Porqué la carne roja es nociva

El enemigo está adentro. Sí, el enemigo que convierte la carne en… un peligro para el corazón.

Un estudio publicado ayer en Cell Metabolism entrega detalles de cómo bacteria intestinal convierte un nutriente de la carne roja en metabolitos que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.

Ya un estudio de Stanley Hazen, del Lerner Research Institute y the Miller Family Heart y el Vascular Institute at Cleveland Clinic, había msotrado un mecanismo a través del cual las bacterias convierten L-carnitina, nutriende de la carne roja, en un compuesto llamado trimetilamina, que se convierte en el metabolito trimethylamine-N-oxide (TMAO), que promueve la aterosclerosis.

Ahora Hazen y colegas avanzan en sus estudios e identifican otro metabolito, g-butyrobetaine, que es generado en mayores cantidades por las bacterias luego de que L-carnitina es ingerida, y contribuye a la aterosclerosis.

G-butyrobetaine es producido como metabolito intermediario por microbios a una tasa 1.00 veces mayor que la formación de trimetilamina en el estómago, siendo el metabolito más abundante generado por la dieta L-carnitina según análisis en ratones.

El g-butyrobetaine puede convertirse en TMAO. Y la bacteria que produce uno y otro es diferente.

El descubrimiento sugiere que podrían inhibirse varias enzimas de bacterias o cambiar la composición bacteriana intestinal con probióticos y otros tratamientos para reducir la aterosclerosis.

A la par, Hazen advirtió a los consumidores de suplementos que contengan g-butyrobetaine.

La idea con esta investigación es poder degustar una sabrosa tajada de carne sin preocuparse por la salud del corazón.

Mis 10 noticias científicas de la semana (2-8)

1. Detuvieron el VIH

En un avance de impacto las células inmunitarias de 12 pacientes positivos por VIH han sido modificadas genéticamente con éxito para resistir la infección y disminuir la carga viral de modo que dejaron de tomar la terapia antirretroviral, incluyendo una persona cuyos niveles se hicieron indetectables. Es el primer estudio reportado de una edición de genes en humanos, lo que demuestra que se pueden modificar las células T para imitar una resistencia natural al virus, introducirlas de nuevo, hacer que se mantengan y mantener la infección a raya sin la necesidad de drogas. La investigación apareció publicada en The New England Journal of Medicine.

2. Con los ojos del sonido

Un hombre ciego de nacimiento tiene ahora un hobby que nadie creería: fotografía. Esa nueva pasión gracias a un sistema que convierte las imágenes en secuencias de sonidos, lo que no solo permite una ‘vista’ a los invidentes sino que desafía la forma como los neurólogos piensan que está organizado el cerebro. El estudio apareció en Current Biology. El sistema escanea imágenes de izquierda a derecha convirtiendo las formas de la foto en sonido, con la ubicación más alta en la imagen correspondiendo a frecuencias más altas. Y una línea diagonal de izquierda a derecha se convierte en una serie de notas musicales ascendentes. Y si bien imágenes complicadas aparecen con mucho ruido, con suficiente entrenamiento la persona puede aprender a escuchar las escenas de la vida diaria.

3. La rabia mata

La ira, ese sentimiento necesario en ocasiones, es malo para la salud. Un estudio del Beth Israel Deaconess Medical arrojó que quienes padecen ataques serios de rabia tienen 5 veces más riesgo de morir en las 2 horas siguientes al estallido. El estudio publicado en el European Heart Journal reveló que hay un una evidencia consistente de mayor riesgo cardiovascular tras un episodio de rabia. El riesgo de ataque cardíaco es 4,7 veces mayor y el riesgo de derrame debido al bloqueo arterial era 3,6 veces más alto que en otros momentos.

4. El mar se llevará los recuerdos

Más de 700 sitios considerados patrimonio de la humanidad se perderían por el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global reveló un estudio presentado en Environmental Research Letters. Dentro de los amenazados figura la zona histórica de Cartagena de Indias. Están además la estatua de la Libertad, la Ópera de Sidney y la Torre de Londres, que desaparecerían si se mantiene la tendencia de un aumento de 3°C en los próximos 2.000 años, un escenario muy probable y nada extremista dijeron los autores.

5. La malaria trepará las montañas

Un estudio publicado en Science analizó la situación de una región africana en Etiopía y Antioquia donde la malaria está presente, concluyendo que el aumento de la temperatura debido al cambio climático hará que el vector suba a zonas montañosas, donde podría convertirse en una amenaza seria de salud pública en zonas donde sus pobladores no tienen inmunidad adquirida frente al mal. En años calientes el mosquito ha subido hasta 360 metros.

6. No coma carne ni de por aquí y queso tampoco

Una dieta rica en proteína animal durante la edad media de la vida aumenta por 4 el riesgo de morir por cáncer, reveló un estudio en Cell Metabolism. El queso, el pollo, la carne y la leche tendrían efecto nocivo en esa etapa de la vida, mientras que luego de los 65 su consumo moderado puede traer beneficios para la salud de la persona. El estudio va en contravía de dietas altas en proteína como Paleo y Atkins. Hasta ahora ningún estudio, según los autores, había mostrado una correlación definitiva entre consumo de proteína y riesgo de muerte. La proteína de origen vegetal, se concluyó, no parece tener ese efecto negativo y no se sabe porqué.

7. Tres rocas pasaron por acá

A falta de uno tres asteroides pasaron cerca de la Tierra esta semana. Dos de ellos incluso más cerca que la distancia a la que está la Luna. Los tres fueron descubiertos solo unos pocos días antes de su paso, lo que evidencia la desprotección en que se encuentra el planeta, vivida ya el año pasado con el meteorito que explotó sobre la región rusa de Chelyabinski. Hasta hoy han detectado 1.458 asteroides potencialmente peligrosos y se cree que miles no han sido hallados, aunque no para provocar daño a escala planetaria.

8. Enanas bien pobladas

En casi todas las estrellas enanas rojas, que son ¾ de las que hay en el universo, debe haber planetas. Así lo sugiere un estudio que identificó 8 nuevos planetas en esos cuerpos, 3 de ellos considerados super Tierras en zona de habitabilidad (aquella donde puede existir agua líquida). También sugiere que estas super Tierras deben orbitar alrededor de al menos ¼ de las enanas rojas en el propio vecindario del Sol. La investigación aparecerá en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

9. Regreso del pasado

Científicos reportaron el hallazgo de un virus gigante en las nieves eternas de Siberia, el cual ha estado allí desde hace 30.000 años. El virus, llamado Phitovirus no afecta animales ni humanos. Con el hallazgo ahora son tres las familias de virus gigantes que se han descubierto. El artículo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, abre la posibilidad de que al calentarse el planeta y derretirse el permafrost queden expuestos virus que podrían ser potencialmente peligrosos, como aquellos que convivieron con Neandertales y ancestros del hombre moderno hace unas decenas de miles de años.

10. Una gran amenaza

Científicos reportaron en Plos One el hallazgo de lo que sería una nueva especie de dinosaurio, Torvosaurus gumeyi. Encontrado en lo que hoy es Portugal vivió hace cerca de 150 millones de años y sería el mayor depredador que existió en Europa en aquel entonces. Sus dientes medían 10 centímetros, el animal pesaba de 4 a 5 toneladas y tuvo cerca de 10 metros de longitud.

Carne, pollo y queso: ¿pasaporte al cementerio?

Comer pollo podría ser tan peligroso como fumar un cigarrillo. Comer pollo y comer queso también. Ingerir, al fin de cuentas, proteína animal podría ser un camino rápido a la tumba.

Una dieta rica en proteína animal durante la edad media de la vida aumenta 4 veces el riesgo de padecer cáncer en comparación con quien lleve una dieta baja.

Eso dice un estudio aparecido en Cell Metabolism. “Hay un error en pensar que como comemos de todo entender la nutrición es simple. Pero el asunto no es que una dieta le permita a usted estar bien en 3 días, sino si le puede ayudar a llegar a la vejez”, según Valter Longo, director del Instituto de Longevidad a USC.

No solo el consumo excesivo de proteínas está vinculado a un aumento dramático en la mortalidad por cáncer, sino que las personas de edad media que ingieran cantidades de proteína de fuente animal, incluida carne, leche y queso, también son susceptibles de tener una muerte prematura en general.

Los amantes de la proteína tienen una probabilidad 74% mayor de morir de cualquier causa que los que no lo son.

El estudio contraría además dietas como la Atkins y Paleo que se basan en una alta ingestión de proteínas.

¿Cuánta proteína ingerir entonces? No es fácil de determinar. El estudio sugiere que lo que es bueno en una época d ella vida, en otra puede no serlo. La proteína controla la hormona del crecimiento IGF-1 que ayuda al cuerpo a crecer pero que ha sido relacionada con la susceptibilidad al cáncer. Los niveles de la hormona se reducen mucho luego de los 65 años, llevando a fragilidad ósea y pérdida muscular. Así, mientras esa hormona es mala en la edad media, para los mayores de 65 tiene efecto protector: quienes a esa edad tengan una dieta moderada o alta en proteínas son menos susceptibles a enfermedad.

El estudio mostró que una dieta baja en proteína en la edad media ayuda a prevenir el cáncer y la mortalidad en general, expresó la coautora Eileen Crimmins, de aquel instituto.

También se encontró que las proteínas de origen vegetal no parecen tener los mismos efectos en la mortalidad que las de origen animal. Y las tasas de cáncer y muertes no parecían afectarse por el control del consumo de carbohidratos o grasas. Sugiriendo que son las proteínas animales las culpables.

Explican al fin porqué fallan las dietas

Que eso me sirve, que antes me engordé, que esta dieta es la mejor, que siga aquella, que no coma, que sí coma, que no soy capaz de aguantar hambre… ¿Por qué es tan difícil seguir una dieta?

Científicos parecen haber hallado la respuesta o parte de ella. No es sencillo aguantar hambre por una razón que no se conocía.

En el número de esta semana de Cell Metabolism apareció un artículo en el cual se demuestra que cuando las neuronas del hipotálamo tienen hambre, toman un doble camino para luchar contra la escasez de nutrientes: se comen a sí mismas, un proceso llamado autofagia y desencadenan una cascada que hace que el organismo pida más alimento.

Por eso es que cuando se trata de una dieta estricta en ingestión de alimentos, las posibilidades de fracaso son mayores.

“Este estudio identifica el eslabón perdido (entre cerebro y control de peso) como la autofagia”, dijo Vojo Deretic, jefe del Departamento de Genética Molecular y Microbiología de la Universidad de Nuevo México, quien no estuvo involucrado en el estudio, consultado por The Scientist.

No son pocas las personas que cuando intentan una dieta no logran seguirla por mucho tiempo, cayendo ante la necesidad de ingerir alimentos ricos en grasa. Estudios anteriores han demostrado que niveles aumentados de ácidos grasos flotando extracelular en el hipotálamo, región del cerebro que monitorea el estado nutricional, dispara la necesidad de comer. No se conocían los mecanismos que controlaban los niveles de esas moléculas ácidas dentro del cerebro.

La bióloga molecular Susmita Kaushik y sus colegas del Alber Eisntein College of Medicine en Bronx, Nueva York, decidieron investigar una variedad de neuronas del hipotálamo, AgRP, cuya producción de la molécula AgRP ha sido ligada al aumento en la ingestión de alimentos.

Al remover suministros de nutrientes de las neuronas in vitro y manteniendo alejada la comida de ratones, descubrieron que el hambre activa la autofagia, un proceso común que involucra la descomposición de los organelos de la célula y de las proteínas.

En esencia ambos, in vitro como en los ratones, las neuronas AgRP comienzan a comerse a sí mismas, descomponiendo pedacitos de gotas de grasa dentro de sus organelos y citoplasma.

“El estudio demuestra la naturaleza única de las neuronas del hipotálamo y su capacidad de regular la autofagia como respuesta al hambre, que es consistente con los roles de tales neuronas en la alimentación y la homeostasis (mantenimiento estable) de energía”, dijeron los autores.

Que se le suba el fuego, no la presión

No importa si sale corriendo en pos de un vaso con agua. El fin, en este caso, justifica los medios. El ají puede lograr en usted los efectos que busca su médico, cuando de mantener a raya la presión arterial, de acuerdo con un estudio publicado el miércoles en el journal Cell Metabolism
A la vez que la capsaicina, el ingrediente activo que le confiere al ají ese fuego característico y le hacer arder su boca, hace que los vasos sanguíneos se relajen, de acuerdo con estudio en ratas hipertensas.
El consumo continuado de ají reducía la presión en esos roedores, indicó Zhiming Zhu, de la Third Military Medical University en Chongquing, China.
No es el primer examen que se hace a esa relación, pero parece ser el primero en analizar el efecto de la capsaicina a largo plazo.
¿Será igual en humanos? Podría ser. La prevalencia de la hipertensión es 20 por ciento en el nordeste chino, comparado con el 10-14 al sudoccidente, donde la gente consume más comidas picantes con mucho ají.
Para quienes no toleren fuego en la boca, podría haber una alternativa, según Zhu: un ají japonés, con un compuesto, capsinoide, muy relacionado con la capsaicina.

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