A los 30 se recuerda mejor un rostro

Los jóvenes no son buenos para eso. Que se las creen saber todas, no es así.

En un descubrimiento que parece inesperado, científicos encontraron que las personas recuerdan mejor las caras no familiares cuando tienen entre 30 y 34 años de edad. El estudio aparece en Cognition.

Investigadores, y no pocos, creen que las habilidades del habla, la memoria y otras funciones mentales tienen su pico temprano en los años 20, cuando el cerebro adquiere plena madurez. Consistente con esta asunción, la memoria de los nombres y otras habilidades mentales tiene su punto más alto entre los 23 y 24 años, según el equipo de investigadores dirigido por Laura Germine, de Harvard University.

Pero en un giro inesperado, el aprendizaje de los rostros toma una década más para ser bien hecho, de acuerdo con el experimento conducido con 44.680 voluntarios de 10 a 70 años de edad.

El reconocimiento de rostros se afina entre los 10 y 20 años de edad, luego aumenta con lentitud durante los años 20, alcanzando un pico entre los 30 y 34 años, de acuerdo con los resultados obtenidos.

“El procesamiento especializado de caras en el cerebro puede necesitar un periodo adicional de enfoque visual durante la adultez temprana para ayudarles a los individuos a aprender y reconocer muchos rostros”, dijo Germine.

La investigación sobre el conocimiento tiende a enfocar el desarrollo hacia los 20 y el envejecimiento hacia los 55. Pero esos 35 años de por medio, tal parece, no son nada estáticos.

Internet caliente y otras curiosidades

Increíble: un par de esposos científicos, él en Villanova University, ella en Rutgers University, encontraron que los hombres en los estados que respaldaron a quien finalmente fue electo presidente de Estados Unidos en las dos últimas elecciones, e incluso en las de Congreso, buscaron más páginas pornográficas en Internet. No es que se les haya subido la testosterona, ni que se hayan vuelto más interesados en pornografía o en sus parejas, pero lo hallado sugiere, según Patrick Markey y Charlotte Markey, que el ambiente nos cambia de maneras que no creeríamos.

Quizás, explicaron, los votantes por el candidato ganador estaban de mejor humor y por ende más probable que desearan algo de sexo.

El virus chimp se nos pegó

Qué mal tan viejo: científicos de The University of Texas en Arlington, encontraron en el genoma de los pájaros cebra, fragmentos de virus de la misma familia de los virus de la hepatitis B humana. En un artículo publicado en PloS Biology expresaron que esos fragmentos han estado en ese genoma desde hace al menos 19 millones de años. ¿Cómo llegaron a los humanos? Es ese un tema de otro debate, seguramente. Para saber la edad, se localizaron los fragmentos en el genoma de cinco especies de anserinos y se rastrearon genéticamente hasta llegar a un ancestro común en aquellas lejanas épocas.

Hombres peleadores

¿Por qué peleamos los humanos? Científicos creen tener una pista más: los hombres bajo estrés que miran caras furiosas tienen una actividad disminuida en regiones cerebrales responsables de entender los sentimientos del otro. Más extraño: las mujeres no experimentan esa disminución, sino por el contrario un aumento. ¿Será por eso que los hombres muestran mayor belicosidad? El estudio de Mara Mather y colegas aparecerá en NeuroReport.