Sí, una vacuna implantable contra el cáncer

Foto Wyss Institute

Tiene el tamaño de una aspirina pero quita más que un dolor de cabeza. Es la primera vacuna terapéutica contra el cáncer, que se implanta debajo de la piel. La idea: detener el melanoma.

La vacuna entró en fase experimental en personas, reveló Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Cuando se piensa en vacunas, viene a la cabeza la prevención: una vacuna para evitar una enfermedad. En las vacunas implantadas contra el cáncer que se desarrollan hoy son terapéuticas: se suministran a pacientes a los que se les ha diagnosticado cáncer. Una vez administradas, se comportan como vacunas tradicionales: le enseñan al sistema inmune cómo buscar y destruir un objetivo, en este caso el tumor, escribió Collins en su blog.

Esta clase de vacunas es una nueva área con intensa actividad. A la fecha la FDA ha aprobado dos. Pero producirlas es demorado y costoso. Primero se toman las células inmunitarias del paciente, se modifican y reprograman en laboratorio y luego se reimplantan en la persona. En las vacunas aprobadas se ha podido prolongar la vida de los pacientes un poco pero no mucho, por lo que muchos investigadores buscan una nueva aproximación.

Hace 4 años un grupo de Boston y Cambridge desarrolló una manera de modificar y reprogramar las células inmunitarias del paciente dentro del cuerpo, sin pasar por el laboratorio.

Desarrollaron un implante de polímero poroso del mismo material que las suturas biodegradables, luego agregaron una colección de 3 estimulantes inmunitarios para reclutar las células inmunitarias, activarlas y ponerles el sello del tumor que se busca destruir.

El primer estimulante es la leukina que hace que millones de células inmunitarias dendríticas lleguen al implante; la segunda es ADN que imita el ADN bacterial y viral y envía una señal de peligro que activa las células. El tercero es una combinación de proteínas del propio tumor del paciente. Le confiere a las células dendríticas la huella del tumor personal que comparte con las células guerreras T, que entonces salen a la caza y sometimiento del tumor

Al ensayarse esta nueva vacuna en ratones, el tumor creció menos, retrocedió y vivieron más. Ninguna vacuna hasta la fecha ha mostrado una respuesta tan efectiva.

Ahora comenzó la prueba en humanos, 4 años después del inicio, cuando por lo general toma 10 años pasar del modelo animal al humano. Es la Fase 1, o prueba de seguridad en un pequeño grupo de pacientes que recibirán los implantes durante 4 meses.

La esperanza es que funcione.