¿Qué beneficia más: la naranja o su jugo?

Cortesía JAFC

La pregunta no es tonta: ¿qué es mejor: comerse una naranja o beber su jugo?

Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry encontró ciertos beneficios del jugo, aunque deja en claro que la respuesta no es fácil.

En contra del jugo juega la cantidad de azúcar que por lo general se le agrega, pero tiene una ventaja en la absorción de ciertos elementos, encontró la investigación encabezada por Ralf Schweiggert y Julian Aschoff.

El estudio consideró el jugo de naranja pasteurizado.

Las naranjas contienen nutrientes como carotenoides y flavonoides que entre otros beneficios pueden ayudar a personas a disminuir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y de enfermedad cardiovascular. No obstante, muchos prefieren tomar el jugo a comerse la fruta.

Los investigadores encontraron que el jugo de naranja pasteurizado disminuye un poco los niveles de carotenoides y de vitamina C, pero al mismo tiempo, mejora de manera sustancial la bioaccesibilidad de estos dos componentes, o sea cuánto puede absorber el cuerpo.

Explicaron que contrario a la creencia popular, aunque el jugo procesado corta de manera dramática los flavonoides, los que quedan son más bioaccesibles que los que están en la fruta.

El perfil de los carotenoides de la naranja ha sido calificado como uno de los más complejos en frutas, siendo objeto de muchas investigaciones. Estos son pigmentos orgánicos con propiedades antioxidantes.

Los flavonoides son metabolitos secundarios de las plantas y han adquirido notoriedad médica por sus beneficios antimicrobianos y anticancerígenos.

El jugo de naranja es el preferido en muchas regiones del planeta, incluidos Europa y Estados Unidos.

Peras y manzanas reducirían riesgo de derrame

Muchas frutas y vegetales, de carne blanca tendrían un buen final: reducir el riesgo de derrames cerebrales, de acuerdo con investigación holandesa publicada en el Journal of the American Heart Association.

Científicos evaluaron la relación entre el color de las frutas y vegetales con el derrame, hallando que aquellas de carne blanca protegen más.

El color de la porción comestible del fruto refleja la presencia de fitoquímicos benéficos como carotenoides y flavonoides.

Los investigadores examinaron el vínculo entre el consumo de frutas y vegetales por grupo de color con una incidencia de derrames cerebrales de 10 años en una población de 20.069 adultos, con edad promedio de 41. Los participantes estaban, al comenzar estudio, sin problemas cardiovasculares y completaron un cuestionario de 178 ítems sobre la frecuencia de alimentos el año previo.

Las frutas y verduras fueron clasificados en cuatro grupos de colores:

Verde: vegetales de hoja verde, más lechuga y repollo.

Naranja/amarillo: cítricos.

Rojo/púrpura: vegetales rojos.

Blanco: 55% eran peras y manzanas.

Durante los 10 años de seguimiento, se documentaron 233 derrames. Las frutas y vegetales verdes, rojos y naranja no estuvieron relacionados con los derrames, pero el riesgo de padecer un evento de esa clase era 52% más bajo en personas con un alto consumo de frutas y vegetales blancos, en comparación con quienes ingerían pocos.

Cada 25 gramos por día de incremento en las frutas y vegetales blancos fue asociado con un riesgo un 9% menor. Una manzana promedio tiene 120 gramos.

“Para prevenir derrames, puede ser útil consumir cantidades considerables de vegetales y frutas blancas”, dijo Linda M. Oude Griep, cabeza del estudio y estudiante de postdoctorado en nutrición humana en Wageningen University en Holanda.

“Por ejemplo, comer una manzana diaria es manera fácil de incrementar el consumo de esa clase de vegetales y frutas”.

No hay que olvidar, aclaró, que “otros grupos de color de frutas y vegetales pueden proteger contra otras enfermedades crónicas. Por eso es muy importante consumir muchas frutas y vegetales”.

Las manzanas y las peras tienen alto valor de fibras y de un flavonoide, llamado quercetina. En el estudio otros alimentos de la categoría blanca fueron el banano, la coliflor, el pepino y la achicoria.

Las papas no fueron clasificadas como blancas.

Los resultados deben ser confirmados por otros estudios, pero no sobra recomendar la ingestión de frutas y vegetales blancos. Y de todos los colores.

¿Será que nos ponemos a comer anaranjado?

Vivir más, ¿pero gracias a qué? Y vivir más a pesar de qué.

Pareciera existir una razón más para comer vegetales, incluidos los amarillos y anaran jados.

Un estudio con adultos halló que aquellos con altas concentraciones de suero alfa-caroteno en su sangre tenían más probabilidades de vivir más que aquellos que tenían niveles bajo.

Las investigaciones sobre los carotenoides, fitoquímicos que incluyen también el beta-caroteno, el licopeno y otros, han arrojado resultados mixtos. El entusiasmo por la capacidad de los beta-carotenos para combatir enfermedades se vino abajo luego de años de estudios que fallaron en demostrar que los suplementos reducían el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, enfermedades todas ligadas al daño de los radicales libres, que los antioxidantes como los carotenoides, se creía, ayudaban a neutralizar.

Pese a ello, el consumo elevado de frutas y vegetales (a menudo ricos en carotenoides) continúa siendo ligado a una vida más larga y saludable, incluso a pesar de factores asociados con el estilo de vida.

Durante 13,9 años en promedio se hizo seguimiento a 15.318 adultos en Estados Unidos, midiéndoles el suero alfa-caroteno en la sangre, para ver cuáles habían muerto a diciembre 31 de 2006.

Tras controlar factores asociados con el estilo de vida, la salud y la demografía, se encontró que la concentración de alfa-carotenos estaba inversamente asociada con el riesgo de muerte, según el estudio liderado por Chaoyang Li, de la Office of Surveillance, Epidemiology and Laboratory Services at the Centers for Disease Control and Prevention.

Las mujeres tendían a tener unas concentraciones del nutriente algo más elevadas que las de los hombres (5,31 miligramos frente a 4,22).

El grupo halló una fuerte correlación entre los niveles altos del alfa-caroteno y el menor riesgo de muerte por diabetes, cánceres del tracto respiratorio superior y el tracto digestivo superior, así como una más baja enfermedad respiratoria.

El estudio será publicado en la edición de marzo de Archives of Internal Medicne.

¿A comer zanahoria?