El pájaro traicionado canta su pesar

No solo a las personas nos duela la traición de la pareja. A otros animales también. Y en el caso de las aves, el gorrión Petronia lo acaba de confirmar.

Estos pájaros revelan su edad y su éxito reproductivo a través de las canciones y reaccionan ante la infidelidad con una canción a mayor volumen.

El canto de los machos en los pájaros cantores tiene múltiples facetas y dos funciones principales: repeler rivales y atraer pareja. A menudo las hembras ponen atención a ciertos rasgos de la canción, como sílabas especiales, para evaluar la calidad del macho.

Investigadores del Max Planck Institute for Ornithology en Seewiesen y la Universidad de Copenhague acaban de determinar que el tempo, el tono y la amplitud de la canción reflejan el éxito reproductivo en esos gorriones.

Para sorpresa, lo machos más exitosos y de mayor edad cantaban sus canciones en tono más alto y menor tempo que otros machos. Sin embargo, los mayores pierden la paternidad con más frecuencia en su propio nido, pero lo pueden compensar con un número más alto de descendientes por fuera de la pareja, derivando en un gran éxito reproductivo. Los machos traicionados, independiente de si eran jóvenes o adultos, cantaban más alto, quizás en respuesta a la ausencia de su pareja infiel.

Foto cortesía MPI for Ornithology-H. Brumm

Los pájaros también tienen su propia gramática

Quizás no tienen verbos ni sustantivos ni adverbios, pero tienen su gramática. No nos referimos a las personas: las aves, al menos algunos pájaros, desafían la creencia de que solo los humanos han desarrollado reglas gramaticales.

Los pájaros fringílidos (fringillidae) de Bengala (India) tienen sus propias versiones de tales reglas –sintaxis- de acuerdo con Kentaro Abe, de Kyoto University en Japón, citado por New Scientist.

“Los pájaros cantores tienen una capacidad espontánea de procesar estructuras sintácticas en sus canciones”.

Para demostrarlo, el grupo de Abe hizo sonar remixes no gramaticales del canto de esos pájaros paseriformes y midieron las respuestas.

Si bien se sabe que otros animales como los perros, los loros y los simios interpretan y construyen frases, y reconocen las palabras humanas para determinados objetos, Abe afirma que sólo aquellas aves han demostrado poseer una forma de gramática en su expresión vocal, aunque se ha proclamado que las ballenas también.

En su medio natural, estos pájaros de Bengala llaman con vigor cuando escuchan canciones no familiares, por lo general de pájaros extraños, y Abe y Dai Wanatabe exploraron tales reacciones para medir si podrían advertir cantos sin gramática.

“Lo que encontramos fue inesperado. Los pájaros reaccionaron sólo ante una de esas versiones mezcladas, como si advirtieran que violaba ciertas reglas de la gramática, mientras que los otros tres remixes no”, dijo Abe. Casi 90 por ciento de los pájaros testeados respondieron de ese modo. “Esto indica la existencia de una regla específica en el orden secuencia de las sílabas en sus canciones, compartidas dentro de la comunidad social.

En los experimentos siguientes, Abe demostró que las reglas no eran innatas sino aprendidas. Aves criadas en aislamiento fallaron al reaccionar ante aquel remix hasta que pasaron dos semanas con otros pájaros. El investigador también les enseñó reglas gramaticales no naturales habituándolos a esas versiones y después midió la reacción ante las versiones mezcladas que violaban las reglas ‘artificiales’.

Por último, Abe destruyó químicamente en algunos pájaros un área del cerebro llamada el nidopalio anterior y pudo demostrar que es vital para registrar la gramática mala. En los humanos es la región de Broca la que se activa cuando escuchamos frases sin gramática.

Para Constance Scharff, de la Free University of Berlin, entrevistada por New Scientist, el estudio de Abe es importante porque a menudo se proclama que sólo los humanos es la única especie que usa la gramática.

El estudio fue publicado en Nature Neuroscience.