Solo 25 gramos máximos de azúcar al día

Reduzca el azúcar, no solo por su cuerpo, también por… sus dientes. Para eso hay un límite.

Los azúcares en la dieta no deben responder por más del 3% de la ingestión diaria de energía con el fin de reducir la incidencia de caries.

Eso dice un estudio del University College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, publicado en BMC Public health.

La investigación concluyó que los azúcares son la única causa de caries tanto en niños como en adultos.

Los azúcares libres para el Grupo Consejero de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud “incluyen monosacáridos y disacáridos adicionados a los alimentos por el fabricante, cocinero o consumidor, y los azúcares presentes de manera natural en la miel, jarabes, jugos de fruta y concentrados de fruta”.

La caries a la más común de las enfermedades no comunicables en el mundo. Afecta a entre el 60 y el 90% de los escolares y la gran mayoría de adultos. El tratamiento representa del 5 al 10% de los gastos en salud en países industrializados.

Los investigadores se valieron de registros de países de todo el planeta para comparar la salud dental y la dieta y hallaron que la incidencia de caries era mucho más alta en adultos que en niños y aumentaba de forma dramática con cualquier consumo de azúcar por encima de cero. Incluso en niños un aumento entre 0 y 5% de la energía basada en azúcares doblaba la prevalencia de caries.

Hoy la OMS recomienda un máximo del 10% de la energía diaria proveniente de azúcares, con el 5% como meta. Eso son unos 50 gramos de azúcares libres como máximo y 25 mínimo. El nuevo estudio sugiere que 5% debe ser el máximo y lo ideal menos de 3%.

Nuestro cerebro tiene un satélite

Nuestro cerebro posee un mecanismo para la navegación, situado en el hipocampo, el responsable del aprendizaje y la memoria. Y, ¿saben? Es diferente en los taxistas de Londres, según estudio de la profesora Eleanor Maguire del University College London.
Esa región cerebral está alargada en los taxistas de la capital inglesa, en comparación con la población general. Lo que es más, los conductores de bus tampoco la tienen alargada, lo que sugiere que la habilidad de navegación no se relaciona con el hipocampo, sino que está ligada al conocimiento de las 250.000 calles de la ciudad que los taxistas han almacenado durante años.
En un nuevo estudio, Hugo Spiers y Maguire usaron el videojuego de PlayStation 2, El escape (The Getaway) para examinar cómo los taxistas utilizaban el hipocampo y otras áreas cerebrales cuando navegaban.
Encontraron que el hipocampo es más activo cuando los conductores pensaban primero sobre la ruta y planeaban el recorrido. En contraste, otras áreas se activaban cuando encontraban señales, bloqueos en la vía o pensaban en las preocupaciones suyas, de sus pasajeros y de otros conductores.
En conclusión: el hipocampo es nuestro satélite de navegación. Pero, curiosamente, hallaron también que la corteza media prefrontal aumentaba su actividad a medida que los taxistas se acercaban a su destino.
Los científicos encontraron además en el hipocampo y regiones vecinas tres tipos de células que, en palabras de Spiers, configuran el satélite de navegación, células llamadas de lugar, de dirección y de coordenadas.