Hallazgos y datos curiosos

El baño remplaza el afecto. El calor físico puede sustituir el calor social, ayudando a las personas solitarias. Sí, la gente trata de espantar el frío de la soledad con duchas calientes sin saber que así lo está logrando, dijeron John Bargh e Idit Shalev, psicólogos de Yale. Los individuos que se sienten aislados reportan bañarse con agua tibia más a menudo que las personas conectadas socialmente, según un artículo en Emotion. Los investigadores hallaron también que los sentimientos de soledad aumentaban brevemente en quienes sostenían una bolsa helada por un minuto, mientras que participantes a los que se les pedía revivir un incidente en el que fueron rechazados se sintieron mejor al coger bolsas tibias. Curioso.

Plástico diabético. Mujeres expuestas a altas cantidades de ftalatos, compuestos usados en plásticos y solventes, son más dadas a ser diabéticas, según un estudio en México que apareció en Environmental Research. Todas las participantes habían sido sanas antes y servido como controles en un estudio de cáncer. Si bien estudios previos han ligado los ftalatos al riesgo de obesidad –en sí un factor de riesgo para la diabetes- la nueva asociación se presenta independientemente de la obesidad. Bien curioso.

Copias extraviadas. Un equipo internacional de científicos analizó los prototipos genéticos de los cánceres de piel y ovario y reportó que perder dos copias de una proteína crucial significa problemas adelante. La proteína p53 que combate el cáncer es a menudo perdida en distintos tipos de cáncer, pero los investigadores creían que era una de las últimas cosas que una célula cancerosa hacía antes de convertirse en una amenaza. El nuevo estudio en Cancer Discovery encontró que esa pérdida es un marcado inicial. Años de exposición al sol, perdiendo una copia de p53 conduce a unas 100 mutaciones en las células de la piel. Luego de perder luna segunda copia, las células desarrollan 1.300 mutaciones. Curioso.

Caricias rápidas. De la velocidad depende. Científicos escanearon los cerebros de voluntarios mientras un cepillo de cerdas suaves acariciaba sus brazos. Cuando el cepillo se movía a 3 centímetros por segundo, las personas mostraban mayor actividad cerebral en la ínsula, una región importante para las emociones. Cuando la velocidad subía a 30 centímetros por segundo no se presentaba esa actividad. En el informe en el Journal of Neuroscience vieron que la ínsula también respondía cuando los voluntarios miraban un video de una caricia agradable. Suave, por favor. Bien curioso.

A los hombres también se les sube aquello…

Todo por culpa de la hormona del amor. Y muchos de aquellos que se la dan de duros o tienen ganada la fama de insensibles, terminan rendidos, mostrando algo que se diría impensable.

La oxitocina es la hormona del amor, reconocida por su rol en el fortalecimiento de la conexión entre las mamás y sus bebés.

Ese papel se ha estudiado y demostrado en distintas oportunidades, pero ahora hay algo nuevo:

La oxitocina también ayuda a establecer un vínculo del papá con el bebé.

Un estudio encabezado por la psicóloga Ruth Feldman, de Bar-Ilan University en Israel, tomó muestras de sangre de 80 parejas que cohabitaban para establecer los niveles de oxitocina en padres primerizos durante las primera semanas de paternidad y repitió la toma seis meses después.

Para tener una visión más completa, correlacionaron los niveles de esa hormona con videos de los padres interactuando con sus bebés.

La explosión de oxitocina que las mujeres experimentan durante el parto y la alimentación con el pecho, ha sido bien documentada, por lo que el alto nivel hallado en ellas no sorprendió a los científicos.

Lo que sí les causó sorpresa fue el hecho de que aún sin esos grandes disparadores hormonales, los papás también presentaron niveles semejantes a los de las mamás, en los dos momentos.

¿Qué les provocó a los papás tal subida? Los niveles en los hombres fueron disparados por la paternidad estimulante: mientras los alzaban en brazos, ayudándole a sentarse, alentándolos a explorar o incluso riendo.

Los niveles en la madre, en contraste, se relacionaban con la afección, como los abrazos, las caricias, el hablarles o simplemente con mirarlos a su rostro.