¿Por qué los animales huyen de las redes eléctricas?

Foto Wikipedia commons

Algo tienen que los evitan. Muchos animales, incluido ahora el reno, evitan los cables de energía de alta tensión. Es un hecho incontrastable, pero ¿por qué?

Esas líneas emiten radiación UV, que pueden ver muchísimos animales. El reno y el caribú también y a veces usan esa radiación para encontrar plantas bajo la nieve, dice un artículo en Conservation Biology. Un equipo encabezado por Glen Jeffrey de University College London ha estudiado la respuesta de los renos a esa radiación.

“En la oscuridad estos animales ven las líneas eléctricas no tan tenues sino como líneas de luz que se extienden sobre el terreno”, dijeron los investigadores.

Otros científicos han propuesto que los animales evitan tales líneas porque están a menudo acompañadas por largos pasadizos de tierra a través del bosque, pero eso no explica porqué las evitan incluso en zonas sin árboles como la tundra.

“Hay cientos de ejemplos de animales que evitan las líneas de energía. Ahora sabemos que no solo esos corredores limpios significan exposición a los depredadores, sino que al tiempo esa cosa los está encandilando”, según el coautor Nicholas Tyler, de la University of Tromsø en Noruega.

Para Michael Land, citado por Nature News, esta explicación no es muy convincente, pues también evitan esas líneas en el día cuando son menos densos los flashes de luz ultravioleta. Los investigadores advirtieron que los renos pueden estar condicionados y en consecuencia evitar las líneas todo el tiempo.

Un volcán moldea la vida

¿Puede un gran fenómeno geológico moldear una especie? No es fácil de digerir, pero tal parece que sí.
La historia es sorprendente: el ADN recuperado de huesos antiguos de caribú revelaron un posible link entre varias manadas pequeñas de este animal y unas erupciones volcánicas masivas que tuvieron lugar hace cientos de años.
Las erupciones dejaron prácticamente blancas mucha parte del territorio Yukon en Alaska cubriéndolo con una gruesa capa de ceniza hace 1.000 años, de acuerdo con una publicación en Molecular Ecology.
Tyler Kuhn, un nativo Whitehorse y graduado de la Simon Fraser University, logró recuperar pequeños trozos de ADN de huesos de caribú encontrados en parches congelados de 6.000 años de antigüedad en un área justo al norte de la frontera con la Columbia Británica.
Con sus colegas de Alberta, Alaska, Pennsylvania y Oxford, comparó ese ADN con el de caribúes actuales. Para sorpresa, el ADN de los huesos anteriores a la erupción de hace 1.000 años no es igual al de los actuales estudiados.
Se encontró también que el caribú moderno no está relacionado con los rebaños al norte, este ni oeste. Representan otras llegadas, quizás del sur lejano aunque el caribú que hoy vive al sur es ecológicamente diferente.
¿Interesante?