Mentiras paisas sobre el gato y la toxoplasmosis

Como a un renombrado deportista la toxoplasmosis lo recluyó en el hospital, han surgido muchos comentarios. Y por falta de información y actualización, así como por hablar sin pensar, algunos médicos han hecho afirmaciones que al final de cuentas son mentiras, porque:
No es cierto que las mujeres en embarazo deban alejarse de los gatos.
No es cierto que los gatos sean el principal contaminante de los humanos.
Es decir, eso que dijeron algunos especialistas médicos no corresponden a la verdad. Pero antes de citar fuentes y de entregar algunas estadísticas, hay que entender que es la toxoplasmosis.
La toxoplasmosis es una enfermedad causada por el parásito Toxoplasma gondii. La mayoría de las personas que lo contraen no se enferman ni desarrollan síntoma alguno o son tan leves, que se confunden con los de una gripa suave. En algunos, debido al uso de algunas medicinas, o por complicaciones de salud, sí se manifiesta. Provoca, según un informe de la Clínica Mayo, dolor en el cuerpo, fatiga, cefalea, fiebre y en algunas ocasiones dolor de garganta y agrandamiento temporal de los nodos linfáticos.

A quiénes afecta más

La enfermedad tiene más presencia en personas inmunosuprimidas por alguna razón y es altamente peligrosa para el feto cuando su madre la contrae poco antes de embarazarse o durante el embarazo. En algún momento de su vida ese bebé puede mostrar retardo, problemas en la visión e incluso ceguera y problemas en la audición, secuelas que por lo general aparecen en la juventud o años más tarde.
Cuando una persona contrae el Toxoplasma gondii, se hace inmune. Es decir, no es que luego vaya a desarrollársele ni a causarle serias complicaciones de salud. En el caso de las mujeres, igual: si tienen el T. gondii mucho antes del embarazo, no les pasará nada a ellas ni a sus hijos.
El T. gondii se ha encontrado prácticamente en todos los animales de sangre caliente, incluyendo mascotas, ganado y aves, en donde se enquista, de acuerdo con un reporte de la Asociación Americana de Médicos Veterinarios.
Aunque se halla en tantos animales, sólo en el intestino de los felinos, incluido el gato, el parásito tiene su reproducción sexual, produciendo los oocistos.
El gato los excretan por millones en sus heces durante dos a tres semanas. Luego de ese tiempo, el gato no vuelve a ser contaminante.
Los oocistos deben permanecer en el medio ambiente al menos 24 horas para adquirir la capacidad de infestar a otros animales, incluidos los humanos.
Se considera que los oocistos pueden permanecer meses en el ambiente, soportando temperaturas extremas.
Los gatos se infestan, se cree, al comer aves o ratones contaminados o al ingerir carne contaminada que sus amos les dan.
En Estados Unidos, donde existen al menos 83 millones de gatos en los hogares, la forma de contaminación más común de los humanos por el T. gondii es el consumo de carne cruda sin cocimiento, según el reporte oficial de esa Asociación. Los quistes se hallan principalmente en carne de cabras, corderos y cerdos, mientras se encuentran poco en la carne de res, de pollo o en animales de caza. También se hallan en la leche sin pasteurizar.
Otras fuentes de contaminación para humanos son los vegetales y verduras, los cuchillos sin desinfectar, las tablas de cocina mal lavadas.
Como los oocistos excretados llegan a ser contaminantes uno a cinco días después de ser eliminados en las excretas, y dado que los gatos se limpian con mucha frecuencia, es poco probable que dejen excrementos sobre su pelo el tiempo suficiente para que los oocistos se vuelvan infestantes. Por lo tanto, indica la Asociación, es improbable que los humanos lleguen a ser infestados con T. gondii por contacto directo con el gato.

Personas infectadas
En el mundo se considera que al menos 2.000 millones de personas portan el T. gondii. El porcentaje de contaminación va de 0 en algunas poblaciones hasta 100 en otras, según reporte de Kevin Lafferty, científico de la Universidad de California, publicado en Proceedings of the Royal Society B.
Según el mismo estudio, citando diferentes autores, la tasa de prevalencia del T. gondii en Colombia sería del 54,2 por ciento. Es decir, más de la mitad de la población lo porta.
¿Debe una mujer en embarazo alejarse de los gatos? NO. Lo afirma el citado informe de la Clínica Mayo. Tampoco si tiene el VIH. Lo que debe hacer:
No recoja la caja de los excrementos del gato. Si debe hacerlo, utilice guantes y luego lávese las manos. No adopte gatitos durante el embarazo ni cuando lo esté planeando. Se considera que la mayor fuente de producción de oocistos son los gatos pequeños. No deje salir sus gatos a la calle.
Nada, como dicen médicos locales, de que se aleje de los gatos.
En Colombia no se han realizado muchos estudios sobre la incidencia de la toxoplasmosis en la población general. Se han realizado algunos aislados sobre incidencia en gestantes. Uno de los más completos, según Norma Serrano y María Eugenia Cárdenas en estudio publicado por la Revista de la Unab, fue realizado por diversas universidades y el Ministerio de Salud en 1988.
Otro de Jorge Gómez de la U. Nacional en la Revista de Salud Pública en 2002, menciona en 47% la incidencia en la población, basándose en una Encuesta Nacional de Salud de 1982.
Entonces, ¿cómo saben nuestros médicos que el gato es el principal transmisor del T. gondii a los humanos? Simplemente, rumores que ellos mismos acogen y sin comprobar emiten, creando más dificultades que beneficios, pese a la importancia que la figura del médico tiene para la salud de la población y a que deberían tener una mente un poco más presta a la indagación científica.
Estudios publicados en 2009 por científicos de la Universidad Charles de la República Checa sugieren que aunque no haga daño a la salud de sus portadores, el T. gondii sí afecta la conducta de las personas y aquellas con factor sanguíneo negativo serían más lentos para reaccionar y por tanto más proclives a accidentes como conductores y pilotos.
Conclusión: el gato es el principal animal que excreta oocistos en nuestro medio (donde no hay casi felinos salvajes de otras especies), pero no es el principal contaminante del humano. No hay datos que lo comprueben.