sí, la cerveza, esa bebida milenaria puede complicar la salud de ciertas personas.

Un estudio sugiere que los que ingieren cerveza en exceso y poseen una mutación genética vinculada con el metabolismo del alcohol, podrían enfrentar un mayor riesgo que otras personas de desarrollar cáncer de estómago.

Tal parece que para ellos, beber tres o más latas de cerveza al día (355 ml cada una) incrementa de manera contundente el riesgo de cáncer gástrico no cardial.

El estudio debe replicarse en otras poblaciones, dijo Eric Duell, autor líder del estudio y epidemiólogo en el Instituto Catalán de Oncología de Barcelona, pues es la primera vez que se establece ese vínculo.

Ahora, para los bebedores compulsivos, una prueba para saber si portan esa mutación o deben dejar de beber en caso de que consuma mucha cerveza, aún no está a la vuelta de la esquina.

El estudio analizó la variante rs1230025 en un grupo de tres genes que habían sido relacionados con la digestión del alcohol.

Los investigadores hallaron también que cada factor, la mutación y el consumo intenso de alcohol, eleva por su cuenta el riesgo de desarrollar ese cáncer, aunque no de manera tan marcada. El riesgo era elevado entre los no bebedores con la mutación y entre los bebedores empedernidos que no la poseían.

El hallazgo fue presentado en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Investigación Oncológica.

Este tipo de cáncer es en todo el mundo la segunda causa de muerte por cáncer.

El científico aclaró que hay que considerar que el cáncer gástrico es multifactorial, con muchas causas, por lo que quizás alguien que beba intensamente nunca lo adquiera y hay otros problemas de salud relacionados con él que juegan un papel activo.