Ayuno nocturno reduciría riesgo de cáncer

Dos fórmulas que podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer de seno: pasar menos tiempo comiendo y el ayuno nocturno.

Eso sugiere un nuevo estudio publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, cuyos resultados recuerdan otras investigaciones de años pasados.

Al cumplir esas dos condiciones se reducen los niveles de glucosa y por lo tanto baja el riesgo de desarrollar ese cáncer, según el estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego.

“Aumentar el ayuno nocturno es una estrategia novedosa para reducir el riesgo”, dijo Catherine Marinac, candidata a doctorado. “Es un cambio dietario simple que creemos que la mayoría de las mujeres pueden entender y adoptar. Puede tener un gran impacto en la salud pública sin necesidad de conteos complicados de calorías o nutrientes”.

Las mujeres que ayudan por períodos más largos en las noches tenían un control mucho mejor sobre las concentraciones de glucosa en la sangre. Los datos revelan que cada 3 horas de aumento en el ayuno nocturno estaba asociado con un 4% de menos glucosa, independiente de cuánto comiera la mujer.

Hasta ahora los consejos para reducir el riesgo se han centrado en limtiar el consumo de carnes rojas, de alcohol y de granos refinados e incrementar los vegetales. Pero parece que cuándo y cuán a menudo se come también importa.

En el estudio se trabajó con mujeres que reportaron comer 5 veces al día con un ayuno nocturno medio de 12 horas. Aquellas que ayunaban más tiempo indicaron que consumían menos calorías por día e ingerían menos calorías después de las 10 de la noche.

Nueva carta de comidas diarias: una revolución

No se recomienda mucha leche al día, tampoco más de un jugo y más bien poca papa

Muy poca carne roja y nada de carnes procesadas es otra recomendación

 

Comer más sano puede ser posible si se sigue el Plato de la Comida Saludable que acaban de presentar expertos de la escuela de salud pública de Harvard, un plato basado en la mejor evidencia científica disponible y provee a los consumidores con la información que necesitan para elegir lo que afecta profundamente su salud y bienestar, dijo Walter Willett, profesor y jefe del Departamento de Nutrición.

El nuevo plato deja de lado ciertas creencias recomendadas por distintas publicaciones, entre ellas la guía MyPlate del gobierno de Estados Unidos.

El plato oficial no dice que los granos integrales son mejores que los procesados; no indica que algunos alimentos con muchas proteínas como pescado, pollo, leguminosas y nueces son más saludables que las carnes rojas y las procesadas; recomienda leche en cada comida, pero hay poca evidencia de que ayude contra la osteoporosis y su ingestión sí puede resultar dañina; no menciona las grasas benéficas; no dice nada de las bebidas con azúcar. La nueva guía le recuerda a la gente que debe mantenerse activa, un factor importante para controlar el peso.

El Plato de Comida Saludable está basado en evidencias científicas que muestran que una dieta con base en vegetales, granos integrales, grasas saludables y proteínas sanas disminuye el riesgo de ganar peso y de enfermedad crónica.

Se pretende que la guía sea usada por adultos y sus hijos en casa o en un restaurante, como forma de alimentarse sanamente, dijo Eric Rimm, profesor de Epidemiología y Nutrición.

El plato recomienda, por ejemplo:

Vegetales: coma en abundancia y con variedad; mientras más, mejor. Recomienda bajo consumo de papas pues tiene efecto sobre el azúcar en la sangre tal como los dulces y los granos procesados. Al final, derivan en sentir más hambre y comer de más, ganar peso en el largo plazo y desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y otros desórdenes crónicos.

Frutas: elija un amplio abanico diario.

Granos integrales: elija avena, pan de trigo integral, arroz dorado.

Proteínas saludables: escoja pescado, pollo, leguminosas o nueces, que tienen nutrientes saludables. Limite el consumo de carnes rojas y evite las procesadas pues incluso una pequeña cantidad de manera regular aumenta el riesgo de enfermedad del corazón, diabetes tipo 2, cáncer de colon y sobrepeso.

Aceites sanos: utilice oliva, canola o aceites vegetales al cocinar, en ensaladas, pues reducen el colesterol malo y son buenos para el corazón. Limite la mantequilla y evite las grasas trans.

Agua: beba agua, té o café (con poca o sin azúcar). Limite la leche y sus derivados a 2 porciones al día. También limite el juego: un pequeño vaso diarios y evite las bebidas azucaradas.

Los tamaños de las secciones sugieren proporciones relativamente aproximadas de cada uno de los grupos de alimentos. No se basan en una cantidad específica de calorías y no están dirigidas a prescribir determinadas calorías a comidas por día, pues esos números varían de persona en persona

“Uno de los campos más importantes de la ciencia médica en los pasados 50 años es la investigación que muestra cómo nuestra salud es afectada poderosamente por lo que comemos. Saber qué comidas ingerir y en qué proporciones es crucial para la salud”, recordó Anthony Komaroff, profesor de Medicina en esa escuela.

Comidas que engordan o… adelgazan: esas papas de más

Si quiere ensanchar su cintura y que su estómago sobresalga por encima del cinturón, coma papas fritas, tome gaseosas y dése otros placeres que se pagan en libras y kilos.

Científicos midieron cuántas libras se ganan con diversos alimentos y cuántas se pierden con otros y hallaron cosas sorprendentes.

Para perder peso tome yogurt, coma frutas y nueces y vegetales.

El reporte apareció en el New England Journal of Medicine.

“La sabiduría popular recomienda que todo con moderación, enfocada en las calorías consumidas antes que en la calidad de lo que es consumido”, recordó Dariush Mozaffarian, coautor del estudio y cardiólogo en Harvard Medical School and Brigham and Women’s Hospital en Boston. “Nuestros resultados demuestran que la calidad de la dieta -los tipos de comidas y bebidas que uno consume- están fuertemente relacionados con el peso que ganamos.

Vayamos al grano. O al corazón de la barriga.

Con sus colegas, combinaron datos de tres encuestas de larga duración entre 1986 y 2006 que incluían más de 22.000 hombres y casi 100.000 mujeres. La información del peso, la dieta y el estilo de vida recogida en las encuestas permitió calcular el efecto de alimentos específicos.

Ninguno de los participantes era obeso ni tenía algún problema médico serio y no se le pidió seguir una dieta.

Los investigadores monitorearon toda ganancia o pérdida de peso en intervalos de 4 años. En promedio, los participantes habían ganado 3,35 libras en cada corte de cuentas.

Las papas aparecieron como culpables grandes. Una sola porción de papas en la dieta diaria daba 1,69 libras de más en los cuatro años. Las papas fritas respondían por 3,55 libras. Una sola bebida gaseosa con azúcar al día añadía 1 libra en cuatro años. La mantequilla, los granos refinados, los postres, las carnes rojas o las procesadas, el jugo de frutas, las comidas fritas o aquellas con grasas trans añadían menos peso.

Otros alimentos parecían ayudar a rebajar. Adicionar una porción diaria de yogurt eliminaba una libra en los 4 años, mientras que una se nueces o frutas fue asociada con una pérdida de cerca de media libra por año. Una porción adicional de granos integrales, vegetales o gaseosa dietética reducía el peso ligeramente.

Los cambios en la ingestión de productos lácteos distintos a la mantequilla y el yogurt, fueran bajos en grasa o no, parecían tener poco efecto en el peso.

Una libra acá y otra allá no parece ser gran problema, pero la ganancia de peso en la edad media es gradual a menudo y las personas no lo advierten hasta que han ganado una cantidad apreciable, dijo Mozaffarian. “Esas pequeñas cantidades es lo que están causando la epidemia de obesidad”.