301 especies de mamíferos en extinción

Damán. Foto Wikipedia

Damán. Foto Wikipedia

 

¿Eres mamífero? Pues podrías extinguirte. Un estudio en Royal Society Open Science reveló que 301 especies, incluyendo 126 primates, 26 murciélagos y 65 ungulados como el ciervo y los cerdos salvajes están en camino a la extinción.

Y gran responsable es la caza, por lo que sin medidas de protección, que son urgentes, el panorama no parece prometedor.

No es mentira. El autor, William Ripple, se interesó en el tema cuando al estudiar los leones hambrientos de África encontró que tenían que competir con los humanos por alimento como las gacelas.

Por eso, comenzó a estudiar con colegas qué sucedía en otros lugares del planeta y se enfocaron en los 1169 mamíferos terrestres amenazados según la Lista Roja de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, mirando si la amenaza se originaba por la caza o por el comercio de especies..

Encontraron que más de un cuarto de esas especies se enfrentan a la extinción debido a la caza. Las 301 especies incluyen más del 60% de todas las especies terrestres de mamíferos con peso superior a 1000 kilos como los hipopótamos y rinocerontes, animales más expuestos por tener poblaciones más reducidas y más espacio intergeneracional.

A algunos les va mejor que a otros, como a los tenrecs y los damanes, pero el gaur, el oso perezoso, el camello bactriano y el jabalí barbudo la están pasando mal.

Además más de un cuarto de todos los micos y otros primates están en la mira de la extinción.

El estudio va más allá de los grandes animales como elefantes y tigres, para incluir también especies poco miradas pero que también están sometidas a una presión constante.

¿A quién puede interesarle 301 especies? Si no a los hombres, sí a los ecosistemas, que si las pierden tendrán cambios inevitables que perjudicarán a quien propició su muerte: el hombre.

Podrían ser más porque de muchas de las que están en la lista no hay mucha información, como algunos monos de Guinea Ecuatorial muy perseguidos pero como estudiados.

El estudio analizó la protección de los hábitats de esas especies, encontrando que solo 10,5% lo están, aunque la caza con frecuencia se hace en las zonas de reserva.

Una tarea difícil su conservación dados los beneficios para los cazadores, cada vez más tecnificados: por ejemplo, solo en el aeropuerto Charles de Gaulle en París cada semana llegan 5 toneladas de carne de animales silvestres.

Mataron 100.000 elefantes en 3 años

Cuerpos de elefantes cazados por su marfil. C. Leadismo/Save The Elephants

La tragedia no podía ser más grave: 100.000 elefantes africanos fueron cazados ilegalmente entre 2010 y 2012, produciendo una reducción del 2 al 3% de la población del icónico animal.

Sí, el comercio de marfil ha alcanzado niveles insostenibles.

Aunque no es fácil establecer las cifras y podrían quedarse cortas, George Wittemyer, de la Universidad de Colorado y su grupo examinó los datos demográficos de los elefantes y analizó las causas de muerte para obtener estimativos basados en evidencias.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los investigadores comenzaron a mirar los elefantes de la Reserva Nacional Samburu en Kenya, donde cada muerte y nacimiento han sido registrados desde 1998. Usaron los restos para precisar si un elefante había muerto por causas naturales o por cazadores ilegales. Así, hallaron evidencias serias de que las tasas de caza ilegal comenzaron a dispararse en 2009. Es más, se demostró que las tasas estaban asociadas fuertemente con el aumento del precio del marfil en el mercado negro local y la parte destinada para China.

Luego usaron el estudio de Samburu para trasladar los datos de restos en las tasas de caza ilegal en 12 poblaciones cubiertas por el Monitoreo de Muertes Ilegales de Elefantes (Mike) de la convención Cites. Desde 2002 Mike ha apuntado a cuantificar el número de elefantes muertos por cazadores mediante sondeo de restos en 45 puntos de África, aunque sin datos completos de la población total.

Los investigadores otras variantes correlacionadas con las tasas de muerte y usaron la información para extrapolar su modelo a 306 poblaciones africanas de elefantes.

Así, encontraron que la tasa de caza era de 7% año de 2010 a 2012, o sea unos 33.630 animales por temporada. El resultado corrobora otro estudio que indicaba que la población de elefantes en África Central se redujo 2/3 entre 2001 y 2012.

Muchas de esas poblaciones, según el estudio, desaparecerán en 10 años si no se actúa con urgencia y decisión.

Todo por la ambición humana.

La planta carnívora más extraña

La más sofisticada herramienta de caza acaba de ser detectada en una planta brasileña.

Sí: de caza. Mediante hojas pegajosas que permanecen enterradas, la planta captura y digiere gusanos, una forma desconocida de proveerse alimento en plantas carnívoras.

La planta, Philcoxia minensis, se encuentra en las llanuras tropicales de Brasil, y aunque algunas de sus pequeñas hojas crecen sobre la superficie, la mayoría yace debajo de la superficie de las arenas blancas donde crece.

El hallazgo fue presentado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Cuando la planta fue documentada por primera vez, los científicos notaron las hojas redondeadas soportadas por yemas y terminadas por glándulas que segregan una sustancia pegajosa. Todos esos son indicativos de una planta carnívora, pero nunca se le vio en acción.

“Por lo general pensamos que las hojas solo son órganos fotosintéticos, por lo que a primera vista luce extraño que una planta tenga hojas subterráneas, donde hay poca luz”, dijo Rafael Silva Oliveira, ecólogo de la Universidad de Campiñas en Brasil, a LiveScience. “¡Por qué favorecería la evolución la persistencia de este rasgo aparentemente desfavorable?”

Al sospechar que podría ser una planta carnívora los científicos examinaron si podía digerir y absorber nutrientes de varios nemátodos que terminan atrapados por el pegajoso aditivo.

Los análisis químicos de las hojas mostraron que descompone y absorbe los gusanos. Las hojas poseen igualmente actividad enzimática digestiva similar a la conocida en plantas carnívoras, lo que indica que los gusanos nos e descomponen naturalmente.

Los investigadores especulan que las hojas atrapan los gusanos y leugo secretan enzimas que digieren los gusanos.

Datos de Nature indican que apenas 0,2% de las plantas con flores son carnívoras, dato que podría estar subestimado.

Foto cortesía PNAS

¿Se creen humanos? Chimpancés exterminan otra especie

Que un animal sea más nocivo que los humanos para los demás, es mucho cuento. El título lo obtiene el chimpancé.

Los monos colobos rojos del Parque Nacional Kibale en Uganda están siendo llevados al exterminio por los chimpancés, de acuerdo con un estudio que publica el American Journal of Primatology.

Es el primer caso documentado de un primate no humano sobreexplotando otra especie de primates.

Eso a pesar de que la taxonomía de ese mico de Uganda está en disputa, pues algunos científicos lo consideran una especie (Procolobus tephrosceles) mientras otros creen que es una subespecie (P. rufomitratus tephrosceles).

El estudio examinó 33 datos de censo primate (1985-2007) y encontró que la amenazada población de colobos ugandeses cayó 89 por ciento en ese período, principalmente por la caza que de él hace el chimpancé común (Pan troglodytes).

También coinciden otros factores en este exterminio, como enfermedades y la competencia con otros micos herbívoros, qu abundan en una pequeña área a medida que su hábitat selvático se encoge. Esos factores son menores frente a la caza a que son sometidos por los chimpancés.

La amenaza es más seria al dedicarse los chimpancés a cazar sobre todo los micos jóvenes, que no se han reproducido, reduciendo las posibilidades de repoblamiento.

El número de chimpancés en el área ha subido un 53 por ciento, dijeron los investigadores.

La reducción en el número de colobos fue advertida en un paper de 2008 en Primates, pero sólo se analizaron tres años de datos en esa ocasión.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales colocó al colobo ugandés en la lista roja de especies amenazadas dado que la depredación por los chimpancés ha fragmentado severamente las subpoblaciones.

Bocabajo y con colores les va mejor

Arañas, que siempre han atraído al hombre: para estudiarlas o para asustarse, aunque inofensivas son por lo general.
¿Por qué cazan algunas como cazan? ¿Por qué adornan otras sus telarañas? Dos estudios presentados esta semana nos muestran detalles interesantes del comportamiento de estos arácnidos.
En Naturwissenschaften, S. Zschokke, de la Universidad de Basilea en Suiza, y K. Nakata del Nagasaki Institute of Applied Science, muestrab qye las arañas constructoras de telarañas (Araneae: Araneoidea, Uloboridae) se pueden considerar como cazadoras desde el centro de su territorio. En estas redes, el mejor sitio para cazar es el desplazamiento circular. Estas arañas, con su cabeza orientada hacia arriba o bien hacia abajo mientras espera por una presa en el núcleo de su red, la asimetría de sus carreras hacia abajo o hacia arriba es quizás la causa de la desviación que se observa del núcleo con relación al centro de la telaraña. Pero lo otro que encontraron sí que es llamativo: las arañas con la cabeza hacia abajo cazan mejor, pues les facilita un desplazamiento más rápido.
No menos llamativo fue lo que hallaron Eunice Tan, de la Universidad Nacional de Singapur, y colegas en un estudio publicado en Animal Behavior.
Se ha especulado que para tener mayor éxito en la caza o para aumentar las posibilidades de supervivencia, la araña Cyclosa ginnaga incorpora una variedad de sedas (decoraciones) y de materiales (restos decorados de plantas).
Los investigadores, pudieron confirmar que las redes más decoradas atrapan más presas que las que no lo están, aumentando el éxito. Si les sirve para evadir el peligro, no pudo ser confirmado en el estudio.