Medicina para el dolor lo puede despachar del todo

Tómese esa pastillita para el dolor de cabeza y… ¡desaparezca para siempre! Sí. Analgésicos de uso común para la inflamación pueden aumentar el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o muerte, sugiere una revisión de investigaciones existentes.

Investigadores suizos analizaron los resultados de 31 ensayos sobre medicamentos antiinflamatorios no esteroides (los llamados Aine) y concluyeron que se debe considerar el riesgo cardiovascular antes de recetar cualquiera de ellos.

“Se usan mucho en todo el mundo para tratar el dolor y la inflamación”, dijo Gregg Fonarow, de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles.

“Varios estudios han mostrado que muchos de estos agentes se asocian con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares, sobre todo cuando se usan en dosis más altas y por periodos más largos, pero sigue habiendo incertidumbre en cuanto a la magnitud del riesgo y cómo el riesgo cardiovascular podría variar con los distintos Aine”, dijo Fonarow, que no participó en el estudio.

Todos los medicamentos estudiados aumentaban el riesgo de eventos cardiovasculares, pero la magnitud del riesgo es pequeña en términos absolutos, de cerca de un evento cardiovascular por 100 pacientes-años de seguimiento, agregó Fonarow.

“En muchos pacientes, los beneficios podrían superar el riesgo y se pueden tomar otras medidas para reducir el riesgo cardiovascular”, aseguró.

El informe aparece en la edición en línea de la revista BMJ.

En 2004, el Vioxx (rofecoxib), una clase de AINE llamada inhibidores de la COX-2, se retiró del mercado debido a su vínculo con un mayor riesgo de ataque cardiaco.

Ahora, un equipo liderado por Peter Juni, del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, revisó 31 ensayos que incluyeron a 116,429 pacientes.

Entre los analgésicos que tomaban los pacientes se encontraban naproxeno, ibuprofeno, diclofenaco, celecoxib, etoricoxib, rofecoxib, lumiracoxib o un placebo.

En general, el número de eventos cardiacos entre pacientes que tomaban AINE fue bajo. En 29 ensayos hubo 554 ataques cardiacos. En 26 ensayos, se informó sobre 377 accidentes cerebrovasculares y en 28 ensayos murieron 676 personas.

En comparación con los pacientes que tomaban un placebo, los que tomaban rofecoxib y lumiracoxib tenían el doble de riesgo de ataque cardiaco, mientras que los que tomaban ibuprofeno tenían más de tres veces el riesgo de accidente cerebrovascular. Los mayores riesgos de muerte cardiaca se asociaron con el etoricoxib y el diclofenaco, donde el riesgo fue unas cuatro veces mayor que para el placebo, encontraron los investigadores.

El naproxeno, señalaron, pareció ser el medicamento menos dañino.

“Aunque sigue habiendo incertidumbre, existe poca evidencia que sugiera que alguno de los fármacos investigados sea seguro en términos cardiovasculares. Se debe tomar en cuenta el riesgo cardiovascular al recetar cualquier medicamento antiinflamatorio no esteroide”, concluyeron.

Un café contra el riesgo cerebrovascular

Beber café de forma regular parece reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, según un estudio reciente que corrobora pasados hallazgos.
El estudio de 23.0000 hombres y mujeres, seguidos durante un promedio de 12 años, encontró que el consumo de café referido por los mismos pacientes se relacionó de manera inversa con el riesgo de accidente cerebrovascular, comentó la autora principal del estudio Yangmei Li, epidemióloga de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.
Li presentará mañana los hallazgos en la conferencia anual sobre accidente cerebrovascular de la American Stroke Association, en Chicago.
En general, la gente que reportó cualquier ingesta de café tenía un riesgo 27 por ciento menor que los que dijeron que nunca lo consumían, informaron los investigadores. Beber más café no se asoció con una mayor reducción en el riesgo de accidente.
“Esta asociación se mantuvo en un subgrupo de análisis estratificados por sexo, edad, clase social, nivel educativo, estatus de tabaquismo, consumo de alcohol, consumo de té, actividad física, y el estatus de vitamina C en plasma y de diabetes”, afirmó Li según despacho de prensa.
Y la reducción en el riesgo fue “independiente del tipo de café que se consumía, ya fuera con cafeína, descafeinado, instantáneo o molido”.
Daniel Lackland, profesor de epidemiología de la Universidad de Medicina del Sur de California, y vocero de la American Stroke Association, señaló que la nueva información no es totalmente innovadora, pero que confirma hallazgos anteriores.
“Es congruente con otros estudios que han analizado el consumo de café”, dijo Lackland.
Otros estudios han demostrado que beber café se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, un importante factor de riesgo del accidente cerebrovascular y con un menor riesgo de enfermedad cardiaca. Pero esos estudios por lo general se han llevado a cabo sin métodos rigurosos, lamentó Lackland.
En general, dependen de lo que los mismos pacientes refieren, es decir, cuánto café la persona afirma beber. “Pero dos tazas para mí tal vez sean completamente distintas a dos tazas para otro”.
Por eso no hay sugerencias oficiales de que la gente beba café para reducir su riesgo de accidente cerebrovascular, dijo Lackland. “Ningún estudio ha sido diseñado para producir el tipo de prueba necesaria para hacer recomendaciones”, concluyó.