El caracol que viaja de polizón en una barriga

Las cosas por las que uno tiene que pasar. Quizás el destino no se encuentre en la tierra donde nacimos y sea mejor viajar, aunque un viaje como el del caracol no debe ser muy agradable, así tenga sus ventajas para ir a establecerse en otras latitudes.

Un estudio acaba de mostrar que unos pequeños caracoles pueden beneficiarse al ser ingeridos por un pájaro. ¿Cómo es eso? Pues se encontró que cerca del 15 por ciento de los caracoles comidos por dos especies de aves sobrevivían su viaje a través de los intestinos del depredador y eran expulsados con el excremento.

Quiere decir que los moluscos pueden viajar más lejos de lo que lograrían por sus propios medios, comentaron los investigadores liderados por Shinichiro Wada de Tohoku University en Japón.

Para demostrar su hipótesis, los científicos alimentaron 4 especies de aves -con 174 caracoles Tornatellides boeningi, de esos que acostumbran comer en las islas Ogasawara.

Les tomó a los caracoles, todos adultos con conchas de 2,5 milímetros de altura, de 30 a 40 minutos para pasar por todo el sistema digestivo de las aves. Al examinar el excremento se encontró que 14,3% de los caracoles que pasaron por tres de las especies de ojos blancos u 16,4% de aquellos que transitaron por el tracto digestivo de los pájaros de orejas cafés, estaban vivos.

Aquellos que no se habían movido a las 12 horas fueron considerados muertos.

Las aves dispersan, sin quererlo, los caracoles por diferentes lugares, con lo que se da un flujo de genes entre poblaciones de caracoles en distintas localidades. Hallaron además una correlación entre la diversidad genética de las poblaciones de caracoles y la densidad de los pájaros de ojos blancos en la isla Hahajima.

En el artículo en el Journal of Biogeography los autores resaltaron que al estrategia usada por estos moluscos no es tan común, a diferencia de lo que sucede con los vegetales. Las aves también diseminan larvas de avispas y se sabe de caracoles de estanques que tras sobrevivir en el intestino de peces colonizan otros lugares.

El estudio explica en parte la llegada de estos caracoles a islas lejanas en los océanos.

Foto cortesía

El extraño caso del caracol de la luz verde

Vaya manera de defenderse. No era nuevo que un caracol, Hinea brasiliana, se pusiese verde, aunque no de la ira ni la vergüenza.

Este caracol marino, que vive en grupo sobre las rocas de la línea de costa, produce unos misteriosos flashes bioluminiscentes. Dimitri Deheyn y Nerida Wilson en el Scripps Oceanography lo estudiaron y encontraron que en vez de emitir un rayo de luz focalizado, utiliza su concha para difuminar la luz de modo que toda la concha quede iluminada. ¿Para qué? Con eso crearía la ilusión de ser un animal más grande, lo que detendría posibles depredadores, de acuerdo con un artículo publicado en Biological Sciences.

H. brasiliana, documentaron los investigadores, activa su bioluminiscencia cuando se ve enfrentado a la amenaza de un cangrejo o un camarón que nada en la cercanía.

Es para que un caracol que vive en el fondo produzca bioluminiscencia y es mucho más sorprendente qie use su concha para maximizar la señal con tanta eficiencia, según Wilson.

Imagen cortesía Scripps Institution of Oceanography, UC San Diego.

Antes de morir: yo con yo

El instinto de supervivencia. Hay quienes creen que la función de los organismos vivos en este mundo es dejar descendientes que aseguren la viabilidad de la especie.
Curioso lo que le sucede al pequeño caracol Physa acuta, que vive en ríos y lagos.
No se gasta afanes para encontrar una pareja. Espera y espera hasta que parezca. Pero cuando huele un depredador, como hermafrodita que es, se fertiliza, para procrear, reveló un estudio de Josh Auld, del National Evolutionary Synthesis Center en Durham.
“No pueden esperar una pareja indefinidamente, en especial si el riesgo de muerte es alto”, dijo.
Este caracol de color café tiene todo lo que se requiere para la reproducción. Dado que cada uno produce espermatozoides y huevos, tienen más de una opción para dejar descendencia.
El problema es que cuando se autofertilizan, la descendencia es menos viable. Es una especie de tiro al aire.
Cuando detectan peligro, ahí cambia todo, de acuerdo con el estudio presentado en Evolution. Se apuran para fertilizarse, pues después de todo es mejor dejar descendencia, así no sea tan saludable.
Para sorpresa, Auld halló que en aguas con la esencia de depredador, a los hijos del caracol autofertilizado no les va tan mal.
Increíbles asuntos de la naturaleza.